(Baltimore,
Maryland, Estados Unidos) La estructura
genética de los trastornos de pánico y
maniaco-depresivos o bipolares ha
eludido a los científicos por años. Ahora,
investigadores de Johns Hopkins han
descubierto, al estudiar la herencia de
estos dos trastornos, que tal vez no sean
enfermedades separadas, sino presentaciones
distintas de un mismo complejo trastorno
biológico.
“Hemos
demostrado que los ataques de pánico y la
enfermedad del pánicos
están relacionados genéticamente
con la enfermedad bipolar, y por tanto
probablemente compartan causas comunes,”
dijo el doctor Dean F. MacKinnon, profesor
adjunto de psiquiatría en Hopkins y autor
principal del informe aparecido en el
último número del American Journal of
Psychiatry.
“Todavía
no sabemos que gen o genes específicos
causan que, pero este es un paso importante
hacia la resolución de estos problemas.”
Aseguró MacKinnon.
Los
científicos demostraron la base común
examinando el pedigrí de la enfermedad en
203 familias en las cuales había existido
al menos un caso de enfermedad bipolar.
Entrevistas con parientes de los enfermos
mostraron la identificación de síntomas
característicos de las principales
enfermedades anímicas en los miembros de la
familia.
Según
MacKinnon el informe descubre que si un
miembro de la familia sufre tanto el
trastorno de pánico como el bipolar,
entonces el riesgo de sufrir la enfermedad
del pánico incrementa grandemente entre los
familiares. “Este eslabón refleja la gran
complejidad genética de estas
enfermedades” aseguró el investigador.
Si
bien es cierto que los genes no conforman el
marco total de las mayores enfermedades
siquiátricas, su frecuencia persistente (se
da en aproximadamente un 1% de la población
mundial) y su tendencia a darse entre
miembros de una misma familia indican el
importante papel que juega la genética.
Sin
embargo delimitar ese papel es complicado
por la gran variedad de síntomas que se
presentan incluso dentro de una misma
familia. Algunas familias, por ejemplo,
tienen miembros con episodios intensos de
manía, otros con manía menor, algunos con
pánico, y otros sin ningún síntoma.
”La
presencia genética es compleja, y en estas
enfermedades, factores ambientales están
involu-crados.”, explicó MacKinnon.
Según
el investigador, más estudios sobre
familias que tienen casos de pánico
y de enfermedad bipolar, y de aquellas
familias que sólo tienen casos de la
enfermedad bipolar, ayudarán a entender
mejor ambas enfermedades.
Por
ejemplo, el pánico y la enfermedad bipolar
pudieran resultar ser la misma condición
marcada por diferentes grados de intensidad
de síntomas como la ansiedad, el miedo, las
palpitaciones de corazón, perdida de
aliento y mareos. “Puede que exista una
variación (con pánico) de la enfermedad
bipolar que explique los casos
conjuntos.”, dice MacKinnon.
Altenativamente
pudiera ser que la vulnerabilidad al pánico
puede ser un rasgo común que brotara
preferiblemente ante ciertas, extremas
formas de provocación, una de las cuales
sería la enfermedad bipolar.
“Lo
importante es que ahora podemos empezar a
relacionar
rasgos clínicos específicos
de estos problemas con un complejo
modelo de herencia genética. Vemos que
ciertos miembros de una familia tienen
variedades de la enfermedad, y ahora
crearemos un modelo para justificar la
variación, y mejorar el diagnostico y
tratamiento.”, dijo MacKinnon.
Otros
autores del estudio son Peter P.Zandi,
Jennifer Cooper, James B.Potash, Sylvia G.
Simpson, Elliot Gershon, John Nurnberger,
Theodore Reich y Raymond DePaulo.
La
investigación fue apoyada por los
Institutos Nacionales de Salud Mental y su
Iniciativa Genética de la Enfermedad
Bipolar, la Fundación Charles A. Dana, el
Consorcio para las Bases Genéticas de la
Enfermedad Maniaco Depresiva,
la Alianza Nacional para la
Investigación de la Esquizofrenia y
Depresión, y la Fundación Ted and Vada
Stanley.
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