Cualquiera
que haya viajado en el subte lleno de gente
ha experimentado la variedad de olores que
el cuerpo humano puede generar, pero se
debate si estos pueden llevarnos hacia
nuestra pareja perfecta. La búsqueda de las moléculas químicas involucradas en la
elección sexual ha estado frenada por el
hecho de que nuestro aroma “natural” está
tapado por muchos factores, desde el jabón
que usamos hasta la comida que comemos.
Sin embargo, Martha McClintock de la
Universidad de Chicago cree que las mujeres
pueden oler diferencias sutiles en el olor
corporal de los hombres que reflejan la
variación del Complejo Mayor de
Histocompatibilidad (MCH).
El
experimento consistió en que un grupo de
hombres usara la misma remera por dos días
y evitara comidas picantes, mascotas,
desodorantes y actividad sexual.
Luego un grupo de mujeres debió oler
las remeras sin poder verlas a a través de
cajas con aberturas.
Las mujeres debieron decidir que caja
elegirían para olerla todo el tiempo.
Las mujeres tendían a preferir el olor de un
hombre cuyos genes del MCH se asemejaban a
los de su padre, pero no a los de su madre,
siguiendo la consigna de que “las mujeres
quieren a un hombre que huela como su
padre”.
Las implicancias evolutivas no son
claras, pero una posibilidad es que los niños
heredan un sistema inmune probado mientras
que dejan lugar a las nuevas influencias
protectivas.

Editora:
Ana Herbsztein