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Cerebro
El
dolor es en parte mental
Tendencias
científicas
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27.05.2002
-
El
centro del dolor no existe en ninguna parte
del cerebro y ninguna lobotomía podrá
terminar con la experiencia del sufrimiento,
al mismo tiempo que la reacción dolorosa es
directamente proporcional a la experiencia
subjetiva.
Estas son las conclusiones de una
investigación realizada por un equipo de la
Facultad de Medicina de la Universidad de
Montreal dirigido por Pierre Rainville, de
la que se hace eco la revista Journal of
Neurophysiology.
Cuando a un paciente sometido a observación
se le sugiere bajo la hipnosis que va a
recibir una dolor muy intenso cuando
introduzca la mano en un depósito de agua
caliente, sus circuitos neuronales se
activan antes de que si se le sugiere que el
dolor será insignificante. La señal de
aviso se modifica a partir de la médula
espinal y llega hasta el cerebro.
La imaginería cerebral (tomografía por
emisión de positrones) ha permitido
establecer al respecto que algunas partes
del cerebro se modifican cuando el sujeto
descubre sensaciones que van a ocurrir y que
la reacción a estas sensaciones depende en
gran parte de la experiencia subjetiva que
haya tenido el paciente respecto al dolor.
Dolor subjetivo
Eso quiere decir que una gran parte de la
sensación dolorosa la fabrica el sujeto a
partir de su experiencia, independientemente
del efecto real que un episodio doloroso
tenga sobre su cuerpo.
El dolor es una sensación esencial a la
supervivencia y sin experiencia del dolor no
puede haber reflejo protector, ni miedos, ni
prevención de riesgos. Sin embargo, está
claro que el nivel de tolerancia varía según
cada sujeto: de los sujetos investigados,
sintieron más dolor los que fueron
advertidos de que el agua estaba muy
caliente, lo que demuestra según los
investigadores que hay una componente
subjetiva o afectiva en la arquitectura del
dolor que coexiste con las sensaciones
reales de dolor, proporcionales al efecto
del calor en el caso del experimento.
Otro elemento que se desprende de la
investigación es que la sugestión de
pensamientos positivos bajo hipnosis o
incluso la distracción de la atención por
la música, constituyen estrategias eficaces
para atenuar el dolor con la misma
intensidad que los analgésicos.
Los estudios de imaginería cerebral
confirman también al respecto que la
intervención psicológica del sujeto tienen
efectos tangibles en el cerebro y modifican
la actividad de las regiones cerebrales
implicadas en la percepción del dolor.
Existe así una distinción básica entre la
dimensión sensorial del dolor, que describe
la intensidad, la localización que describe
la dinámica espacio temporal, y por último
la dimensión afectiva que describe las
emociones asociadas a la sensación
dolorosa.
La música alivia
Esta investigación ha demostrado por vez
primera que en la sensación de dolor están
implicadas varias regiones del córtex
cerebral, pero que no hay un centro del
dolor específico en el cerebro, sino muchas
regiones corticales y subcorticales que se
activan durante la experiencia dolorosa.
La investigación ha probado asimismo que la
distracción representa un medio eficaz de
atenuar la sensación de dolor y,
consecuentemente, de modificar la actividad
de las regiones cerebrales asociadas a la
experiencia dolorosa.
Los sujetos investigados afirman que el
dolor disminuye cuando se concentran en
percibir cambios en los sonidos musicales,
pero que aumenta si su atención se centraba
en detectar la intensidad del dolor. En
ambos casos, la actividad cerebral se
modifica.
La investigación demuestra claramente la
disociación que existe entre las
dimensiones sensorial y afectiva del dolor y
confirma que el córtex anterior está
relacionado con la respuesta emocional y que
el córtex somatosensorial con la dimensión
sensorial, es decir, con la calidad e
intensidad del dolor.
El umbral del dolor también es diferente de
una persona a otra y, más particularmente,
entre hombres y mujeres, entre los cuales
ellos son por lo general más resistentes.
En cualquier caso, la hipnosis puede ayudar
mucho a corregir los efectos subjetivos del
dolor, según los investigadores.

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