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Grandes
Autores
La
vida de las hormigas - 2da. parte
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Mauricio
Maeterlinck
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26.11.2001
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“En
tan heroico
matriarcado cada cual cumple con su deber en
beneficio de todos como si todos fuesen el
mismo. El centro de gravedad de la
conciencia y de la felicidad no es el mismo
que entre nosotros. No está en el
individuo, sino en cualquier parte donde se
mueva una célula del todo, del cual es
parte el individuo. De esto resulta un
gobierno superior a cuantos puedan realizar
los hombres.”
El
secreto del hormiguero
...Las
hormigas tienen en la entrada del abdomen
una bolsa extraordinaria que podríamos
llamar la
bolsa o el buche social . Dicha
bolsa explica la psicología, la moral y la
mayor parte de los destinos del insecto
...Esta bolsa no es un estómago pues no
contiene ninguna glándula digestiva y los
alimentos en ella acumulados se conservan íntegros...
el saco del cual venimos
hablando es un odre colectivo
reservado para la comunidad únicamente. El
odre esta ingeniosamente separado del
estomago individual al que no llegan los
alimentos que aquel contiene sino al cabo de
varios días,
cuando queda saciada el hambre común.
...
la regurgitación o el bosamiento son el
acto esencial, el acto fundamental de donde
se derivan la vida social, las virtudes, la
moral y la política del hormiguero, del
mismo modo que cuanto diferencia a los
hombres de cuanto vive en la tierra ,
procede de nuestro cerebro.
La
hormiga al regurgitar, según hace notar
Augusto Forel, con las antenas echadas hacia
atrás adopta una actitud extática y
experimenta mayor placer que la que se
atraca de miel. Esta especie de consumición
perpetua de boca a boca es por tanto la
forma corriente y casi general de la
alimentación, para convencerse de ello
basta con teñir de azul unas cuantas gotas
de miel y ofrecérselas a una de esas
hormiguitas amarillas cuyo cuerpo es casi
transparente . En seguida se ve como se le
redondea el vientre adquiriendo un color
azulado. Vuélvese la hormiga, amodorrada a
su nido. Media docena de hormigas
solicitantes, atraídas por el olor, le
acarician las antenas febrilmente. Ella las
satisface en el acto y los vientres que la
rodean se ponen azules. Apenas han
participado del festín las primeras
hormigas cuando las solicitan otras compañeras
que llegan desde la profundidad de los
subterráneos.
Es
interesante comprobar, de paso,
que las tres especies de insectos
cuya civilización esta muy por encima de la
de los demás poseen un órgano colectivo, o
social sino es idéntico en unos que en
otros desempeñan funciones análogas .Por
regurgitación en este caso estomacal nutren
las abejas a sus ninfas y a sus reinas. La
miel de la colmena no es más que un néctar
colectivo regurgitado, entre los termes el
órgano altruista es unas veces el estómago
y con más frecuencia el vientre ¿existe
alguna relación entre el altruismo mas o
menos completo de aquel órgano y el grado
de civilización de las tres especies? Lo
ignoro,
pero si hubiera que compararlas entre
si pondría
en primer término a las hormigas, luego a
los termes y en último, a pesar del
prestigio de su vida brillante, de la
maravilla de sus construcciones de su cera y
de su miel , a nuestra abeja doméstica.
Supongamos
por un momento que poseemos un órgano
parecido ¿ como seria una humanidad que no
tuviese otra preocupación, otro ideal, otra
razón de existencia que la donación de si
misma y la felicidad ajena, una humanidad en
la que trabajar para el prójimo,
sacrificarse total y constantemente, fuera
le única alegría posible, la felicidad
fundamental: la voluptuosidad suprema, de la
cual sólo percibimos un fugitivo relámpago
en brazos del amor?
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