| Cerebro
Consideraciones
acerca del transplante neuronal.
Autor:
Pablo
F. Argibay. Instituto de Ciencias Básicas y Medicinal Experimental. Hospital
Italiano de Buenos Aires Fuente: Revista Ciencia Hoy. Web: http://www.ciencia-hoy.retina.ar
En
su artículo 'Más
cerca del trasplante de cerebros', publicado en Ciencia Hoy (75: 65-66, 2003),
Diego Golombek utiliza un enfoque que combina la microelectrónica con la
neurobiología para analizar la posible recuperación de funciones
cerebrales deterioradas. Me ha parecido interesante enfocar esta cuestión
desde la perspectiva del trasplante de tejido nervioso. Si bien este no ha entrado
todavía en la práctica médica rutinaria, salvo experiencias
aisladas, los conocimientos actuales permiten plantear la mayoría de los
requisitos que el trasplante de neuronas debería satisfacer.
La
posibilidad de reemplazar áreas cerebrales dañadas requiere no solo
un profundo conocimiento de la neurobiología sino también tener
en cuenta las consideraciones éticas, psicológicas y legales que
involucra. Estas cuestiones están adquiriendo particular urgencia habida
cuenta de que el tratamiento de reemplazo celular de algunas enfermedades neurodegenerativas
ya ha entrado en la etapa de su investigación clínica.
El
relativamente modesto fin perseguido en un principio de reemplazar parcialmente
el déficit funcional producido por daños localizados en el cerebro
como sucede en la enfermedad de Parkinson, se ha visto superado por el nada modesto
objetivo de sustituir las extensas regiones cerebrales dañadas como en
el caso del mal de Alzheimer, o de 'remodelar' aquellas que resultan afectadas
por la interrupción de la irrigación sanguínea que se produce
cuando ocurren trombosis o embolias en las arterias cerebrales.
En relación
con la terminología empleada, si bien se puede hablar de trasplantes de
hígado o de páncreas, el término 'trasplante de cerebro'
no es el más apropiado ya que el nivel de complejidad del cerebro hace
impensable por ahora tratar de sustituirlo en su totalidad o inclusive de suplantar
partes de sus lóbulos o de áreas involucradas en funciones complejas
(como, por ejemplo, la visión o el habla). Lo apropiado sería hablar
de trasplante de neuronas. En relación con el entorno de esta terapéutica,
como con otras prácticas médicas que están ligadas estrechamente
con el concepto integral de lo que suele llamarse 'persona', es menester adoptar
una perspectiva reflexiva y una postura que podríamos llamar metamédica.
En el cerebro residen no solo los mecanismos que sustentan lo que -de
manera difusa- entendemos como mente, sino concretamente las bases físicas
de la conciencia del aprendizaje y de la personalidad. Este tema no es menor si
se tiene en cuenta que aún no ha concluido el problema filosófico
de la relación mente-cerebro ni se ha sorteado el abismo epistemológico
que separa a las neuronas de la cultura. En resumen, las preguntas serían:
¿Qué consecuencias tendría sobre una persona el reemplazo
parcial o total de sus neuronas? ¿Sería legalmente imputable en
caso de que comenzara a delinquir luego de la intervención? ¿Se
alteraría su personalidad? ¿Seguiría aceptando las responsabilidades
previamente contraídas? Lo que se intenta señalar es que habida
cuenta de la aún poco conocida pero cercana relación entre el cerebro
y las funciones mentales superiores es necesario estar preparados para 'remodelar'
nuestras concepciones filosóficas más arraigadas en caso de que
la deseada 'remodelación' cerebral se haga realidad. Circuitos
y unidades celulares
 Figura
1. Fotografía de inmunofluorescencia. Célula glial obtenida
luego de la diferenciación de células mesenquimales de médula
ósea. La tinción en verde se obtuvo a través de un anticuerpo
monoclonal contra una proteína glial (GFAP). El núcleo se ha
teñido de celeste a través de una coloración para ADN.
(Fuente: ICBME).
Los
intentos de reemplazar el tejido cerebral dañado deberían respetar
la arquitectura de las conexiones entre diferentes neuronas imitando, dentro de
lo posible, lo que sucede durante el desarrollo normal del cerebro a lo largo
de la vida de un individuo desde su etapa prenatal hasta la vida adulta. Este
respeto por la red tanto como por la unidad celular hace al trasplante neuronal
muy diferente al de otras células en los que solo se busca reemplazar con
células sanas las del tejido dañado (por ejemplo, las células
pancreáticas en la diabetes). Figura
1. Fotografía de inmunofluorescencia. Célula glial obtenida luego
de la diferenciación de células mesenquimales de médula ósea.
La tinción en verde se obtuvo a través de un anticuerpo monoclonal
contra una proteína glial (GFAP). El núcleo se ha teñido
de celeste a través de una coloración para ADN. (Fuente: ICBME).
Otro
asunto que debe resolverse es el concerniente al origen de las neuronas que se
utilicen para realizar el trasplante. En el caso de trasplante de tejidos no neuronales
las células o el órgano provienen en general de un ser humano que
está en estado de muerte cerebral.
Obviamente esta condición
hace imposible obtener material para el trasplante de neuronas. Una posible fuente
para este tipo de trasplante es el uso de células de tejidos fetales obtenidas
a partir de material de abortos espontáneos o inducidos por razones terapéuticas.
Es muy probable que en un futuro próximo también puedan obtenerse
células fetales mediante la clonación terapéutica. Es necesario
señalar que el uso de estos procedimientos implica una serie de cuestiones
éticas que no trataremos aquí pero cuya consideración no
debe soslayarse y tarde o temprano toda sociedad deberá discutir. Otra
alternativa para el trasplante de neuronas son las células troncales (stem
cells) fetales presentes en cerebros en desarrollo en las cuales la capacidad
de dividirse y dar nuevas neuronas está latente (se llaman células
troncales a aquellas a partir de las cuales se derivan otras poblaciones celulares
en un tejido dado. Con relación a las células troncales véase
el artículo 'Descubriendo las células progenitoras', Ciencia
Hoy 73: 32-36, 2003 y http://www.ciencia-hoy.retina.ar/ln/hoy73/celulas.htm; sobre
las implicancias éticas del uso de embriones un buen comentario es el del
comité interacademias que puede leerse en http://www.interacademies.net/
iap/iaphone.nsf/weblinks/wwww-5RJGKS/$file/ Cloning_Stat_SP.pdf?OpenElement).
El éxito del trasplante de neuronas embrionarias se ha estudiado aplicando
la técnica de tomografía por emisión de positrones, procedimiento
que permite medir la función cerebral a partir de la emisión de
radiaciones por parte de una sustancia que reemplaza a otra que normalmente es
captada por un tejido. Es así como se comprobó que las neuronas
embrionarias productoras del neurotransmisor dopamina, trasplantadas a cerebros
de pacientes con enfermedad de Parkinson conservan su actividad metabólica
y producen una mejoría de las manifestaciones de la enfermedad. La mejoría
sin embargo en la mayoría de los casos es solo parcial, hecho que se atribuye
a la falta de calidad y cantidad del tejido trasplantado, a la variabilidad entre
los pacientes y a fenómenos inmunológicos.
Otra posible fuente
de neuronas son las células troncales del adulto obtenidas de tejido neuronal
como la médula ósea. Si bien es fácil acceder a ellas en
cantidad suficiente y estas células poseen la capacidad potencial de diferenciarse
de acuerdo con el microambiente en el cual se colocan, poco se sabe acerca de
su competencia para establecer las conexiones adecuadas que caracterizan al tejido
nervioso. En cambio, las células troncales de origen embrionario aparentemente
tienen la capacidad de establecer una arquitectura neuronal eficiente.
También
se debe considerar el posible empleo de tejidos no humanos (xenotrasplantes).
Este enfoque ha quedado algo opacado por la alarma internacional acerca de la
presencia de agentes infecciosos llamados retrovirus endógenos porcinos
(PERV) en el material a trasplantar. Sin embargo, no hay aún indicios de
que pacientes en contacto con tejidos porcinos hayan contraído una infección
por PERV. Otro aspecto de los xenotrasplantes reside en los escasos conocimientos
disponibles acerca de los efectos de este tipo de trasplante sobre la función
cerebral dada la complejidad de algunas áreas de la corteza cerebral humana.
Es de destacar que aún no se sabe si las diferencias físicas entre
el cerebro humano y el de otros animales son solo cuantitativas o si el cerebro
humano ha adquirido evolutivamente características únicas tanto
en sus neuronas como en las conexiones que las vinculan y sus propiedades emergentes. De
las células troncales a las neuronas: el armado de circuitos in vitro
Las
células troncales neuronales son capaces de autorrenovarse durante prolongados
períodos reteniendo su capacidad de generar células progenitoras
capaces de producir neuronas y células de la neuroglia que constituyen
el tejido de sostén del sistema nervioso (término que proviene del
griego neuron, nervio y glia, pegamento). Por lo tanto, la comprensión
de las características que guían el desarrollo y diferenciación
de las células troncales tanto in vivo como in vitro es un paso previo
indispensable para considerar seriamente la reparación del tejido cerebral
dañado a través de estas células. Figura 2. Fotografía
de inmunofluorescencia. Célula neuronal obtenida en cultivo a través
de la diferenciación de células mesenquimales de médula ósea.
La tinción en verde más nítida en el núcleo celular
se obtuvo a través de un anticuerpo monoclonal contra una proteína
neuronal nuclear (NeuN). (Fuente: ICBME).
En el desarrollo embrionario,
la capa más superficial de un embrión llamada ectodermo, que da
origen al sistema nervioso, la piel y sus anexos forma primero la placa neural,
la cual se transforma rápidamente en el tubo neural. En sus estadios primitivos
este último se compone predominantemente de células troncales en
rápida división, a partir de las cuales se forman las neuronas y
las células de la neuroglia. Reproducir este proceso en cultivos de células
troncales contribuiría a entender el desarrollo neuronal y tal vez algunos
de los mecanismos de reparación fisiológica de las lesiones cerebrales.
Se trata de analizar la posibilidad de ensamblar los componentes de un circuito
neuronal antes de su implante a la manera de un chip biológico. In vitro,
las células progenitoras mantienen su potencialidad para diferenciarse
en cualquier tipo celular cuando son cultivadas en presencia de ciertos factores
de crecimiento. Tanto la exclusión de algunos de estos factores como variaciones
de las propiedades físicas del medio de cultivo da origen a los denominados
cuerpos embrioides. El agregado de sustancias tales como el ácido retinoico
seguido de un segundo cultivo genera células con aspecto, funciones químicas
y actividad eléctrica similares a las neuronas. Estas células poseen
también los componentes propios de las neuronas tales como moléculas
de adhesión neuronal, neurofilamentos, tubulina, proteínas asociadas
a microtúbulos y sinaptofisina lo que parece indicar que se trata de neuronas
diferenciadas y activas funcionalmente. Biología
de las conexiones neuronales

Insistimos
en que el trasplante de neuronas solo será eficaz si logra el restablecimiento
de los circuitos neurales que constituyen la base de la función cerebral.
Esto requiere el estudio de los fenómenos vinculados al reconocimiento
y la adhesión entre células, los que estarían directamente
relacionados con los procesos de crecimiento de las prolongaciones del cuerpo
neuronal (axón y dendritas) y también con las conexiones entre neuronas,
la migración de estas y el recubrimiento de sus axones con mielina.
Un modelo interesante de estudio del desarrollo del sistema nervioso central es
la corteza del cerebelo que posee una organización regular y relativamente
más simple que la del cerebro. En este órgano, luego de la fase
inicial de proliferación, los cuerpos de las neuronas inmaduras proceden
a migrar hasta alcanzar su localización definitiva en el cerebelo maduro.
La migración tiene lugar sobre 'soportes' denominados matrices o sobre
las fibras de las células de la neuroglia denominadas astrocitos que se
formaron previamente.
Desde la década del 60 se han identificado
sustancias denominadas cognitinas que participan en las funciones de reconocimiento
y adhesión en el sistema nervioso. Posteriormente se ha demostrado que
diversos azúcares y sus receptores (llamados lectinas) intervienen en el
tráfico intracelular, en la adhesión, el reconocimiento y la modulación
de la proliferación celular en el sistema nervioso. De particular interés
son las galectinas, constituyentes de una familia estructuralmente relacionada
de lectinas a las que se une el azúcar lactosa. En el curso del desarrollo
del cerebelo se han detectado galectinas en la superficie de las fibras paralelas
(típicas del cerebelo) y se las ha relacionado con el crecimiento axonal.
Esto ha dado lugar a la propuesta de que las galectinas constituirían los
'sensores' que un axón en crecimiento utiliza para guiarse por una matriz
preformada de receptores de galectinas.
La localización de las
diversas lectinas y de las sustancias que se unen a ellas en diferentes etapas
del desarrollo del sistema nervioso y el estudio de animales en los que se ha
provocado la deficiencia de determinadas lectinas avalan su papel en el desarrollo
de los componentes del sistema nervioso central, en la regeneración de
algunas neuronas y en funciones de reconocimiento y adhesión de los axones.
Manteniendo
la idea de que el trasplante neuronal debe no solo reemplazar el tejido cerebral
dañado sino también lograr la recuperación de circuitos neuronales,
las consideraciones anteriores no deberían ser dejadas de lado a la hora
de planificar una terapéutica racional. El conocimiento parcial que tenemos
de muchos de estos fenómenos indica que queda aún un largo camino
por recorrer hasta lograr el reemplazo de circuitos neuronales dañados.
Aun logrado esto mediante la investigación animal falta todavía
el enorme salto necesario para lograr su aplicación clínica en el
ser humano en el que la riqueza y complejidad de los procesos cerebrales supera
en mucho a los procesos de aprendizaje, recuperación motora y sensorial
o conducta de los modelos animales. Esto requerirá meticulosas regulaciones
tanto en el adecuado diseño de las investigaciones como en el establecimiento
de normas éticas y legales.
Pablo
F Argibay Doctor en Medicina, UBA. Profesor Titular de Medicina Molecular,
Instituto Universitario - Escuela de Medicina, Hospital Italiano de Buenos Aires.
Docente autorizado, FMed., UBA. Director del Instituto de Ciencias Básicas
y Medicina Experimental del Hospital Italiano de Buenos Aires. Investigador asociado,
Oxford Glycobiology Institute, Department of Biochemistry, Oxford University,
Oxford, Inglaterra. pablo.argibay@hospitalitaliano.org.ar Lecturas
sugeridas ARLOTTA P, MAGAVI SS, MACKLIS JD, 2003, 'Molecular manipulation
of neural precursors in situ: induction of adult cortical neurogenesis', Exp Gerontol,
Jan-Feb; 38(1-2):173-82. BARKER RA, KENDALL AL, Widner H, 2000, 'Neural tissue
xenotransplantation: what is needed prior to clinical trials in Parkinson's disease?
Neural Tissue Xenografting Project', Cell Transplant, Mar-Apr; 9(2):235-46 GERLACH
M, BRAAK H, HARTMANN A, Jost WH, Odin P, Priller J, Schwarz J, 2002, 'Current
state of stem cell research for the treatment of Parkinson's disease', J Neurol.,
Oct; 249 Suppl 3:III/33-5 GURGO RD, BEDI KS, NURCOMBE V, 2002, 'Current concepts
in central nervous system regeneration', J Clin Neurosci, Nov; 9(6):613-7 TRIARHOU
LC, 2002, 'Structural correlates of process outgrowth and circuit reconstruction',
Adv Exp Med Biol.; 517:63-88.
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