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Sociedad
Cultura,
la cuarta dimensión
Tendencias
científicas
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13.05.2002
-
El concepto de desarrollo sostenible emana
principalmente de la preocupación por la
capacidad del sistema ecológico mundial
para soportar la creciente población
mundial y el aumento de la utilización de
sus recursos.
La velocidad y orientación del crecimiento
económico e industrial no pueden mantenerse
sin que se la atención se centre en la
pobreza y el deterioro medioambiental. Hoy,
el 20% de la población mundial consume el
80% de los recursos naturales, mientras que
la mitad de la población vive en la
pobreza.
La realidad es que el desarrollo tecnológico
y el crecimiento económico han aumentado la
separación entre ricos y pobres, así como
la desigualdad entre la gente, las naciones
y las regiones.
La cultura, cuarta dimensión
El aumento creciente del consumo de
recursos, las tensiones sociales, la migración
económica y el terrorismo, suponen una
carga económica y medioambiental que pesa
cada vez más sobre la sociedad mundial.
El coste de las medidas de protección de
las diferentes sociedades seguirá acrecentándose
si las tensiones y desigualdades se amplían.
La solución a largo plazo debe apoyarse en
la solidaridad y la tolerancia de las
diferencias culturales, lo que implica una
nueva alianza para el desarrollo
internacional.
Por eso consideramos que la cultura es la
cuarta dimensión del desarrollo sostenible.
Las culturas humanas se caracterizan por su
enorme diversidad, que es un reflejo de la
riqueza de la actividad humana. Cada cultura
es portadora de una visión distinta del
mundo, a través de una variedad de
costumbres, lenguas, artes y conocimiento
específico.
Una sociedad multicultural debe basarse en
el respeto mutuo, la tolerancia y el
reconocimiento de diferencias, para la
correcta aplicación de los respectivos
sistemas de valores.
No obstante, la cultura es la más
vulnerable en la interacción con las demás
dimensiones de la capacidad de sustentación.
Por ello requiere un reconocimiento específico
y ser considerada separadamente en los
objetivos del desarrollo sostenible.
Nuevas oportunidades
La rápida emergencia de las tecnologías de
la información, concretamente las
comunicaciones globales rápidas y baratas,
sobre todo Internet en los años 90, ha
ampliado de forma considerable las
posibilidades de cambio social.
La sociedad del futuro sufrirá importantes
modificaciones debido al surgimiento de de
las tecnologías de la información y la
comunicación y a la aparición de una
sociedad mundial de conocimiento en red.
Estas tecnologías nos brindan en este
momento la oportunidad de potenciar e
integrar a miles de millones de personas,
incluso en los países más pobres, y,
mediante esto, de propagar la prosperidad y
la educación de forma mucho más amplia que
antes.
La combinación del “saber hacer”
(“know-how”) y del “saber por qué”
(“knowwhy”) puede romper el círculo
vicioso de la pobreza y la desolación que
conviven en medio de la riqueza.
Además, las nuevas tecnologías ofrecen una
vía de desarrollo que lleva hacia una
sociedad global en red, comunicativa, en la
que el valor económico y la creatividad se
centran en dar un servicio no material, en
lugar de la producción industrial de
bienes.
Diferentes vías
Estas tecnologías proponen en consecuencia
nuevas maneras de satisfacer la necesidad de
acceder a la educación, al cuidado de la
salud, a los mercados y a la innovación; no
como alternativas a los métodos
tradicionales, sino como un complemento que
puede permitir que las competencias y los
recursos sean utilizados de forma mucho más
eficaz, dónde y cuándo sean necesarias.
Por lo tanto, estas tecnologías ofrecen
diferentes vías de desarrollo económico y
social. De un lado, una vía por la que los
países pobres puedan acceder más rápido a
una mejor calidad de vida, sin las enormes
inversiones y el daño medioambiental que
produce la industrialización centralizada.
De otro lado, una vía por la que los países
industrializados puedan seguir aumentando su
calidad de vida, reduciendo al mismo tiempo
el uso de recursos y el impacto
medioambiental.
Esta oportunidad ha surgido a través de la
innovación, tanto en el desarrollo de la
tecnología como en su uso. Nos encontramos
tan sólo al principio de este cambio hacia
una “sociedad de conocimiento en red”, y
parte de nuestro reto consiste en canalizar
el ímpetu de este cambio.
A medida que las oportunidades para alcanzar
un desarrollo sostenible se hagan más
obvias, sin duda alguna sabremos cómo
optimizar los desarrollos tecnológicos en
beneficio de todos.
Enfoque global
El desarrollo industrial de los dos últimos
siglos fue posible gracias a la
disponibilidad de unos recursos
aparentemente ilimitados y de abundante
capital financiero.
Sin embargo, la complejidad creciente de la
sociedad moderna ha puesto de manifiesto que
hay que prestar mayor atención a los
aspectos complementarios del capital: al
capital natural, al capital humano y social,
al capital cultural.
Eso quiere decir que el crecimiento de la
actividad económica es necesario para
aumentar el bienestar y reducir las
desigualdades, pero que también ha de ser
compatible con el sistema ecológico del
planeta.
La utilización de la energía, el agua
corriente, la tierra y los recursos, debe
tener en cuenta a su vez el perjuicio ecológico
a largo plazo y el cambio climático. Las
huellas ecológicas de la actividad
industrial, dondequiera que aparezcan, deben
ser reducidas drásticamente.
Por otro lado, si se aplicaran las pautas de
consumo de los países desarrollados a la
población mundial en su conjunto, que hoy
es de 6 mil millones de habitantes, se
necesitarían más de dos planetas como la
Tierra para conseguirlo.
Sin embargo, el crecimiento debe orientarse
hacia la satisfacción de las necesidades
fundamentales de toda la población, en
lugar de atender sólo las necesidades de un
reducido porcentaje de personas, como ocurre
ahora.
A medida que nuestras sociedades se vuelven
más complejas e interdependientes, todas
las dimensiones del desarrollo sostenible se
plantean al mismo tiempo. Las mejoras paso a
paso, aisladas, en la protección del
medioambiente y en la eficacia de los
procesos de producción, no han llevado a
una sociedad global sostenible.
Cada dimensión de la capacidad de
sustentación posee unas propiedades y
metodologías específicas, y están al
mismo tiempo profundamente
interrelacionadas. Cada una de ellas puede
ser descrita, hasta cierto punto, a través
de sus propios correspondientes indicadores,
permitiendo así la medida del progreso.
A pesar de ello, este enfoque
fundamentalmente reduccionista no ha
conducido al objetivo deseado. Nos
encontramos con la necesidad acuciante de
una aproximación más global, que se ocupe
sistemáticamente de cada dimensión y de
sus interacciones.
Valores respetados e integrados
Esta aproximación global requiere la creación
y definición de un conjunto de valores que
refleje las aspiraciones individuales y de
grupo en las cuatro dimensiones de una
sociedad sostenible.
Este conjunto de valores debe guiar e
inspirar a los líderes políticos, a los
gerentes de industrias y negocios, y a los líderes
locales en la sociedad civil, para que
puedan colmarse estas aspiraciones.
Así destacamos cuatro dimensiones
diferentes del desarrollo sostenible, que
ponen de manifiesto las fuertes relaciones
entre ellas. Por ejemplo, la estrecha relación
entre la reducción de las desigualdades y
el crecimiento futuro; entre el acceso a la
educación y al conocimiento y las nuevas
tecnologías; entre educación y cultura;
entre la utilización de recursos y las
estructuras de mercado; y entre la capacidad
de sustentación económica y el cambio
demográfico.
Desde esta perspectiva, el nuevo “acuerdo
global” que se persigue no ha de ser una
simple mezcla de prosperidad, igualdad y
medioambiente, sino que ha de suponer una
alianza para el desarrollo sostenible en un
nuevo contexto de solidaridad y diversidad
cultural, basada en un desarrollo tecnológico
e innovación continuados, que sean
beneficiosos para todos.
El “acuerdo global” debe reunir por ello
las cuatro dimensiones del desarrollo
sostenible en un marco coherente. El
desarrollo sostenible deberá ser
introducido, por lo tanto, en la cultura del
pensamiento actual orientando el crecimiento
en un nuevo contexto en el cual las fuerzas
de mercado aumenten al máximo la
prosperidad y la calidad de vida para todo
el mundo.
Texto extractado del documento de trabajo
“Visions and Roadmaps for Sustainable
Development in a Networked Knowledge Society”,
elaborado por los presidentes del Capítulo
de Bruselas del Club de Roma y del Instituto
Factor 10, Raoul Weiler y Friederich Schmidt-Blekk,
respectivamente, a instancias de la Comisión
Europea, en el marco de los preparativos de
la segunda Cumbre de la Tierra, a celebrar
en Johannesburgo en agosto y septiembre de
este año.

Editora:
Ana Herbsztein
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