“¡Porqué
el asma cual certero enemigo espera la noche
para atacar? se preguntaba
Marcel Proust, quién fue una sensible víctima
del asma nocturna, según nos lo refiere
Pietro Citat en La paloma apuñalada”. “La
hora favorita era la noche. Sin previo aviso
llegaba cuando dormía profundamente, lo
despertaba y lo aterrorizaba. Sufría de
terribles crisis de asfixia en las que no
podía respirar, ni hablar, ni comer, ni
escribir, de pronto empalidecía, tenía
sudores fríos y el cuerpo se helaba. Solo
podía permanecer inmóvil como un cadáver,
esperando que la atroz divinidad se fuera.
El asma recluyó a Proust en la noche. La
hora de ir a la cama se desplazó hacia la
mañana. Al final se estableció un ritual
donde saludaba la luz del sol, besaba a su
madre que venía a darle el buendía y se
dormía entre las ocho o nueve de la mañana
para despertarse entre las tres y cuatro de
la tarde.”. Así se creó la
leyenda tenebrosa sobre Proust que decía
“…Yo
el ser extraño, que esperando a que la
muerte lo libere, permanece inmóvil como el
búho y como él ve claro solamente en las
tinieblas”.
Para
comprender el porqué del recrudecimiento
siontomatológico nocturno que se evidencia
en el asma, debemos analizar detenidamente
la forma en que interactúan los ritmos biológicos
en el árbol bronquial.
Cuando
nos referimos al asma nocturna estamos
hablando de una enfermedad multifacética
cuya génesis se encuentra en una
encrucijada psico-neuro-inmuno-endocrinológica
PINE.
La
prevalencia del asma nocturna es alta y
ronda el 70% en todas las series estudiadas.
Los
trabajos de Turner llegan a hablar de una
prevalencia de 94% en un estudio de 7.729
pacientes. En el hospital de Clínicas Gené
encontró un 58% de adultos y un 33% de niños
sobre una población estudiada de 486
pacientes. Cochrane y Clarke encontraron que
el 68% de las muertes por asma y el 80% de
los ingresos en paro respiratorio ocurrieron
durante la noche. Nosotros sobre una población
de 1256 pacientes con asma encontramos que
el 92% referían agravamiento nocturno, el
12,3% de los pacientes tuvieron al menos una
internación y de estas el 82% ocurrió
durante la noche.
El
estudio cronobilógico de los parámetros
funcionales de la vía aérea en personas
sanas, demostró claramente un valor máximo
del pico espiratorio forzado PEF a las 16 hs.
y un valor mínimo a las 0,4 hs. En los
pacientes asmáticos esta diferencia se
incrementa pudiendo llegar hasta el 50%,
siendo este un claro parámetros de alto
riesgo de paro respiratorio nocturno.
Cuando
se comenzó a desarrollar la cronobiología
una de las primeras hormonas que se estudió
fue el cortisol y el eje hipotálamo-hipófiso-adrenal
por su claro patrón de secreción
circadiano.
El
eje HHA tiene un descensoprogresivo de
secreción de arriba hacia abajo, afectando
primeramente por el factor liberador de
corticotrofina CRH, siguiendo por la
corticotrofina ACTH y terminando por el
cortisol. Este último alcanza su nadir a
las 00hs., se mantiene estable en niveles
muy bajos durante toda la noche para
alcanzar rápidamente su acrofase entre las
0,6 y las 10 hs. Vinculado directamente al
despertar y el inicio de la actividad
diaria.
La
CRH está vinculada básicamente al ritmo
circadiano, pero además se encuentra muy
ligada
a los estados de alerta y estrés.
Por
el efecto inmunosupresor de la reacción
inflamatoria se pensó que el descenso del
eje HHA era la principal causa del asma
nocturna.
A
grandes rasgos podemos decir que el cortisol
actúa sobre el sistema inmune SI inhibiendo
la cascada inflamatoria, disminuyendo el tránsito
leucocitario, la secreción de IL1-2-3-6-TNF
alfa-INF gama_GS CSF, la expresión de las
moléculas de adhesión , las enzimas que
sintetizan prostanoides como la A2-COX-OX y
a su vez estimulan la apoptosis de los eosinófilos
y linfocitos-T.
Para
comprobar el efecto de los corticoides en la
patogenia del asma nocturna se realizaron
pruebas mediante la perfusión endovenosa de
dosis fisiológicas y estables de cortisol,
evitando los picos y valles de su ritmo
circadiano, pero se comprobó que persistía
la caída brusca del PEF a las 0,4 hs.
Si
comparamos los parámetros fisiológicos
comprobaremos que durante el sueño ocurre
lo opuesto que durante el estrés:
·
Se
desactiva progresivamente todo el eje HHA y
por lo tanto el SI queda sin freno, activándose
la cascada inflamatoria en especial las
IL1-2-3-6-TNF-INF-GS CSF y los derivados del
ácido araquidónico LTH-PAF-PGE.
·
Cuando
incremento de los marcadores de la reacción
inflamatoria alcanza un nivel crítico,
provocan la retroalimentación positiva del
eje HHA estimulando la secreción del mismo
para poner freno al SI, dentro de un ritmo
constante circadiano.
La
histamina también guarda un claro patrón
de secreción cíclico cuadruplicando su
nivel máximo a las 0,4 hs justo en el
momento en que se produce la caída fisiológica
del calibre bronquial.
Por
otra parte el dosaje de adrenalina plasmática
también tiene una variación de secreción
de gran amplitud circadiana con un nivel en
general alto durante el día y una clara caída
nocturna que llega a su nadir más bajo
también a las 0,4 hs. También el dosaje de
receptores Beta de los linfocitos de sangre
periférica tiene un importante descenso por
internalizacióny desacoplamiento. Este es
un punto interesante porque generalmente los
betarreceptores se regulan de acuerdo a la
cantidad de sustrato disponible en la
biofase por up o down regulation. Pero en
este caso se encuentra bajo tanto el
sustrato y como el receptor, lo cual indica
que hay un regulador que proviene de un
nivel más alto y que tendría que ver con
el reloj biológico. También es importante
este dato a la hora de medicar al paciente
con betagonistas ya que demandan dosis tan
altas del agonista que se puede perder la
selectividad, con el riesgo que esto implica
de cardiotoxicidad.
Dado
que el sistema nervioso autónomo SNA actúa
como los dos platillos de una balanza en el
árbol bronquial y el sueño es el
territorio del vago por el tono dominante
del mismo, adquiere relevancia el aparente
desequilibrio que tiene lugar durante la
noche.
El
simpático mediante los receptores beta B2
produce:
·
Broncodilatación.
·
Vasoconstricción.
·
Inmunodepresión.
El parasimpático mediante los
receptores muscarínicos M3 produce:
·
Broncoconstricción.
·
Vasodilatación.
·
Edema.
·
Inmunopermisivo.
Por
lo tanto el tono vaga e hipoadrenérgico que
predomina durante el sueño es otro parámetro
importante en la génesis del asma nocturno.
La
temperatura corporal también presenta una
oscilación circadiana, simétrica con el
descenso del PEF con su nadir a las 0,4 hs
en que desciende 1°C y su acrofase a las 16
hs. Este descenso es tan sensible y
significativo que en el laboratorio de la
Universidad de Basilea en Suiza, consideran
que un buen parámetro para determinar el
inicio del sueño es la vasodilatación
periférica que se produce cuando se pone en
marcha la cascada termorreguladora con
redistribución del flujo sanguíneo a
expensas de la temperatura central. Sabemos
que la caída del temperatura central es un
factor desencadenante de hiperreactividad
bronquial, ya que el organismo se defiende
del frío cerrando las vías aéreas
inferiores para mantener la temperatura
constante.
En
ciertos estudios se trató de mantener la
temperatura corporal y ambiental constante
pero aún así persistió la caída del PEF.
La
hormona de crecimiento GH tiene también un
claro patrón de secreción nocturno, con un
pico en el inicio del sueño y pulsos en la
fase IV del sueño profundo, apareada con la
aparición de las ondas delta.
Si
bien no se ha podido establecer aún una
vinculación etiopatogénica con el asma,
por su efecto fuertemente inmunopermisivo
permite abrigar fuertes sospechas de su
participación en esta patología.
La
hormona de crecimiento GH, a través de sus
efectores los factores de crecimiento
insulinosímil IGF1, estimula la secreción
de hormonas tímicas como la timulina, la
producción de IL-2 y receptor soluble para
IL-2, la diferenciación de linfocitos T,
los timocitos, las natural killer, los macrófagos,
el INF gama y la hematopoyesis con la
producción de eritrocitos y granulocitos.
Además los linfocitos tienen receptores
para GH y producen una GH like que interactúa
de modo autócrino y parácrino estimulando
la respuesta inmune.
En
la producción del asma nocturna también
inciden lateralmente la postura horizontal
que disminuye la compleance pulmonar, el
ocasional reflujo gastroesofágico y las
apneas obstructivas o centrales.
Y
por último recordemos que el sueño es el
territorio del inconsciente, en el que los
restos diurnos emergen sin el filtro de la
conciencia. Pesadillas y terrores hacen
eclosión durante la noche acrecentando la
sensación de desamparo. Desde lo social
también la inseguridad que transforma a la
noche en zona de riesgo, hace más difícil
el acceso a los servicios de emergencia.
Este
amplio espectro de factores que
individualmente no son determinantes, cuando
se entretejen en una intrincada malla dan
sostén y nombre de entidad propia al asma
nocturna.
Como
conclusión podemos decir que las 0,4 hs es
una hora de alto riesgo para los pacientes
asmáticos. La superposición de tan
variados parámetros funcionales con
capacidad de facilitar la crisis asmática,
nos hace pensar que estamos claramente ante
una encrucijada PINE.
Ala
pregunta inicial de Marcel Proust que decía:
“¿Porqué el asma espera la noche cual
certero enemigo?”…y ante las
abrumadoras evidencias podemos responder con
otra pregunta: “¿Porqué no iba a ser así
ya que tantos factores se suman como nunca
para determinar una hora exacta de riesgo
para el paciente asmático?”.
