|
Olfato
Cerebro
y agresión
Horacio
Pereyra Moyano
-
12.11.2001
-
Topografía
cerebral de la conducta agresiva
1.-Rinencéfalo
Bulbo
olfatorio
En
ratas que normalmente no matan lauchas, esta
actividad puede ser inducida por la
extirpación quirúrgica de los bulbos
olfatorios o por lesiones electrolíticas
que interrumpan en ambos lados el tracto
olfatorio lateral así como la comisura
blanca anterior. El desarrollo de este tipo
de conducta agresiva interespecífica en
ratas no matadoras parecería deberse a la
remoción de una actividad inhibitoria de
los bulbos olfatorios sobre el núcleo
central de la amígdala, suprimiendo de esta
manera la influencia facilitadora que éste
último ejerce normalmente
sobre el hipotálamo lateral a través
del sistema amigdalófugo ventral; la stria
terminalis fue excluida en estos estudios
como posible convector amígdalo-hipotalámico.
Ciertos
factores son, sin embargo, necesarios para
el desarrollo de este tipo de conducta,
ilustrando, en este aspecto, que determinados
prerrequisitos etológicos y sociales son
fundamentales para su producción.
Las
condiciones que aumentan la probabilidad de
que una de-aferenciación olfatoria resulte
en fenómenos de conducta agresiva hacia las
lauchas, comprenden: a) el aislamiento
post-operatorio durante dos meses; la
convivencia en “grupos” impide el
desarrollo de la conducta agonista, y b) la
edad a la que la rata es expuesta a “estímulos
sociales”; el aislamiento no induce
agresividad en la rata bulbectomizada,
siempre que la operación se haga a una edad
temprana (4,7 u 11 semana) y sean mantenidas
juntas hasta alcanzar la edad adulta.
Aparentemente, algún tipo de
hipersensibilidad a la denervación jugaría
un rol en el desarrollo de este tipo de
conducta, fenómeno que sería atenuado o no
desarrollaría si se mantiene un nivel de
estimulación externa elevado por interacción
en un grupo, que compensaría, a través de
la estimulación de otros receptores
sensoriales, el déficit en inputs sinápticos
producidos por la remoción de la aferencia
olfatoria. Un mecanismo similar
(hipersensibilidad de la denervación) ha
sido propuesto para explicar el gradual
desarrollo de la agresividad en gatos que
acontece después de la destrucción del núcleo
hipotalámico ventromediano.
La
mediación neuroquímica de este tipo de
conducta parecería hacerse a través de
variaciones en el nivel de catecolaminas
amigdalinas: la tendencia muricida de las
ratas puede ser también
provocada por inhibidores de la síntesis
endógena de serotonina
( p-cloro-phenil-alanina) o de catecolaminas;
con relación a esto conviene recordar que
la remoción de los bulbos olfatorios
disminuye el contenido de serotonina de la
amígdala a un 25-20% de su valor normal y
aumenta en forma significativa la excresión
urinaria de noradrenalina.
En
el caso de la agresión inducida por
aislamiento en lauchas machos, los niveles
cerebrales de 5HT, NE y DPA, incluyendo los
del bulbo olfatorio, no se modifican; en
cambio el nivel de ácido N-acetylaspártico,
desciende significativamente en el cerebro,
pero especialmente en los bulbos olfatorios.
En
forma por demás interesante, esta disminución
no se observa en hembras aisladas que no
desarrollan conducta agresiva. En este
aspecto, son pertinentes las siguientes
observaciones: la convergencia de los
impulsos inhibitorios bulbares sobre la amígdala
se hace previo relay sináptico en la
corteza prepiriforme; la corteza
prepiriforme, a su vez, mantiene estrechas
relaciones con el hipotálamo, y el
tratamiento de los animales con Reserpina y
a-methyl-m-tyrosina suprime en forma total
la potenciación post-tetánica que es
normalmente exhibida por ésta área
paleocortical a estimulaciones tetánicas
del bulbo olfatorio, sugiriendo que la
serotonina o catelcolaminas pueden ser los
mediadores sinápticos a este nivel.
Es
posible, por lo tanto, que la supresión de
la inhibición amigdalina se haga en un
relevo previo (prepiriforme) o que,
alternativamente, los efectos bulbares
puedan ser mediados a través de conexiones
más directas prepiriforme-hipotalámicas.
El
sentido del olfato, por otro lado, parecería
importante para el desarrollo del repertorio
completo de la conducta agresiva; en ratas
agresivas por aislamiento, si el encuentro
tiene lugar en jaulas desodorizadas con
perfumes, los competidores muestran todo el
repertorio del display
agresivo, pero no llega al ataque directo.
La
inyección de testosterona, que disminuye el
umbral agresivo en ratas,
También
activa unidades celulares en bulbo olfatorio
y mesencéfalo, dos regiones críticas en la
regulación de la conducta de ataque y
defensa.
|