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de pájaros muestran cómo la prueba y el error podrián contribuir
al aprendizaje. Fuente:
Howard Hughes Medical Institute. Web: http://www.hhmi.org
Pinzón cebra 
El pinzón cebra macho adulto sólo sabe un canto estridente
que aprende durante la juventud y lo canta repetidamente e intensamente cuando
las hembras están escuchando. Pero de vez en cuando, el pinzón puede
improvisar, experimentando con una variación más lenta y sensual
o acentuando distintas notas. Los neurobiólogos que estudian el pinzón
dicen ahora que la improvisación surge de un componente de un circuito
de aprendizaje crucial en una sección del prosencéfalo que parece
generar el mecanismo de prueba y error necesario para dominar destrezas motoras
sofisticadas, tales como el canto de los pájaros o el habla y los deportes
en los seres humanos. "Los
ganglios basales tienen una función especial en la generación de
la variabilidad motora." Mimi Kao
"Esto significa que esta parte del cerebro es importante para indicar o permitir
cambios en el canto", dijo Mimi Kao, primera autora de un artículo
del número del 10 de febrero de 2005, de la revista Nature. El artículo
muestra la forma en la que la región modula el canto del pájaro
en tiempo real. Kao, estudiante predoctoral del Instituto Médico Howard
Hughes (HHMI), se encuentra en los meses finales de su entrenamiento doctoral
en el laboratorio de la coautora Allison Doupe, ubicado en el Centro Keck de Neurociencia
Integrativa de la Universidad de California, en San Francisco. Una vía
similar del cerebro en los seres humanos podría explicar la forma en la
que los niños aprenden a hablar al escucharse a sí mismos y a otros,
y la forma en la que los adultos aprenden y perfeccionan nuevas destrezas motoras,
tales como el tenis. El proceso se basa en la información obtenida de lo
que funciona y de lo que no funciona, también se llama aprendizaje dependiente
de la experiencia o basado en la ejecución. "Todo eso requiere
que prestemos atención a la forma en la que realizamos las cosas o en la
forma en la que experimentamos con ellas, y a la forma en la que mejoramos gradualmente",
dijo el autor senior Michael Brainard, profesor asistente de fisiología
en UCSF, cuyo laboratorio está financiado en parte por un subsidio del
HHMI. "Tiene sentido que parte de la función de una porción
del cerebro sea introducir ese tipo de variabilidad". Kao comenzó
con un experimento para estimular la región del prosencéfalo llamada
LMAN (por sus siglas en inglés que significan núcleo magnocelular
lateral del neopallium anterior). En el cerebro de las aves, el LMAN recibe aferencias
sobre los movimientos complejos que van desde los ganglios basales y transmiten
la información a las neuronas motoras que participan en la producción
del canto. Los científicos han sabido por mucho tiempo que sin el LMAN,
un pájaro joven no puede aprender el canto, pero que un pájaro adulto
puede ejecutar su canto sin esa región del cerebro. Un estudiante postdoctoral
de otro proyecto había notado una actividad cerebral mayor y más
variable cuando los pinzones se cantaban a sí mismos que cuando les daban
una serenata a las hembras. Kao se preguntó si podría causar cambios
en el canto del pájaro manipulando esta región. El aprendizaje
lleva un cierto tiempo, así que Kao pensaba que tendría que esperar
para observar resultados. Pero la estimulación del LMAN tuvo un impacto
inmediato. La melodía y el ritmo del canto básico no cambiaron,
pero apareció una explosión minúscula de electricidad después
de unas notas, a medida que cambió el tono o el volumen durante un momento
particular del canto. Las variaciones son generalmente demasiado sutiles
para los oídos humanos, dijo Kao, pero un equipo de grabación sensible
las puede detectar. Las pruebas sistemáticas fueron posibles con la ayuda
de un programa computacional que podía seguir los gorjeos de los pájaros
y estimular a LMAN en momentos precisos para obtener efectos mensurables sobre
una sílaba predeterminada, canción tras canción.
Los investigadores encontraron que distintas áreas del LMAN entonaban la
misma nota en diversas direcciones, un área levantaba el tono de una cierta
nota y otra área bajaba su frecuencia. La influencia continua de esta región
del cerebro en el canto es una nueva observación, dijo Brainard.
Luego, los investigadores analizaron la relación entre: el canto y la actividad
nerviosa natural de LMAN durante los dos tipos de canto del pinzón macho,
la calidad y ejecución del canto dirigido a las hembras, que va acompañado
por alguna postura y movimiento de plumas, y las variaciones experimentales del
canto a solo, llamadas "no dirigidas" y similares al cantar en la ducha.
La región del cerebro mostró mayor actividad y señalización
más variable durante el canto no dirigido, sugiriendo que esta área
genera las variaciones del canto a solo. Finalmente, demostraron que
los pájaros con daños en esa región del cerebro perdían
su habilidad de improvisación. Utilizando pájaros sin LMAN funcional,
Kao y sus colegas también encontraron diferencias entre los dos tipos de
cantos, pero el canto a solo perdía las variaciones sutiles.
"En pocas palabras, nuestro artículo sugiere que los ganglios basales
tienen una función especial en la generación de la variabilidad
motora", dijo Brainard. "Se ha sabido por mucho tiempo que este circuito
es importante para el aprendizaje. Nuestros datos apoyan la hipótesis de
que una de las cosas que podría estar haciendo es introducir variabilidad".
Otros investigadores de los laboratorios de Brainard y de Doupe continúan
investigando para analizar si el canto de apareamiento del macho se puede alterar
permanentemente mediante la estimulación del LMAN y si las hembras prefieren
la versión estable o variable del canto. Image:
David Hosking; Frank Lane Picture Agency/CORBIS
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