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Olfato
Sensaciones
y percepciones
Monell
Chemical Senses Center
-
29.10.2001
-
Ya se ha establecido hace tiempo que nuestro
sentido del gusto detecta cuatro sensaciones
básicas: salado, dulce amargo y agrio.
Más recientemente, ha habido
consenso de que existe una quinta sensación
del gusto: el umami. A veces descripta como “gustosa”o “con gusto a
carne”, la sensación de umami está dada
por varias sustancias incluyendo el amino ácido
glutamato.
El glutamato se encuentra
naturalmente en muchos alimentos, incluyendo
el pescado, queso, tomates, arvejas, choclo
y leche humana y como glutamato monosodio se
utiliza para resaltar los sabores de los
alimentos.
Estas cinco sensaciones son la base de muchos
proyectos de investigación del Centro de
Monell.
Los científicos no solo están
estudiando los temas fundamentales de como
detectamos cada una de estas sensaciones y
como son transmitidas al cerebro, sino también
los temas más complejos que abarcan la genética
de las diferencias en la percepción
individual del sabor, la supresión del
gusto y el sabor resaltado en algunas
mezclas, las subcategorías del gusto y la
localización del gusto en la cavidad oral.
Nadie sabe exactamente cuantos compuestos pueden
estimular el sistema olfatorio, pero está
claro que son muchos.
Un único compuesto puede resultar en
una sensación diferente para dos personas y
es común que un individuo experimente
distintas cualidades odoríferas cuando el
mismo compuesto está en distintas
concentraciones.
A través de nuestras vidas, el
sistema olfatorio está continuamente
mandando información al cerebro. El cerebro procesa la información y la organiza en un todo
coherente.
La irritación quimiosensorial es la detección
de compuestos químicos irritantes en la
nariz, boca o piel.
Este sistema sensorial es
independiente anatómicamente del sentido
del olfato y del gusto.
La detección de compuestos químicos
irritantes puede servir de señal de peligro
para una variedad de estímulos dañinos.
Sin embargo, las sensaciones de
irritación, como frío, calor y picor, a
veces son consideradas aceptables en ciertas
comidas, bebidas o productos de cosmética y
salud.
Los gustos, olores e irritantes
quimiosensoriales muchas veces son
percibidos como mezclas en los alimentos y
bebidas. Un ejemplo es la sensación de ardor cuando se come una
comida picante.
En este caso, el nervio trigémino
transmite la información sensorial acerca
de la irritación quimiosensorial de la boca
y garganta, mientras que otros nervios
transmiten la información acerca del gusto
y olor detectado en otras partes de la boca
y nariz.
Todas estas sensaciones son
combinadas en el cerebro para producir lo
que a veces es confundido con el
“sabor”de una comida en particular.
Otros proyectos de investigación incluyen:
-
El
estudio de la interacción entre el
gusto, el olfato y los irritantes
quimiosensoriales
-
El
papel que juegan la edad, el género,
las experiencias dietarias previas y el
componente genético en la sensibilidad
y preferencia del gusto en humanos
-
La
influencia de factores cognitivos en
nuestra respuesta a los olores e
irritantes
-
La
investigación de la relación entre los
olores, la memoria y las emociones.
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