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Olfato
Autor: Luis Carlos H. Delgado y Graciela Verónica
García.
Fuente: Trabajo enviado en colaboración.
Dimensión ontológica del drogadicto
y la adicción.
Luis
Carlos H. Delgado y Graciela Verónica García
En
obras anteriores hemos postulado la drogadicción por inhalantes
como estructura patológica de la etapa nasal u olfativa.
En relación a ello genaltruista reúne una serie de
artículos específicos de nuestra autoría .
La estructuración defectiva del drogadicto hace posible la
existencia de un "entretiempo" en el cual se ejerce la
regresión. Emmanuel Levinas relacionó este neologismo
con la obra de arte definiéndolo como un "intervalo"
temporal donde ésta se sitúa necesariamente, una vez
acabada y expuesta al público. Intersticio del tiempo para
una eterna, paradójica, vertiginosa, depurada inmovilidad
de la duración. Tal metáfora es oportuna a nuestro
propósito de comprender el estatuto ontológico del
drogadicto y de la drogadicción.
"Los
seres entran en su destino porque están representados. Se
encierran en su destino. Pero esto es precisamente la obra de arte:
acontecimiento del oscurecimiento del ser, paralelo a su revelación,
a su verdad … en la economía general del ser, el arte es
el movimiento de la caída, más acá del tiempo,
en el destino … El arte cumple precisamente esta duración
en el intervalo, en esta esfera que el ser tiene el poder de atravesar,
pero donde su sombra se inmoviliza … El arte pues suelta la presa,
por la sombra. Pero introduciendo en el ser la muerte de cada instante
-cumple su eterna duración en el entretiempo- su unicidad,
su valor."
La extrapolación por nosotros intentada sigue los lineamientos
de la concepción estética de Emmanuel Levinas, sin
desdeñar el concepto de valor que subyace en la oscuridad
del sujeto drogado. Valor ambiguo por no superable en su fijeza,
cerrada a la salvación del devenir donde podría superarse.
Valor triste con su desdicha.
""En esto es preciso comprender que aquí debe reconocérsele
al arte una dignidad fuera de lo común: Ésta debería
ser considerada como la dignidad de lo indigno"
A través del consumo el adicto quiere darle un rostro a las
cosas, una imagen de belleza: "Tal vez en esto resida al mismo
tiempo su grandeza y su mentira." Su desasimiento de la realidad
y del ser, ese otro modo de ser más allá de la esencia,
se vuelve ontología y teología, una intención
de trascendencia que es en realidad, en términos de Levinas,
una "transdescendencia": una impostura, un tipo de idolatría
y subsistencia ilusoria y engañosa, signada con el sello
del desprecio y del rechazo.
En la adicción opera la desconceptualización de la
realidad, reemplazando el ser por la imagen con el predominio ontológico
de la sensación: Olfativa, visual, auditiva melodiosa y rítmica.
Un retorno a la pasividad fundamental, a través de una toma
de distancia en relación con la famosa noción de existencia
como "ser en el mundo". Situación que se plantea
como un acontecimiento ontológico diferente, que no se extiende
entre el sujeto y una realidad a incorporar, sino "allí
donde el comercio con la realidad es un ritmo."
Daniel Salvatore Schiffer relaciona estos conceptos con la vida
y obra de poderosos exploradores del submundo del ser, tales como
el Maurice Blanchot de "Thomas el oscuro"; el Georges
Bataille de "La parte maldita" Antonin Artaud de "El
teatro y su doble", Nietzsche de "Más allá
del bien y del mal", el Baudelaire de"Las flores del mal"
o incluso el Goethe de "Fausto";
"Todo un fragmento de la historia del arte occidental- el más
oculto sino condenado e incluso prohibido tanto por sus principios
morales como por sus valores religiosos-, que se ve así de
pronto rehabilitado paradójicamente por ese heraldo de la
más depurada ética"
Para una más profunda comprensión de esta crítica
filosófica creemos necesario definir los términos
que utiliza este complejo pensador:
La noción de "entretiempo": su concepto de inmovilidad
de la duración en el cual se inscribe la sombra de la realidad
,es en el adicto el fatum que lo encierra en su destino de búsqueda
de la burbuja olfativa, en donde ha quedado inacabada su identidad.
No se trata de un tiempo detenido, sino en la economía general
del ser, el movimiento de la caída más acá
del tiempo, en el intersticio, donde se plasma su destino en tanto
fantasía de completud.
El "más acá del ser" inaugura una ambivalencia
ontológica al estatuto del arte, que extrapolamos al adicto,
ambigüedad constitutiva que es su tragedia.
El concepto de "transdescendencia": envés ontológico
del de "trascendencia" o más bien de "trasascendencia".
Dos direcciones o movimientos centrífugos al mismo tiempo
diferentes y opuestos, aunque paradójicamente complementarios
antes que contradictorios:
"uno que sube hacia la esfera teológica ascendente;
y el otro, que desciende hacia la esfera estética descendente"
Transdescendencia, que en el adicto es un apartamiento del mundo
pero:
"no en dirección a la región de las ideas platónicas
y hacia lo eternal que dominan al mundo, sino por el contrario en
un no comprender. La oscuridad proporciona su propio elemento de
acabamiento ajeno a la dialéctica de la vida y las ideas".
La idolatría de la cultura de la droga es una fuerte tentación
frente a la desesperante inmensidad del vacío que embarga
al ser inconstituido, ajeno de los brazos de la madre y su ámbito
oloroso. Puede intentar recuperar al Dios muerto en su ilusión
creadora, trascendencia idólatra, encantamiento mágico,
función de esencia divina. A lo cual Levinas responde:
"La tarea de la crítica sigue siendo esencial, aunque
Dios no hubiera muerto, aunque tan solo se hubiera exiliado."
Crítica es aquí actitud de lucidez intelectual contra
toda impostura, nomadismos religiosos, vacuidad ideológica.
Cierra el camino del pasaje del estatuto ontológico del adicto
al teológico, que pretende sustituir inapropiadamente la
divinidad por el éxtasis, el embeleso u arrobamiento enajenado.
"Los limbos de lo real": estatuto ontológico de
lo relativo a las partes más sombrías del ser, que
el adicto conoce y expresa.
"Existencia sin existente. La invasión de la sombra":
"Cuando las formas de las cosas quedan disueltas en la noche,
la oscuridad de la noche, que no es un objeto, invade como una presencia.
En la noche en que estamos enclavados a ella, no estamos en relación
a nada… Lo que se denomina el yo queda, también él,
sumergido por la noche, invadido, despersonalizado, sofocado por
ella.
La noción de "hay": no es otro que ese propio acontecimiento
del oscurecimiento. La noche es la propia experiencia del "hay".
El consumo inextinguible del ser, el que murmura en el fondo de
la propia nada, es el rechazo a adoptar una forma personal, la exclusión
absoluta de la luz. El drogadicto quiere dar, como el arte, un rostro
a las cosas, una especie de totalidad infinita, pero en regresión
infantil y no trascendental y ética, sino recibir del Otro
maternal, más acá de la capacidad de su yo y de su
ser, en un deseo infinito de lo constitutivo del goce.
"La no-verdad del ser": Definida en relación a
la verdad como un residuo del comprender, describe categorías
irreductibles al conocimiento ensombrecido como la otra cara de
lo real. La consecuencia de la adicción no es, por más
que se esfuerce el sujeto, ni una revelación ni una creación
sino un movimiento exactamente en sentido contrario. En definitiva,
la metamorfosis adictiva no tiene ninguna función referida
a lo real o al conocimiento, aunque la oscuridad le proporcione
su elemento característico y acabamiento sui-generis.
Cuando el sujeto se sumerge en la adicción se transforma
en una imagen de sí mismo. En estas condiciones opera en
el observador como una pasividad fundamental. No tiene conciencia
pero es concientizado. En esto existe una dialéctica entre
el observador y el objeto, basada en la inoperancia de los conceptos
y de los pensamientos, reducida a la sensorialidad en general o
sensibilidad, donde Levinas introduce otro concepto fundamental
que es el de "ritmo"
La noción de "ritmo": La metáfora musical
no es ajena a nuestras laboraciones. La atención materna
a la subsistencia del bebé cursa en función de ritmo:
" un conjunto cerrado donde los elementos se llaman mutuamente
como las sílabas de un verso, pero que sólo se llaman
imponiéndose a nosotros. … El consentimiento a ellos se invierte
en participación…el ritmo representa la situación
única donde no se puede hablar de consentimiento, asunción,
de iniciativa, de libertad, porque el sujeto es atrapado y arrastrado
por él."
Completando observaciones de Guilles Deleuze sobre aportes de Henrí
Maldiney
"el ritmo aparece como música cuando inviste el nivel
auditivo, como pintura cuando inviste el nivel visual… y ese ritmo
recorre un cuadro como recorre una música. Es diástole
y sístole: el mundo que me atrapa a mí mismo cerrándose
sobre mí, el yo que se abre al mundo y la propia obra."
Sumemos a este conjunto cerrado los compases de necesidad, espera,
silencios, llantos, respuestas, cadencias de satisfacción
ligadas a la sensiblidad olfativa en el mutualismo materno infantil,
que deja su impronta vinculando biología y goce. "El
comercio con la realidad es un ritmo", afirma Ennamuel Levinas.
"El ser en el mundo, como se dice hoy, es una existencia con
conceptos. La sensibilidad se plantea como un acontecimiento ontológico
diferente, pero sólo se cumple a través de la imaginación."
Afirmación esencial de la crítica de Levinas, a la
situación estética y a la filosofía de Heidegger,
para el cual
"… la obra de arte en sí misma se yergue…abre un Mundo,
en el cual mantiene su reinado. Ser obra significa pues instalar
un mundo…Un mundo se ordena en el mundo, más palpable y aprensible
que aquel en el que creemos estar cuando nos encontramos en casa…"
Expresión sublimada, que no es extraña a la pretensión
del adicto de crear atmósferas y mundos felices, exóticos
y maravillosos en sus viajes, pero que en desacuerdo, Levinas pontifica:
"En nuestra relación con el mundo podemos arrancarnos
el mundo. Las cosas se refieren a un interior en tanto parte de
un determinado mundo… El arte las hace salir del mundo, las arranca
de ese modo, de esa pertenencia a un sujeto. La función elemental
del arte ... consiste en proporcionar una imagen del objeto en vez
del propio objeto … El cuadro, la estatua, el libro, son los objetos
de nuestro mundo, pero a través de ellos las cosas representadas
se arrancan a nuestro mundo…"
Extrapolando al adicto, cabe la comprensión de la caída,
la trasdescendencia, los limbos de lo real, las negociaciones de
la sombra con la verdad, el desasimiento, la pasividad, la pura
sensorialidad, la imagen y no el concepto, elementos todos de una
dimensión ontológica del estado narcótico del
adicto.
El Oxímoron es una irrealidad ontológica; Levinas
aplica este término a la obra de arte. La definición
de oxímoron, del griego ????????, oxymoron), es el de combinación
en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones
de significado opuesto, que originan un nuevo sentido; (p. ej.,
un silencio atronador). Dentro de las figuras literarias, es una
de las figuras lógicas, se la conoce también con la
expresión latina contradictio in terminis.
Dado que el sentido literal de un oxímoron es 'absurdo' (por
ejemplo, "un instante eterno"), se fuerza al lector a
buscar un sentido metafórico (en el caso del ejemplo: un
instante que, por la intensidad de lo vivido durante el mismo, hace
perder el sentido del tiempo). Un oxímoron es un imposible,
un milagro, una inversión de las leyes de la naturaleza de
incierto significado, una fascinante y sorprendente figura del lenguaje.
Desde allí interpretar párrafos como el siguiente,
si bien nos enfrenta con las complejidades del pensamiento de Levinas,
también nos orienta a su través a la comprensión
de la fenomenología adictiva.
"La insuperable caricatura de la imagen más perfecta
se manifiesta en su estupidez de ídolo. Tanto la imagen como
el ídolo nos llevan al significado ontológico de su
irrealidad."
"A su vez, la obra de ser ella misma, el propio existir del
ser se duplica en un existente aparente."
La sombra precisamente de la realidad. La crítica de Levinas
con respecto al arte requiere del oxímoron, tan frecuente
en la jerga del adicto.
"De este modo la estatua [el drogadicto] realiza la paradoja
de un instante que dura sin futuro. El instante no es realmente
su duración. No se da aquí como el elemento infinitesimal
de la duración -instante de un relámpago- , tiene,
a su manera, una duración casi eterna… En el interior de
la vida o, más bien, de la muerte de la estatua [el narcotizado]
el instante dura infinitamente: eternamente. Laocoonte será
atrapado por las serpientes, eternamente la Gioconda sonreirá.
Eternamente el futuro que se anuncia en los músculos tensos
de Laocoonte no conseguirá volverse presente. Eternamente
la sonrisa de la Gioconda que está por desvanecerse, no se
desvanecerá. Un futuro eternamente suspendido flota en torno
de la posición fija de la estatua, como un futuro que nunca
será futuro. La inminencia del futuro dura ante un instante
privado de la característica esencial del presente, que es
su evanescencia. Nunca cumplirá su tarea de presente, como
si la realidad se retirara de su propia realidad y la dejara sin
poder. Es una situación en la cual el presente no puede asumir
nada, no puede tomar nada a cuenta de él y, por eso, es un
instante impersonal y anónimo. El instante inmóvil
de la estatua extrae toda su agudeza de su no-indiferencia con respecto
a la duración. No surge de la eternidad"
Muy a propósito concluye Daniel Salvatore Shiffer señalando
la diferencia con el marco conceptualmente novelesco del existencialismo
filosófico, que pinta seres que en su contingencia reencuentran
al cabo su libertad fundamental, Levinas, en cambio, continúa
viendo a estos seres como prisioneros, fijos y como indefinidamente
arrinconados, por estas inextricables mallas que denomina, a través
de la idea de necesidad, el "destino": una apariencia
del existir del ser, en su periódico retorno.
1 -
Delgado - García: La etapa nasal. Buenos Aires. Editorial
Galerna. 1992
_ : El amor ciego. Buenos Aires. Editorial Grfi-k. 2008.
2 - Consultar temática "El olfato" en este portal.
3 - Delgado - García: La etapa nasal. Buenos Aires. Editorial
Galerna. 1992
_ : El amor ciego. Buenos Aires. Editorial Grfi-k. 2008.
4 - Consultar temática "El olfato" en este portal.
5 - Párrafos seleccionados por Daniel Salvatore Schiffer;
La filosofía de Emmanuel Levinas. Metafísica, estética,
ética. Nueva visión. Buenos Aires, 2007.
6 - Baudelaire; Correspondencias.
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