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Neurociencia
Investigación
e interdisciplina.
Luis
Carlos H. Delgado.
Fuente: Colaboración del autor.
INVESTIGACIÓN
E INTERDISCIPLINA
Por Luis Carlos H. Delgado
Cuando al fin de los
50 nació mi
interés por la psiquiatría
recalé en el clásico Manual
de Psicología de David y Rosa Katz,
en cuyo pórtico se reproduce una
cita de Goethe, recogida de su libro "Las
Afinidades Electivas", que afirma:
"
Cada uno es siempre libre de ocuparse
en lo que le atrae, en lo que le satisface,
pero el estudio propio de la humanidad
es el hombre".
La realidad de esta
aserción se
hace evidente en el desarrollo y diversificación
de este interés del hombre por el
hombre que, tan solo desde la Antropología
Filosófica a los sistemas de Psicología,
así como, desde las disciplinas
Médicas a las nuevas ciencias de
la Neurobiología Molecular e Informatizada,
implica un cúmulo de conocimientos
y perspectivas, que demandan al fin una
integración, que bien puede resumirse
en la palabra "interdisciplina".
Por otra parte, si bien un solo hombre
no puede desarrollarse simultáneamente
en todas las materias que hacen a este
conocimiento, tampoco está fatalmente
constreñido a un solo tipo de experiencias.
La formación interdisciplinaria
es también una realidad accesible
al esfuerzo y pasión por develar
su objeto y no sólo el diálogo,
sino que la disponibilidad de los enfoques
científicos y humanísticos
están generosamente abiertos al
interés académico, y aunque
sigue siendo cierto el aforismo hipocrático
de "que la vida es breve y el arte
es largo", el entusiasmo juvenil y
la esperanza en alcanzar el saber, acompasados
por el desarrollo tecnológico, tienen
larga permanencia en la existencia personal.
Por lo tanto un hombre puede intentar su
síntesis y dotar a su actividad
de un referente operativo ganado en la
concurrencia de diversas corrientes conceptuales
cuyo encuentro crítico permita la
productividad de una encrucijada potencialmente
creativa.
Por lo pronto y volviendo
a la cita de Las Afinidades Electivas,
es interesante
demorarnos en una digresión: Para
esta obra publicada en 1809 Goethe extrajo
su título y quizá su inspiración,
de un diccionario de física de la época
que designaba "atractio electiva duplex" al
particular fenómeno químico
por el cual dos elementos asociados, cuando
se exponen a la acción simultánea
de otros elementos dotados de ciertas propiedades
se disgregan, asociándose con estos últimos
en dos nuevas parejas por ley de esa atracción
recíproca.
La novela transita el pasaje de lo molecular
a lo espiritual, planteando el mismo fenómeno en el mundo de los sentimientos, como si el carácter
de inevitable necesidad residente en la naturaleza se transmitiera también
a los personajes, un modo de isomorfismo por el cual las fuerzas que imperan
en el mundo físico-químico actuara también dentro de las
almas. He buscado comentarios críticos de esta obra en el Diccionario
Literario de Porto Bompiani y me ha sorprendido leer: "es algo así como
un destino que el hombre lleva dentro de sí, en su sensibilidad, en
su carácter, y precisamente por eso la novela -a pesar de la exquisita
dulzura de sentimientos que la animan- resulta tan triste... y se extiende
el crítico señalando que en la naturaleza la vida es armonía
de leyes, pero en el mundo humano, junto al sentimiento existen también
otras exigencias no menos absolutas, como la ley moral; concluyendo que cuando
entre el sentimiento y la ley moral estalla un conflicto, éste no tiene
solución.
Quedan así claramente encadenados los niveles biológico, afectivo, ético,
social.
Podríamos concluir que el genio de Goethe se planteaba ya entonces,
dramáticamente, el problema actual del determinismo biológico
del comportamiento sumergido a su vez en construcciones sociales.
Modernamente el Human Brain Proyect esquematiza los niveles del funcionamiento
cerebral en los siguientes estamentos:
Genes, moléculas, organoides, microcircuitos, compartimentos neuronales,
regiones específicas, sistemas distributivos, conducta. Estableciendo
un proceso ascendente de la acción psicofarmacológica a través
de lo molecular, neurofisiológico, cognoscitivo, sistémico, psicosomático,
hasta modificar lo conductual y sociológico: el trayecto que va, de
la droga a la palabra; así como el proceso inverso, correspondiente
a la psicoterapia; que va desde la palabra a lo molecular.
Por supuesto que cuando
un joven inicia hoy el estudio de la
psicología
no asume de entrada como necesaria y evidente
la conexión de su metier con la
neurobiología ya que sus expectativas
apuntan al psicodiagnóstico y dominio
de la comunicación terapéutica
y de la comunicación apropiada.
...Y razón tiene, en tanto una situación
engorrosa actual induce una justa acción
defensiva a favor de la riqueza del vínculo
interhumano, en tanto que para muchos investigadores
la interdisciplina se ha rebautizado, a
su vez, hegemónicamente como Neurociencia
y el abordaje a los malestares psíquicos
y psiquiátricos enfatiza desde esta
postura la vía biológica
y la acción psicofarmacológica.
De allí que sea también
necesario repreguntarse por el alcance
y lugar de la neurociencia:
¿
Ciencia fáctica de método
experimental?
¿
Ciencia básica? ¿Está en
la base o en la vanguardia?
¿Es la investigación de punta? ¿Ciencia basada en la evidencia? ¿Puede
generar una axiomática? ¿Cuál es su rol real dentro de la
interdisciplina?
¿
Está justificado su aislamiento dentro de los laboratorios y recintos
de investigación?
¿
Aguardamos las comunicaciones de sus últimos descubrimientos que pueden
poner los hábitos profesionales patas para arriba?
¿ Sabe interpretar desde la parsimonia de lo objetivo?
¿
Está abierta a la experiencia de lo humano?
¿
Está capacitada para operar desde el entramado complejo de lo psicológico
y social?
¿Cómo responder entonces
a los interrogantes planteados comprometidos
con una década de la cual se dice
que aportó el 90% de todo lo que
se sabe en la historia de la humanidad
sobre el cerebro? Investigación
que continúa sostenida con presupuestos
de miles de millones, y que sentencia a
los egresados de las carreras científicas,
al juicio de que disponen de conocimientos útiles
sólo para un año de trabajo
si es que no siguen estudiando y actualizándose.
¿Que, mientras tanto, de las diversas
miradas y de las múltiples praxis
sobre el objeto hombre, de la cual las
ciencias naturales son también una
mirada y otra forma de praxis? Por que
tampoco las neurociencias son el convidado
de piedra dentro del concierto de las disciplinas
humanísticas. Ellas intentan una
intimidad con la materia que debe ser respetada
por el acatamiento y el acotamiento metodológico,
aunque sea justo advertir que sin la riqueza
de la creatividad heurística, teórica
e interpretativa, difícilmente encontrarían
el camino hacia esa intimidad.
La experiencia de lo
humano no se resuelve en una explicación definitiva, sino
que se describe y explicita desde distintas
perspectivas y abordajes. Órgano,
mente, ambiente, realidad psíquica,
se imbrican necesariamente para el sostenimiento
de un horizonte vital, posibilitador de
libertad.
La vida es riqueza y no simplificación.
Desde la perspectiva clínica las
teorías son testimonios que deben
ser recorridos e interpretados antes de
efectuarse su taxonomía y matematización.
En virtud de lo señalado intentaré mostrar
la encrucijada de corrientes conceptuales
en la que se encontrará el alumno
a lo largo de su formación, tomando
como ejemplo el estudio de un fenómeno
de la conducta: "la agresividad".
El tema de la agresividad
humana lleva un largo recorrido en el
pensamiento clínico,
interpretándosela de diversas maneras:
· Como subsidiaria del instinto
de conservación,
· componente del instinto sexual,
· patrimonio del instinto de muerte,
·
como una pulsión independiente por
si misma.
·
Puede postulársela como respuesta
a la frustración en el vínculo
humano, identificación con el agresor
o con el objeto frustrador,
· consecuencia del complejo de inferioridad
y del ansia de poder,
·
irrupción de una conducta arquetípica.
Un enfoque positivo hace del impulso agresivo
·
sinónimo de actividad, convicción,
entusiasmo, factor de dinámica vital,
energía para el cambio.
·
condición que permite liberarse
de la dominación paterna, preservar
y definir la identidad.
·
prestaría utilidad en la controversia,
el desacuerdo y la pugna competitiva
·
desempeñaría un papel en
la territorialidad.
El conductismo incluye la ira junto al
miedo y el amor, como las tres clases de
respuestas emocionales que se pueden provocar
en el niño antes de todo aprendizaje
por la simple aplicación de estímulos
apropiados.
La fenomenología describe sus variantes:
el egoísmo, el deseo de poder, el
afán vindicativo, la ira, la envidia,
los celos, la exaltación del triunfo
y la frustración en la derrota,
el halago hipócrita y el agravio,
el desquite, la alegría por el daño
ajeno, la antipatía.
Evolutivamente:
·
la agresión es la deflexión
de la abrumación paranoide por el
trauma del nacimiento,
·
el dolor de la necesidad y las dificultades
externas para la adaptación
·
el sadismo oral, la función muscular
y la exploración del mundo y los
objetos,
· la experiencia del cuerpo fragmentado,
el choque con el otro.
·
los Complejos de Caín, de Edipo,
de castración
· la novela familiar.
·
Integración de las pulsiones sexuales
con sus componentes agresivo y persecutorio.
·
Competencia de roles, resorte de individuación
y desligamiento.
En la tarea educativa:
·
lucha por la puesta de límites,
controles y desarrollo de hábitos.
·
Imposición de la obediencia, presión
con premios y castigos.
·
La agresividad enraizada en la sociedad:
·
la escasez, el poder, la injusticia, la desvalorización.
·
La discriminación, las idiosincrasias, los tabúes.
En biología Richard Dawkins aportó la visión genérica
del egoísmo mientras que la inmunología moderna es un buen modelo
de la agresión contra lo considerado extraño que bien puede emparentar
sus tácticas con los manuales de Sun Tzu, Karl Von Clausewitz y el exterminio
nazi.
Junto a esta diversidad
se suma una escena de las neurociencias
que el estudiante
incorporará:
Fue precisamente antes
de la segunda guerra mundial, que dos
científicos alemanes,
Heinrich Klüver y Paul Bucy, investigaban
en su laboratorio en monos rhesus los efectos
de la mezcalina, alcaloide del hongo peyote.
Heinrich la había consumido y escrito
un libro acerca de su poder alucinatorio.
Empezó entonces con Paul Bucy a
experimentar con los animales para localizar
en que lugar del encéfalo ejercía
la mezcalina sus acciones.
Comenzaron con una denervación sensitiva
del rostro pero no significó ninguna
diferencia; continuaron con la denervación
motora, tampoco tuvo efecto; la emprendieron
entonces con la extirpación de los
lóbulos temporales
Cuenta Bucy en una entrevista sostenida
por el año 1981 que su primer
animal era una hembra vieja... que se había vuelto viciosa y desagradable.
Era peligroso acercase a ella, quizá no lastimara pero intentaba desgarrar
la ropa. Pues bien; le extirpó el lóbulo temporal. A la mañana
suena el teléfono y es Heinrich que le pregunta: "Paul, ¿qué le
hiciste a la mona? ¡Está domesticada!"
De esta forma inesperada surgió la investigación cada vez más
precisa sobre esa zona del encéfalo que terminó focalizando la
función de la amígdala, sustancia gris enterrada en el lóbulo
temporal de los hemisferios cerebrales y su influencia notable sobre la conducta
emocional, fundamental para la comprensión de la conducta agresiva,
así como de las actitudes de alarma, ataque y defensa.
Hoy podemos con bastante exactitud deducir las funciones de este centro especializado
en un tipo de tratamiento de la información sensorial por el cual es
posible asociar un estímulo con emociones o refuerzos previamente establecidos
que permiten reconocer el valor positivo o negativo de ese estímulo,
su valor hedónico o peligroso, y a partir de ello informar a otros centros
encefálicos y sistemas de neurotransmisión que participarán
en el proceso con el colorido emocional, la experiencia del estado y su expresión
visceral y gestual, adecuando respuestas y generando nuevos procesos vinculados
con la reacción o con la elaboración, planificación y
ejecución de las conductas y registro de los acontecimientos.
La determinación de estos factores neurofisiológicos abre una
perspectiva específica respecto al tratamiento psicofarmacológico
y neuroquirúrgico así como la posibilidad de nuevas respuestas
a la amplia convergencia examinada.
Volvemos entonces al
problema de cómo
resolver crítica y creativamente
esta confluencia interdisciplinaria.
Julio y Mirta Moizeszowicz, intentaron
como solución el doble discurso
publicando un texto que titularon "Psicofarmacología y territorio
freudiano" e ilustrando su portada con una cápsula recostada en
el diván.
El intento de conciliación es posible muchas veces y otras no, si bien
esto tiene su importancia, esta importancia puede ser relativa: al fin y al
cabo las oposiciones son descontruibles y los discursos sostenidos en el ámbito
de la conducta proceden de representaciones heterogéneas no reductibles
ni derivables unas de otras. Cada sujeto tiene una perspectiva del mundo y
una legitimación de ella; como sujetos interdisciplinarios pueden constituir
y erigir su objeto propio, pero no librarse del marco de las otras conciencias
que a su vez lo constituyen como sujeto en la pretensión de dar cuenta
del mundo de manera individual.
Queda, sin embargo, en lugar de una conciliación, la opción por
el enriquecimiento que supone la diferencia, diferencia que motoriza a las
disciplinas en su apuesta creativa frente a la realidad.
Pero con ello se impone la humildad que regule el camino del estudioso en su
afán de conocer y comprender. Las cosas vistas son siempre más
que aquello que real y auténticamente vemos. El conocimiento de la vida
humana no puede ser trascendido ni siquiera por el incremento continuo de los
conocimientos que sólo acrecientan al infinito el horizonte del mundo.
Quizá lo que importa es lo que va dejando atrás el desarrollo
del conocimiento: sujetos y subjetividad. Frente a esta circunstancia es bueno
considerar que lo que cuenta es lo que se reconstruye del pasado y superar
a la vez la superstición de un futuro notable. Con la terapia aprendimos
que más que recordar y revivenciar catárticamente se va rescribiendo
la historia. La reconstrucción es un término que Freud emplea
hasta el fin y que subyace continuamente al desarrollo del pensamiento, lo
que podría equivaler en ciencias a la recuperación de sujetos
y subjetividades, recomprendidos y repensados bajo la égida de una crítica
sagaz en una actualización creciente de la visión de su objeto.
El estudio del hombre
por el hombre es nuestro empeño, en el espacio que
genera y en el régimen específico
de sus complejas y proteiformes demandas
psicosomáticas. Un aprendizaje de
lo inacabado e inacabable, salvo en la
muerte, con la esperanza siempre renovable
de descubrimientos positivos y formulables,
aún en el seno de esta clausura.

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