|
Biologia
Autor:
Clara Colmenero de Miguel, Beatriz Colomo Herranz, Alba Conejo Sanchez,
Maria Teresa Cutuli de Simon
Fuente: Dpto. Sanidad Animal, Facultad de Veterinaria. UCM.
Madrid.
VIDA SOCIAL DE LAS BACTERIAS: AQUÍ NO HAY QUIEN VIVA
RESUMEN
Desde hace varias décadas se están estudiando las
relaciones interactivas que presentan las bacterias. A día
de hoy se ha confirmado la existencia de sistemas de envío
de información
propia, así como el establecimiento de niveles de altruismo,
cooperación, competición o incluso canibalismo. Por
ello, los microbiólogos han establecido un símil entre
el comportamiento de las bacterias en un mismo ecosistema, con el
comportamiento de las comunidades animales y de los seres humanos.
Así, se comienza a hablar de "sociomicrobiologia"
bacteriana.
En el presente trabajo se detallan dos tipos de comportamientos
bacterianos, el canibalismo y la formación de biofilms. Así
mismo se explican los mecanismos de comunicación célula-célula,
el quórum sensing y los plásmidos, que permiten el
establecimiento de un comportamiento más o menos global con
un funcionamiento común. Palabras clave: sociomicrobiologia,
canibalismo, biofilms, comportamiento bacteriano
INTRODUCCIÓN
Desde
que Antonie van Leeuwenhoek observó por primera vez una serie
de microorganismos con un microscopio hecho a mano por el mismo,
el mundo microbiano no deja de sorprendernos. Se ha podido constatar
hace varias décadas, que las bacterias no son entes aislados,
sino que entre ellas se establecen sistemas de comunicación
muy complejos, con el objeto de instaurar un determinado comportamiento
más o menos global. Este comportamiento global supone la
organización de niveles de altruismo, cooperación,
competición o incluso canibalismo (West et al., 2007).
Sin duda, estos comportamientos complejos resultan impropios de
este tipo de seres, siendo más cercanos a los realizados
por otros organismos evolutivamente superiores. Es por lo que los
microbiólogos han establecido un símil entre el comportamiento
de las bacterias en un mismo ecosistema, con el comportamiento de
las comunidades animales y de los seres humanos (Popat et al., 2008).
Así, se ha comenzado a hablar de "sociomicrobiologia"
bacteriana, realizada entre los miembros de una misma especie y/o
entre el conjunto de especies que integran un determinado hábitat
de desarrollo.
En el presente trabajo trataremos dos tipos de comportamientos comunitarios:
el canibalismo y la formación de biofilms. Se explican los
mecanismos de comunicación célula-célula que
se requieren para determinar dichos comportamientos. Y como ejemplos
de las conuctas seleccionadas se utiliza a la especie Bacillus subtilis
con actuación de canibalismo y a la especie Pseudomonas aeruginosa
con actuación cooperadora.
DESARROLLO
Para comenzar estableceremos unos conceptos claves en el comportamiento
social de los animales y de los seres humanos que se aplican a la
sociomicrobiologia bacteriana (West etal., 2006).
Altruismo:
comportamiento entre bacterias de la misma especie que contribuye
al bienestar ajeno a expensas del propio. Precisa un gasto de energía
para el "actor", pero con el cual son capaces de conseguir
la supervivencia, reproducción o expansión de la especie.
No siempre ocasiona una desventaja o peligro para la bacteria que
lo practica. Sin embargo, en muchas ocasiones esta "buena acción"
supone un sacrificio mayor, hecho que conlleva la muerte celular
programada de un número de ellas para que el resto sobreviva.
Canibalismo: comportamiento social de las bacterias de una población
de la misma especie, en el que mediante la coordinación de
sus patrones de expresión genética, un determinado
número de individuos producen una serie de sustancias que
provocan la muerte del resto de los miembros del grupo que, se utilizan
como aporte de nutrientes para el desarrollo y diferenciación
del resto.
Cooperación: comportamiento de varios grupos bacterianos
de diferente especie las cuales sincronizan su desarrollo para la
supervivencia de todas ellas. Con esta táctica los grupos
implicados en la acción consiguen un beneficio mutuo.
Competición: comportamiento dentro de un ecosistema en el
que dos o más especies bacterianas rivalizan por algún
factor esencial para la supervivencia de todas ellas. En esta conducta,
el grupo que logre imponerse obtendrá aquello que necesita
y por tanto un beneficio. Por el contrario, el grupo más
"débil" saldrá perjudicado.
Establecidos los conceptos, a continuación trataremos con
mayor profundidad dos de los comportamientos comunitarios: el canibalismo
y la cooperación en la que destacaremos la formación
de biofilms. Posteriormente abordaremos los mecanismos de regulación
y por último pondremos un ejemplo bacteriano.
A.- COMPORTAMIENTO COMUNITARIO
1.- CANIBALISMO
El comportamiento de canibalismo fue demostrado por González-Pastor
et al. (2003) en la especie bacteriana Bacillus subtilis durante
el proceso de esporulación y, constatado por otros autores
(Claverys y Havarstein, 2007). El esquema de actuación es
el siguiente (Figura 1):
1)
En situación de estrés (disminución de un factor
esencial) un número determinado de miembros de la colonia
B. subtilis comienza el proceso de esporulación (gobernado
por el regulador genético SpoOA-ON) como sistema de resistencia
a las condiciones adversas del medio.
2) Sincronización de sus patrones de expresión génica
con la expresión del operón skf, que permite la síntesis
y liberación de una toxina (Skf killing factor) inductora
de muerte celular por lisis. Simultáneamente sintetizan un
transportador tipo ABC de membrana, codificado por el mismo operón,
que les confiere resistencia a dicha
sustancia.
3) Muerte de aquellas bacterias de la misma colonia que no han activado
el proceso de esporulación (SpoOA-OFF), por acción
de la toxina Skf killing factor.
4) Utilización de los productos de la degradación
celular, resultante del grupo de bacterias muertas, por los miembros
supervivientes que continúan el proceso de diferenciación
celular (esporulación).
2.- COOPERACIÓN: FORMACIÓN DE BIOFILMS
Se trata de un comportamiento comunitario cooperador en donde una
o más especies bacterianas crecen adheridas a una superficie
inerte o a un tejido vivo, embebidas en una matriz extracelular
sintetizada por ellas. Están compuestos básicamente
por agua y el resto depende de las bacterias que lo forman, aunque
comúnmente se detectan componentes citoplasmáticos
como ADN, proteínas o moléculas de polisacáridos.
En tejidos orgánicos distinguimos dos tipos de biofilms:
protectores para el ser que colonizan e infecciosos que provocan
daños en el mismo. Un ejemplo de los primeros son los biofilms
de especies de Lactobacillus spp presentes en la vagina, que fermentan
el glucógeno producido por las células epiteliales
inducidas por los estrógenos, produciendo ácidos que
disminuyen el pH vaginal; de esta manera previenen la colonización
de microorganismos patógenos. Como ejemplo de los segundos
utilizaremos, posteriormente, a la especie .P. aeruginosa bacteria
patógena oportunista con capacidad de formar biofilms, cuya
expresión ocasiona, durante la colonización de un
individuo, patologías con graves daños tisulares e
incluso la muerte.
Las etapas comunes en la formación de un biofilm son: a)
Fijación bacteriana sobre la superficie adecuada, por medio
de fimbrias y/o flagelos. Las bacterias que carecen de estos anexos
extramatriciales, utilizan proteínas de superficie. b) Tras
la adhesión comienza la multiplicación y las células
hijas se extienden por los alrededores de la zona inicial. c) La
colonia comienza a secretar la matriz extracelular, componentes
citoplasmáticos y polisacáridos que se mezclan con
el agua, que formará la base del biofilm. d) Tras esta secreción
se forman canales por los cuales las bacterias de capas profundas
pueden adquirir nutrientes. e) Finalmente las bacterias de las zonas
más superficiales del biofilm se disgregan y migran para
colonizar otras superficies y forman otros biofilms.
B.-
MECANISMOS DE REGULACIÓN DE LOS COMPORTAMIENTOS
SELECCIONADOS:
Para que se produzcan estos comportamientos bacterianos se precisa
el establecimiento de mecanismos de comunicación célula-célula,
tales como el quórum sensing y los plásmidos, los
cuales permiten el establecimiento de un comportamiento más
o menos global con un funcionamiento común.
1.- QUORUM SENSING
En los trabajos realizados por Nealson en 1970, citado por Lyon
(2007), sobre Vibrio fischeri se postuló que pequeñas
moléculas difusibles (autoinductores) producidas y emitidas
a concentraciones determinadas por un grupo de bacterias, podían
ser detectadas por otras células bacterianas y, en base a
esta señal química se induce un comportamiento determinado
en todas las células implicadas. El autoinductor fue identificado
como un compuesto perteneciente a la familia de las homoserinas
lactonas (AHLs). Desde entonces la existencia de estos sistemas
de señal química se ha demostrado en especies de bacterias
Gram-negativas y Gram.-positivas.
Este concepto de comunicación bacteriana célula-célula
se denominó QUORUM SENSING, ya que es similar a los procesos
de toma de decisiones sobre leyes en las cortes, en los cuales esta
toma de decisiones solo se realiza cuando un número mínimo
establecido de miembros se encuentra presente.
El mecanismo general de autoinducción ocurre cuando la molécula
señal se une a su receptor que se encuentra en la superficie
o en el interior de la célula bacteriana receptora (Figura
2).
Ahora bien esta molécula debe tener una concentración
mínima (umbral) que corresponde o correlaciona con el número
de bacterias presentes. Una vez que el complejo señal-receptor
está formado, se une a una región promotor del gen
señal sintasa. Este último da lugar a una autoinducción
para la síntesis de moléculas que conllevan un cambio
de comportamiento de la población bacteriana. Esta autoinducción
se sabe que regula un gran número de comportamientos y de
fenotipos, como producción de pigmentos o exotoxinas, conjugación,
establecimiento de la virulencia, formación de biofilms...etc.
2.-
PLÁSMIDOS
Los plásmidos son moléculas de ADN circulares capaces
de replicarse independientemente del genoma de una célula.
Contienen información genética
importante para las bacterias y se encuentran en el interior celular
o libres
en el medio de desarrollo. Los plásmidos son transportados
de una célula a otra
por medio del mecanismo de conjugación bacteriana (Figura
3).
C.-
EJEMPLO DE COMPORTAMIENTO COOPERADOR Y QUORUM SENSING
Quizás los mecanismos de comunicación para la cooperación
más estudiados sean los de la bacteria Gram-negativa P. aeruginosa,
bacteria patógena oportunista capaz de ocasionar enfermedad
en plantas, animales y seres humanos. Coloniza una amplia variedad
de regiones anatómicas ya que genera un arsenal muy grande
de factores de virulencia que ocasionan daños tisulares que
permiten su penetración en el torrente circulatorio y la
muerte.
La bacteria P. aeruginosa es muy resistente al tratamiento con antibióticos
gracias, en cierta medida, a los biofilms que produce. Es capaz
de adherirse a una superficie orgánica y secretar una matriz
polimérica que mantiene a toda la colonia unida y la protege
de la acción de los antibióticos y de la respuesta
inmune.
En los últimos cinco o diez años se están estudiando
aquellos genes que permiten a dicha bacteria formar biofilms en
superficies abióticas, con el objeto de comprender los mecanismos
de formación de estos biofilms y trasladarlo a la clínica
para desarrollar terapias antibiofilms. Dichos estudios han revelado
ciertos datos significativos:
1. Se requieren unas condiciones previas que influyen en la colonia
la cual debe
presentar algún factor específico. En este caso, el
requerimiento de un solo flagelo
polar para llevar a cabo el ataque inicial depende de la cantidad
de carbono
presente en el ambiente.
2.
Su capacidad para formar dos tipos especiales de biofilms: un agregado
"amorfo"
o un agregado "estructurado", siendo los primeros más
sensibles a los
antimicrobianos que los segundos (Figura 4).
Muchos factores parecen estar relacionados con el hecho de que P.
aeruginosa decida elegir una forma u otra siendo la disponibilidad
de nutrientes fundamental en este aspecto, de modo que si la bacteria
crece en un medio rico en glucosa como único alimento carbonado,
formará biofilms estructurados; mientras que si en el medio
hay además glutamato se observa una predisposición
para la formación del biofilm denominado amorfo.
Ahora bien, el mecanismo de quórum sensing en P. aeruginosa
tiene un papel fundamental en la formación de los biofilms
y en el mantenimiento de éstos (Kirisists y Parsek, 2006).
Como señal química se emplea un ramnolípido
necesario para el mantenimiento de los espacios abiertos entre las
células agregadas en el biofilm estructurado. Otro factor
que interviene es el sideróforo pioverdina, que es clave
para adquirir metales, de tal forma que los mutantes incapaces de
producir pioverdina son incapaces de formar biofilms estructurados.
Pero no solo se forma el biofilm sino que también se induce
la expresión de genes de
virulencia, que transcriben para la producción de elastasas
(LasA y LasB) que a su vez actúan alterando las células
de las paredes arteriales, o para la producción de exotoxina
A que inhibe la síntesis proteica de las células del
hígado, del corazón, del riñón, del
pulmón y del bazo, etc.
Por añadidura, P. aeruginosa no solo coopera y actúa
en forma de colonia única (bacterias de la misma especie),
si no también con otras especies bacterianas, como son Burkhoderia
cenocepacia bacteria Gram-negativa o Staphylococcus aureus bacteria
Gram.-positiva, estableciendo biofilms muy complejos que provocan
una amplia variedad de infecciones crónicas.
En la actualidad varios estudios han demostrado que la relación
entre los comportamientos bacterianos y sus mecanismos inductores
es muy dinámica (Joint et al., 2007). Como hemos comentado
bajo ciertas circunstancias los quórum sensing son un intermediario
fundamental en la formación de biofilms; pero por otro la
formación de biofilms puede ayudar a que la colonia alcance
el número de individuos necesarios para producir los quórum
sensing. Por último, no debemos olvidar que el ecosistema
influye de forma decisiva, esta última idea no debe de resultarnos
demasiado chocante, ya que tiene una influencia directa en la expresión
de los genes, y tanto los biofilms como los quórum sensing
se producen, ni más ni menos, que por expresión del
genotipo.
CONCLUSION
Sin duda no podemos menospreciar la complejidad de los comportamientos
"sociales" bacterianos y, aunque queda mucho por avanzar
en su comprensión, es evidente que el conocimiento profundo
de estas acciones nos llevará a mejorar el control y tratamiento
de las patologías que producen las bacterias implicadas.
BIBLIOGRAFIA
Claverys JP y Havarstein LS (2007). Cannibalism and
fratricide: mechanisms and raisons d' être. Nature Rev. Microbiol.
5: 219-229.
González-Pastor JE, Hobbs EC y Losick R (2003). Cannibalism
by sporulating bacteria. Science 301: 510-513.
Kirisists MJ y Parsek MR (2006). Does Pseudomonas aeruginosa use
intercellular
signalling bo build biofilm communities. Cel. Microbiol. 8: 1841-1849.
Joint I, Downie JA y Williams P (2007). Introduction to bacterial
conversations. Phil. Trans. Royal Soc. 362: 1115- 1117
Lyon P (2007). From quorum to cooperation: lessons from bacterial
sociality for evolutionary theory. Stud. Hist. Phil. Biol. and Biomed.
Sci. 38: 820-833
Popat R, Crusz ShA y Diggle SP (2008). The social behaviours of
bacterial pathogens.
British Med. Bull. 87: 63-75
West SA, Griffin AS y Gardner A (2006). Social semantics: altruism,
cooperation,
mutualism, strong reciprocity and group selection. Europ. Soc. Evol.
Biol., 20: 415- 432
West SA, Diggle SP, Buckling A, Gardner A y Griffin AS (2007). The
Social Lives of Microbes. Ann. Rev. Ecol. Evol. and Syst. 38: 53-77.
|