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Notas

Niños

¿Que comunican los niños con sus dificultados de aprendizaje?  

por: Silvana O. de Aizenberg

- 01.04.2002 - 


Con la natural curiosidad de la infancia y la disposición para jugar y aprender, los niños van desarrollando sus posibilidades motrices, su lenguaje verbal y adquiriendo el dominio de la lecto-escritura.

Las capacidades vitales, aquellas que traen al nacer, las van uniendo con los estimulos y las enseñanzas que le brinda el medio ambiente que los rodea, particularmente el familiar.

En algunas ocasiones, el espontáneo proceso  de aprendizaje sufre perturbaciones. Dichas perturbaciones,  pueden ser más o menos importantes o más o menos estables, de acuerdo al carácter de cada niño. 

En esos casos, podemos decir que los niños tienen dificultades de aprendizaje? O es más adecuado preguntarse que les sucede a aquellos niños que no pueden acceder al logro de las habilidades propias de cada etapa?

Lo que desde un punto de vista, puede ser definido como un trastorno intelectual, desde otro  podemos comprenderlo como expresión de motivaciones afectivas inconscientes, que el mismo niño y su familia generalmente desconocen y que por esa misma razón les resulta difícil superar. 

La dificultad para prestar atención y estudiar,  dentro del ámbito escolar como en otros lugares, no es suficiente para afirmar que un niño es desinteresado o que tiene “pocas luces” para el  aprendizaje.

 Por el contrario, muchas veces observamos que  estos niños tienen centrado todo su interés, su inteligencia y su necesidad de saber e investigar en aspectos de su propia vida que les preocupan y los afecta.   Su atención está dirigida entonces a “otra forma de aprendizaje”, menos convencional,  que es la búsqueda de alguna ansiada respuesta.

Por ejemplo un niño puede estar tratando de comprender las razones de algún problema familiar que le resulta difícil de afrontar o puede estar queriendo saber si él tiene alguna participación o alguna responsabilidad en el mismo.

También puede estar inquieto por saber el porque de sus cambiantes estados afectivos o  porque frecuentemente le invade el miedo.

Cuando un niño se siente  ansioso o angustiado, del mismo modo como le puede suceder al adulto, difícilmente pueda concentrar su atención en el estudio y a veces hasta le puede resultar poco placentero ponerse a jugar. 

Por otra parte,  cuando no puede desarrollar adecuadamente el proceso de pensamiento, esta dificultad puede estar sustentada en una creencia inconsciente fallida, en la suposición de que al bloquear la capacidad de pensamiento y “cerrarse al aprendizaje”, puede bloquear también la emergencia  de  recuerdos dolorosos o evitar que le afloren sentimientos tristes que lo hagan sufrir.

Numerosos y diferentes motivos pueden llevar a los niños a rechazar la educación que reciben. La exigencia de querer cumplir con expectativas ideales que a veces sienten como inalcanzables, como la de ser un hijo, un nieto o un alumno brillante y el temor a no lograrlo, puede ser otro de los conflictos que expresan a través de la inhibición intelectual.   

En este sentido, podemos sostener que no es falta de creatividad o ausencia de disposición intelectual lo que aleja a los niños del aprendizaje, sino que con este aparente rehusarse a aprender,  revelan y ocultan sus conflictos y sus más autenticas inquietudes. 

Mail: Silvanaaizenberg@hotmail.com  

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