La
esquizofrenia es quizá uno de los
trastornos psiquiátricos más intensamente
estudiados y existe evidencia de que su
patogénesis involucra anormalidades en el
desarrollo neurológico.
Los
pacientes parecen mostrar la pérdida de
materia gris, pero todavía no está claro
si esto ocurre tempranamente o tardíamente
en el desarrollo neuronal.
Thompson y sus colegas han seguido a
un grupo de pacientes con esquizofrenia de
aparición temprana ( con un comienzo en la
niñez o adolescencia temprana) para
estudiar la dinámica de esta reducción en
volumen.
Los
investigadores utilizaron imágenes magnéticas
de alta resolución (MRI) para detectar
cambios estructurales en los cerebros de
adolescentes con esquizofrenia de aparición
temprana durante cinco años.
Los autores compararon las imágenes
durante la duración del experimento y con
controles normales y adolescentes con otros
trastornos psiquiátricos.
Descubrieron que había una mayor pérdida
de materia gris en los pacientes con
esquizofrenia que en los adolescentes
normales y que la pérdida seguía un patrón
espacial específico a medida que pasaba el
tiempo.
Los
controles normales mostraron una pérdida de
materia gris durante los cinco años de
duración del experimento.
Pero esta reducción era bastante
homogénea en el cerebro.
POr otro lado, los pacientes con
esquizofrenia mostraban un patrón de pérdida
tipo onda específico que comenzaba en las
cortezas parietales y progresaba durante los
próximos años hacia las regiones frontales
y temporales.
Los pacientes con otras enfermedades
psiquiátricas también mostraban una mayor
pérdida de materia gris comparado con los
controles normales, pero la pérdida era
menos marcada que para los pacientes con
esquizofrenia y no incluía la corteza
temporal.
Otros
trabajos previos demostraron que la falta de
materia gris en algunas áreas del cerebro
en los pacientes esquizofrénicos adultos y
sus familias se podrían atribuir a factores
genéticos, mientras que en otras áreas
parecen estar relacionadas con factores
ambientales.
Interesantemente, las cortezas
parietales, donde comienza la pérdida dinámica
en los adolescentes con esquizofrenia, cae
dentro de la segunda categoría (factores
ambientales), mientras que la pérdida en la
corteza frontal y temporal, que son
afectadas luego, parece estar mediada genéticamente.
Los autores comentan que estos
descubrimientos son consistentes con la idea
de que un factor disparados del medio
ambiente contribuye a la instauración y
desarrollo inicial de la esquizofrenia.
La
falta de materia gris en diferentes áreas
cerebrales también muestra correlaciones
interesantes con la progresión clínica de
la enfermedad.
Específicamente, la pérdida más rápida
en las cortezas temporales está asociada
con síntomas positivos más severos (por
ejemplo, alucinaciones), mientras que la pérdida
en las cortezas frontales se correlaciona
con un aumento en los síntomas negativos (
como la falta de respuestas emocionales y
problemas del habla).
Aunque
los casos de esquizofrenia todavía son
misteriosos, una mejor comprensión de los
cambios estructurales que ocurren durante la
progresión de esta enfermedad en estos
pacientes adolescentes podría llevar a
otros descubrimientos de los mecanismos de
la forma de instauración tardía de la
enfermedad.
Además, la fuerte correlación entre
el patrón de pérdida y los síntomas específicos
podrían ayudarnos a desenmascarar los
mecanismos que se encuentran detrás de los
síntomas.
Sin embargo, estos descubrimientos
también indican que los tratamientos para
la esquizofrenia van a requerir un enfoque
hacia el enlentecimiento de la pérdida de
materia gris.
Esto hace surgir una importante
pregunta: Qué es lo que causa está pérdida
progresiva de tejido?
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