Podría
el olfato tener el poder de mejorar la
memoria o tratar trastornos del estado de ánimo?
Estas
son las preguntas para las cuales Richard
Axel de Columbia University querría saber
las respuestas.
Para encontrarlas, está armando un
esquema del olfato desde los genes que lo
controlan hasta la forma en que influencia
la conciencia.
El sistema olfatorio de los mamíferos
es increíble por su habilidad de reconocer
una amplia gama de olores, hasta 10000 en
total.
El sistema visual humano, en
comparación, distingue solo unos pocos
miles de estímulos.
En 1991, Axel y su colega Linda Buck,
ahora en Harvard, tomaron el primer paso
hacia el descubrimiento de como las
instrucciones para un sistema de detección
tan sensible podían ser acomodadas en un
genoma tan lleno de información.
Cuando
las moléculas odorosas se encuentran con el
epitelio olfatorio se unen a receptores
sobre neuronas olfatorias.
Eso dispara un impulso eléctrico que
viaja a través del axón de la neurona
hacia el bulbo olfatorio.
Buck y Axel aislaron la familia de
genes que codifican para todas las proteínas
receptoras en el epitelio olfatorio mamífero.
Encontraron cerca de mil genes, un 1
por ciento del complemento total mamífero.
Cada
neurona tiene un tipo de receptor, y cada
receptor responde a una única sección de
la molécula odorosa.
Esta identidad única de cada olor
está representada por una combinación de
los receptores que activa.
Esta información activa un mapa
espacial diferente dentro del bulbo
olfatorio, que es interpretado por los
centros superiores y concientes del cerebro.
Aunque
las neuronas están localizadas más o menos
al azar en el epitelio olfatorio, todas
aquellas que contienen un tipo de receptor
tienen axones que llegan a un mismo nódulo,
o glomérulo en el bulbo olfatorio.
El patrón del glomérulo que se
activa en respuesta a un olor particular no
se relaciona con la posición del olor en el
ambiente, pero si define su composición química.
La
gran pregunta es: como hace el cerebro para
extraer la información correcta del mapa?
El mecanismo todavía es un misterio.
Axel
quiere delucidarlo desde diferentes ángulos. Primero quiere saber como afecta el disturbio del mapa a la
percepción.
Para eso, necesita saber como el mapa
se desarrolla en primer lugar y que es lo
que guía a los axones de las neuronas
nuevas a sus destinaciones predeterminadas.
El
receptor mismo claramente juega un papel en
la dirección de la neurona inmadura.
Parece ser un componente de un
proceso de guía más complejo, uno que es
dependiente de la experiencia del olfato y
de la actividad resultante de las neuronas.
Otra característica es que entre los
miembros de una misma especie, las neuronas
que convergen al bulbo olfatorio obedecen
las mismas reglas.
Eso es, el mismo tipo de receptor se
une al mismo glomérulo.
Pero cada especie tiene su mapa
olfatorio característico y esos mapas
contienen información acerca de como el
olfato evolucionó en las diferentes
especies.

Editora:
Ana Herbsztein