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      “La  Humanidad  tiene  razones  que  la  Razón  del  Hombre  ignora”    

Notas

Tema: Cerebro
Titulo: El “flaming” y nuestro cerebro
Autor: Paco Traver
Fuente: Neurociencia Neurocultura   Web: http://pacotraver.wordpress.com

 

La palabra “flaming” significa ardiente, flamígero, apasionado o tembloroso y hace referencia a ciertas actitudes que proliferan en la red  desde que en la web 2.0 son posibles los comentarios, foros y redes sociales, es decir desde que Internet permite la bidireccionalidad de la comunicación.

 

El “flaming” y nuestro cerebro

 


La palabra “flaming” significa ardiente, flamígero, apasionado o tembloroso y hace referencia a ciertas actitudes que proliferan en la red  desde que en la web 2.0 son posibles los comentarios, foros y redes sociales, es decir desde que Internet permite la bidireccionalidad de la comunicación.
Aplicado a la jerga de Internet “flame” es un mensaje insultante, hostil o deliberadamente negativo que como veremos un poco más adelante contiene distintas versiones más o menos sofisticadas y que dan lugar a distintos comportamientos por parte de los individuos concretos.
Todos sabemos ya que las interacciones en Internet poseen un hándicap esencial comparándolas con las interacciones vis a vis. En Internet no vemos a nuestros interlocutores y como nuestro cerebro evolucionó básicamente para dar cuenta de percepciones visuales es posible afirmar que en Internet -donde aun no es posible interactuar visualmente con nuestros interlocutores- se darán fenómenos de de desaferentización cerebral muy bien conocidos.
Nuestra corteza orbito-frontal es un circuito dedicado casi todo el tiempo a inhibir conductas intempestivas que se caracterizan con el nombre de conductas impulsivas. Internet facilita que estas conductas impulsivas se manifiesten por tres razones: 1)   se trata solamente de escribir algo y de darle a un botón 2) ese mensaje no daña fisicamente a nadie y 3) usualmente se hace desde el anonimato de un nick.
Estas tres condiciones de interacción social facilitan la emergencia de todo tipo de conductas impulsivas dado que la corteza órbito-frontal se dedica en condiciones normales a inhibir -pero no a sustituir- pulsiones que en cualquier caso ya estaban ahi; este tipo de conductas impulsivas a partir de aferencias visuales o gestuales ( ver a nuestro interlocutor, mirarle los ojos, escuchar su discurso, etc) que por sí mismos ofrecen una gran cantidad de información inconsciente que es bypaseada de la conciencia precisamente por la deprivación sensorial que provoca la red (aun hoy) sin aferencias visuales o analógicas. Dicho de otra forma: la desaferentización de la corteza orbito-frontal correlaciona con la deshinhibición.
En este articulo publicado en “Brain” podemos leer las relaciones que gobierna nuestra corteza orbito-frontal cerebral a partir de sus averías.
La compasión, la tolerancia y la amistosidad son pues emociones inhibidas en la red por definición: lo que es de esperar es un predominio de la negatividad con emergencia de las emociones comunes. celos, rabia, envidia, competitividad, codicia, vergüenza, etc.
De forma que se hace necesaria una e-socialización para tratar de inhibir este fenómeno de flaming sin la intervención de nuestra corteza o bien a aprender a modular nuestros impulsos. Es necesario comprender ahora que ciertas emociones como la ironía son muy complicadas de transmitir en textos escritos con deprivación del retorno perceptual.
Pasaré ahora a describir el fenómeno del flaming en sí mismo y a sus versiones taxonomizadas por mí y a partir de mi propia experiencia:
1.- Un subproducto quizá el mas conocido del fenómeno es el del troll. Se trata de personas que comentan con el fin de manchar, entorpecer, insultar o llenar de contenidos estúpidos y absurdos cualquier discusión. Son fáciles de detectar por su uso de la escatología y su insistencia en las faltas de ortografía, son el spam emocional de la red. Su destino es el baneo inmediato y probablemente representan el pefil más bajo de desaferentización cortical.
2.- Otro nivel de troll un poco más sofisticado son aquellas personas que “marcan el territorio ajeno” como si fuera propio y se dedican básicamente a hablar off topic, casi siempre de sí mismos en largas parrafadas dificiles de seguir. He observado que mucho frikismo en Internet se alimenta de personalidades Asperger-like, obsesivo-compulsivas o simples esquizoides que se rodean de un cierto halo de misterio para depositar sus reflexiones en blogs ajenos. Dan la impresión de dominar un tema determinado pero les pierde su escasa sintonía social, no conversan sino que ofrecen largos monólogos que al principio parecen interesantes pero cuya reiteración y vastedad señala su autismo.
3.- Más arriba en una presunta espiral de sofisticación están los obsesivos-discutidores, los especialistas en discrepar. Su goce y su habilidad es el disenso, no importa de qué siempre que se trate de una discrepancia infinita. Establecer -si encuentran interlocutores- largas y densas reflexiones que nunca agotan los temas: se trata de personas que no se dan nunca por vencidos en sus argumentos pues su fin no está en llegar a un consenso sobre un tema determinado sino en prolongar la discrepancia hasta el paroxismo. Suelen irse del blog en cuanto les baneas un comentario que ellos interpretan como narciso-censura.
4.- En cuarto lugar están los que yo llamo Torquemadas de la verdad o sindrome de Torquemada. Se trata de personas con una cierta formación y a veces con blog propio que se identifican con el personaje inquisitorial medieval y militan en una especie de cruzada personal en la convicción de que su misión en el mundo es la de desenmascarar las mentiras, falsedades, inexactitudes o irregularidades informativas que cuelgan de Intenet (donde hay mucho que rascar) de manera que su misión puede considerarse inacabable. Los blogs de homeopatía, espiritualidad, medicina cuantica, medicinas alternativas, budismo y en fin todos esos blogs temáticos sobre  cuestiones new age son los preferidos de sus ataques donde suelen repetir el conocido aforismo de que “la homeopatia es efecto placebo”, naturalmente no tienen ni dea de qué cosa es el efecto placebo, un fenómeno que hasta los médicos parecen desconocer.. Sus discusiones son muy apasionadas y en realidad bastante redundantes , se reconocen porque siempre aluden a la bibliografía que demuestra o falsea tal o cual cosa como si un post fuera una tesis doctoral.
5) Otro flaming que encuentro apasionante no es el que realizan las personas fisicas sino aquellos grupos que defienden una causa. Foros importantes como los que defienden una etiología fisica para la fibromialgia son un buen ejemplo para eso, se trata de activismo, un agit-prop internautico que para sí desearian muchos politicos, muy importantes en número y actividad militante y que arremeten contra todo aquello que huela a una hipótesis distinta a las que ellos manejan. El lector interesado puede visitar este post donde en sus comentarios podrá observar la malicia y la negatividad de los que los dejaron alli defendiendo una hipótesis que en cualquier caso no tiene soporte cientifico ni empírico.
Aquellos de ustedes que leyeron el post anterior ya sabrán a estas horas que en la red suelen reproducirse los mismo fenómenos que estamos acostumbrados a sufrir con nuestras amistades, nuestra parentela o en nuestro entorno laboral. En las redes sociales por su inmediatez son más fáciles de desvelar que en los foros que no están presididos por la sincronía.
Lo que significa que es posible predecir que a más sincronía (inmediatez) más flaming y a mayor asincronía menos beligerancia, es por eso que el blog o el foro es siempre menos hostil que una red social, genera menor mimetismo y menor adicción. Algo asi sucede con el juego, a menor distancia entre la apuesta  y el premio mayor adicción, es por eso que la loteria engancha menos que el poker y menos que esas maquinitas que encima musican nuestra desgracia.

Mi conclusión es que Internet nos cambiará el cerebro pero muchos -quizá una generación- morirán en el intento por no interiorizar las reglas que gobiernan ese intercambio sin inhibición cortical.

 

 

 

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