En
un estudio que involucraba 60 mujeres que no
utilizaban la píldora anticonceptiva entre
las edades de 18 a 40, se midió la
habilidad de detectar seis sustancias
distintivas, anís, musk-cetona, clavo de
olor, piridina, citral y amonio, en tres
oportunidades durante el ciclo menstrual.
La prueba se realizó durante la fase
folicular (día 5-8), la fase periovular (día
13-16) y la fase lútea (día 18-23).
El sentido del olfato de las mujeres
era más sensible al momento de la ovulación.
Las
voluntarias luego comenzaron a tomar la píldora
anticonceptiva, la mitad tomaba una
combinación de etinilestradiol y gestodeno
y la otra mitad tomaba etinilestradiol y
desogestrel.
Luego de tres meses de uso, la
sensibilidad del olfato de las mujeres fue
evaluado nuevamente durante los días 7, 14
y 21 de los ciclos menstruales.
Esta
vez no hubo diferencias en la sensibilidad
del olfato de las mujeres entre los
distintos días del ciclo y el nivel de
sensibilidad se correlacionaba mejor con el
de fase lútea (pre-menstrual) cuando las
mujeres no tomaban anticonceptivos orales.
“Esto
podría enfatizar la naturaleza particular
de las píldoras monofásicas cuyas hormonas
son mayormente progestágenos, lo que se
asimila a la fase lútea normal del ciclo
menstrual,”dijo el Profesor Salvatore
Caruso de del Departamento de Ciencias
Ginecológicas de Catania.
“Nuestra
información parece demostrar que los
esteroides iatrogénicos, como los
contenidos en los anticonceptivos orales,
podrían afectar los cambios en la
sensibilidad olfativa.
Biológicamente, los olores
probablemente influencian en los procesos
reproductivos en los humanos.
Aunque nuestros datos han confirmado
la existencia de cambios en la sensibilidad
olfativa durante el uso de anticonceptivos
orales comparado con el tiempo de desuso,
necesitamos llevar a cabo más
investigaciones para estudiar las formas en
que las variaciones olfativas podrían
alterar la vida sexual de una mujer.”
