Las
mujeres que han sufrido un evento muy
estresante, como la muerte de la pareja, la
pérdida del trabajo o una mudanza a gran
distancia, en el medio del embarazo podrían
tener un mayor riesgo de tener un hijo
autista comparado con las mujeres no
estresadas durante el embarazo.
El
Dr. David Beversdorf, autor principal del
estudio, comentó acerca de un estudio de
188 mujeres que habían dado a luz niños
autistas.
Las investigaciones demostraron que
estas mujeres podrían haber experimentado
un evento estresante durante las semanas 24
a 28 del embarazo.
“Los
investigadores han estado examinando el
componente genético de la enfermedad
durante años, pero ahora hay evidencia a
través de este estudio que el autismo también
está vinculado a factores externos, como
estrés prenatal” dijo.
Beversdorf
y sus colegas les pidieron a las madres que
documenten los niveles de estrés cuando
sucedían eventos estresantes durante sus
embarazos.
El estudio incluyó a madres de niños
autistas, 212 que tuvieron partos normales y
92 mujeres con niños con Síndrome de Down,
un trastorno neurológico causado por una
anormalidad genética.
Los
investigadores luego usaron una medida
psicológica estandarizada para medir el
impacto que los eventos estresantes tenían
sobre las mujeres durante intervalos de
cuatro semanas.
Para el estudio, un evento muy
estresante fue definido como un evento que
altere la vida de la mujer, como la pérdida
de un ser querido o la pérdida del trabajo.
El
número de mujeres que experimentaron un
evento muy estresante durante ciertos
intervalos de cuatro semanas durante sus
embarazos fue bastante constante para las
madres de hijos normales y con Síndrome de
Down. Los
niveles de estrés para las madres de niños
autistas duplicaban a los de las otras
madres del estudio.
“Nosotros
esperábamos que una mujer con un hijo
autista o con Síndrome de Down recordaría
estos eventos estresantes más fácilmente
que una mujer con un parto normal,”dijo.
“Lo
que estábamos buscando era una mayor
cantidad de eventos estresantes en las
mujeres con niños autistas.”
Beversdorf
y sus colegas creen que la investigación
concuerda con estudios previos en animales
que sugieren que el estrés durante períodos
específicos del embarazo pueden llevar a
cambios estructurales en el cerebro que han
sido vinculados con el autismo.
El
momento de los eventos estresantes
documentado para el estudio parece concordar
con el período de desarrollo del cerebelo
fetal, una porción clave del cerebro que es
estructuralmente diferente en los niños
autistas.
El
autismo es un trastorno neurológico que
tiende a aparecer tempranamente en la vida
de los niños, típicamente antes de los 3 años.
Estos chicos tienen problemas para
interactuar con otros, un retraso lingüístico
y desarrollan un patrón de comportamiento
estrecho y repetitivo.
Estos
comportamientos generalmente acompañan al
niño durante toda su vida.