Imagínese que a usted le decían que tenía que vivir sin uno de los
sentidos.
Cuál de ellos elegiría para dejar? La
visión? Probablemente
no. La
audición? De
nuevo, probablemente no.
La mayoría de la gente, si tuvieran
que enfrentar esta situación hipotética,
elegiría al sentido del olfato.
Por
esta razón, entre otras, el sentido del
olfato ha sufrido de un complejo de
Cenicienta.
Sería la belleza de los sentidos
pero casi nunca tiene la oportunidad de
mostrar esa belleza.
Las hermanas feas vendrían a ser el
sentido visual y olfatorio que han usurpado
el sentido que más apreciamos y respetamos.
De alguna forma, esto no es
sorprendente.
Desde el momento en que nos hicimos
bipedales y levantamos nuestras narices del
suelo, la visión comenzó a dominar nuestro
mundo.
Mucha de la información que
recibimos para permitirnos vivir
placenteramente y efectivamente es visual y
auditiva.
Este corrimiento en la jerarquía
sensorial se refleja en el desarrollo del
cerebro.
La parte más antigua del cerebro
contiene aquellas estructuras que median el
trabajo del sistema olfatorio ( rinencéfalo).
Los cerebros primitivos eran aquellos
que permitían el tacto, olfato y gusto,
pero nada más.
Considerando
esto, sin embargo, el sentido del olfato es
periférico para nuestras vidas? Gastamos
pequeñas fortunas en perfumes; nos
deleitamos con el aroma de la comida; nos
excitamos sexualmente por el olor de nuestra
pareja.
Donde existen solo cuatro o cinco
cualidades gustativas, existen más de
400000 olores diferentes identificables.
Sin embargo, no somos muy adeptos
para nombrar estos olores.
Nuestra
herencia literaria también considera
importante al sentido del olfato.
Shakespeare, Kipling, Proust, Joyce,
Flann OíBrien y otros han considerado al
olfato como un estímulo emocional capaz de
cambiar el pensamiento, provocar memorias y
alterar el sentido del humor.
Entonces, la pregunta es: Es el
olfato importante para la vida moderna?
Más importante, puede el oflato ser
usado para manipular el comportamiento,
pensamientos, sentimientos, percepción,
acción, en la misma forma en que las
visiones y sonidos lo hacen?
Esta
charla busca encontrar la respuesta a esta
pregunta centrándose en el desarrollo de la
psicología moderna y la neurociencia.
Incluirá preguntas como: Existen las
feromonas? Son atractantes para el sexo
opuesto? Puede un olor ambiental mejorar el
pensamiento y la toma de decisiones? Los
olores cambian el comportamiento humano?

Editora:
Ana Herbsztein