En el sistema inmune, las dos proteínas, las
moléculas de clase 1 del Complejo Mayor
de Histocompatibilidad (CMH clase 1) y
las CD3-zeta, actúan como parte de un
sistema de llave y cerradura para
reconocer y eliminar los agentes extraños
del organismo.
En el cerebro, podrían ser parte
de un sistema de señales que reconoce y
elimina las conexiones neuronales
inapropiadas.
Las dos proteínas inmunológicas ayudan a que
el cerebro se desarrolle y podrían
jugar un papel central en el disparo de
trastornos del desarrollo como dislexia
y trastornos neurodegenerativos que
incluyen a la enfermedad de Parkinson.
“Lo que encontramos sorprendente e importante
acerca de estos resultados es que
descubrimos un nuevo uso por parte de
las neuronas para moléculas que solo se
pensaban ser dominio del sistema
inmune,” dice Carla Shatz, profesora
de neurobiología de Harvard Medical
School y autora principal de esta
investigación.
“Qué están haciendo estas moléculas inmunes
en el cerebro?
Los resultados de las
investigaciones implican que están
siendo utilizadas por las neuronas para
lograr su funcionamiento normal durante
el desarrollo y la plasticidad
neuronal.”
Mientras
que las conexiones neuronales tempranas
del cerebro son determinadas por
instrucciones genéticas, el
reordenamiento que ocurre durante el
desarrollo, y el aprendizaje, es
producto de los genes y de la actividad
propia del cerebro.
La investigación de Shatz y su equipo sugiere
que las dos moléculas inmunes juegan un
papel en la remodelación del cerebro
dependiente de su actividad.
Estas proteínas no solo se han
encontrado en el hipocampo, la región
del cerebro asociada con el aprendizaje,
y en el núcleo genicular lateral, el área
visual del cerebro, sino también en
muchas otras regiones del cerebro del
ratón.
Los investigadores encontraron que los ratones
mutantes deficientes en cualquiera de
las dos proteínas carecían de un
normal desarrollo en el núcleo
genicular.
Normalmente, las proyecciones desde el ojo
forman una pequeña zona ordenada en esa
región.
Pero en los mutantes, las
conexiones crearon un perfil más grande
y difuso, presumiblemente porque las células
del área no tenían el mecanismo
molecular para eliminar las conexiones
innecesarias.
Los
ratones mutantes también experimentaron
un funcionamiento anormal del hipocampo,
la región del cerebro asociada con el
aprendizaje.
En los ratones normales, la
producción de moléculas CMH de clase 1
es especialmente alta en las áreas
sensoriales del cerebro, aquellas áreas
que se piensa que funcionan anormalmente
en la gente son dislexia.