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Olfato
Reflexiones
acerca del olfato
Colaborador:
Dra.
Marta Bokán
-
29.10.2001
-
¿Por
qué será que no se ha puesto en práctica
el cine con olores?. Hay argumentos
que supuestamente explican la causa. Se
habla de dificultades técnicas,
de saturaciones de la mucosa, etc.etc...
Intentemos
otra razón de ser
de este fenómeno que no se ha puesto en
marcha, pese a los avances científicos
y tecnológicos de la actualidad...
El
olor, desde tiempos remotos, orientó a
bestias y a hombres hacia sus metas
y necesidades: una presa, el oasis, el breve
transcurrir de un arroyo,
el alimento, el sexo.
De
a poco, en tanto que los animales
conservaban casi intacto el uso del olfato,
el hombre lo fue perdiendo, o mejor dicho
suplantándolo por fragancias
de flores, de especias, de esencias. El ser
humano empezaba a discernir entre
"buenos y malos" olores.
Conserva
todavía esas características de reemplazo,
negando el sentido que, contemporáneo
y aún antecesor de la visión, le
permitiría prever el peligro o
el placer a distancia. A través de las
feromonas, se dan el pronto "rapport"
o el rechazo. Cosas de la comunicación,
casi diríamos, intuitivas.
Pero
(siempre hay un "pero"), ha
predominado el uso de lo visual a través
de las
veloces imágenes virtuales creadas
artificialmente: cine, fotografía, TV,
Internet, etc., lo que trae como
consecuencia el mayor distanciamiento entre
las gentes, pese a que la intención
plausible es "mejorar las comunicaciones".
Me
pregunto: ¿por qué las guerras que se
transmiten en "vivo y en directo" como
partidos de football, o la explosión de las
Torres Gemelas carecen de sonidos,
de olores?. Negación. Pura negación. Si
oyéramos los estampidos, nos
taparíamos los oídos. Si oliéramos el
vapor asfixiante del humo, el olor de
la sangre fresca que se vierte en ese
instante o la nauseabunda emanación de
los cadáveres en descomposición, huiríamos,
apagaríamos nuestros aparatos de TV. No
habría "raiting".
Lo
mismo ocurre con el cine. Hay fatales
explosiones, cuerpos destrozados, carroña
por doquier, pero no los aspiramos. Nuestros
estómagos serían estragados,
revueltos por la mezcla de malos olores y
maíz inflado, negocio del
día. Ni qué hablar del aroma de costosas
comidas o del miserable y rancio
alimento de los más pobres. No deben olerse
los "chicos de la calle", son
mal-educados. El cine se devaluaría.
No
se huelen las diversas formas de curación,
el alcohol, el éter, ni de antisépticos
o desinfectantes. No percibimos el olor de
la gangrena, la miasis,
el pus. Ni la pestilencia de los desechos
urbanos, la basura acumulada,
o las aguas contaminadas. Por supuesto que
no aparecerá el sudor del
peón de campo o del obrero luego de un día
de trabajo agotador.
Por
menos que
eso Charles Chaplin fue desterrado al
mostrarlo en su film
"Tiempos modernos"...
El
OLFATO es un sentido NEGADO. Ha sido
"nominado" para desaparecer.
Tapémoslo
con fragancias, visiones refulgentes,
música idiotizante. Pero estos
otros sentidos darían lugar a nuevas
reflexiones. No hablemos más del olfato.
No transpiremos, no tengamos halitosis, no
tosamos ni evacuemos. La "buena
educación" o la
"civilización" no lo permiten.
Dra.
Marta Bokán
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