La
destrucción, mutilación, o mortificación
física y mental de los hijos aún en sus
expresiones mas extremas como el
asesinato, ha llegado a hacerse tan
universalmente evidente como para exigir
una respuesta explicita sobre sus causas,
sus razones y su significación, no solo
al investigador en las diversas
disciplinas científicas sino también al
perplejo individuo no especializado que
observa la conducta humana en carne propia
o ajena.
LA
GUERRA COMO SISTEMA