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Adicciones
El
camino hacia la adicción
Brain
Briefings (Julio, 1997)
-
01.10.2001
-
El
sistema de recompensa natural se activa
cuando realizamos actividades que nos
permiten mantenernos vivos, como comer.
Provee al organismo de una recompensa
acompañada por sensaciones de placer que
nos llevan a repetir la actividad.
Los
investigadores han descubierto, sin embargo,
que la mayoría de las drogas abusadas también
estimulan este sistema y pueden inducir
mayores sensaciones de placer que las
funciones naturales.
Asimismo, la influencia de la droga
puede llevar a un individuo a repetir el uso
de la droga pasando por encima las
actividades de supervivencia.
El uso crónico de la droga puede
llevar a un poderoso ciclo de adicción y en
algunos casos puede dañar al cerebro y
otros órganos.
Las
nuevas investigaciones demuestran que este
sistema cerebral específico está
involucrado en la adicción a drogas como la
cocaína, anfetamina, heroína, morfina,
alcohol y hasta la nicotina del tabaco.
Estas
investigaciones están llevando a:
En
los años 50 se descubrió que las ratas
bajo algunas circunstancias disminuían su
consumo de agua, comida y parejas sexuales,
para mantener a un área cerebral estimulada
por un electrodo.
Esta región fue llamada el ‘centro
de recompensa”.
El centro se convirtió en un
circuito cuando se descubrió que existen
varias estructuras cerebrales involucradas
en el placer.
Los estudios animales demostraron que
estas estructuras son activadas
poderosamente por muchas drogas.
El circuito incluye a neuronas del área
ventral tegmental que se conectan con el núcleo
accumbens y otras áreas como la corteza
prefrontal.
Muchos
neurocientíficos están tratando de
discernir los mecanismos moleculares que son
alterados por las drogas en este circuito.
Las drogas alteran la forma en que el
neurotransmisor dopamina es producido, como
se recibe su mensaje y como es inactivado.
Se piensa que la influencia de las
drogas sobre estos mecanismos dopaminérgicos
eventualmente cambia la forma en que
funcionan las neuronas en este sistema.
En
las ratas, el uso crónico de morfina
produce una disminución dramática en el
tamaño de las neuronas que se comunican
mediante la dopamina en el área ventral
tegmental.
Otras
neuronas permanecen el mismo tamaño.
Esto implica que las drogas pueden dañar
a las células del circuito selectivamente.
Algunos
científicos están tratando de descubrir
formas de proteger a estas neuronas de los
cambios inducidos por las drogas.
Las sustancias protectoras naturales
son los factores de crecimiento nerviosos
que pueden revertir el daño a las neuronas
dopaminérgicas en las ratas.
Desafortunadamente, las moléculas no
pueden atravesar la barrera hematoencefálica
y deben ser inyectadas a través de un
agujero en el cráneo.
Los
científicos también están intentando
desarrollar métodos para bloquear la acción
de las drogas de abuso.
La cocaína, por ejemplo, activa al
sistema bloqueando un transportador que
regula la señalización de dopamina.
Nuevas drogas podrían unirse al
transportador para ignorar la función de la
cocaína pero continuar con la función
normal.
Otro método sería el bloqueo de los
receptores de dopamina.
La
administración crónica de morfina en las
ratas disminuye el tamaño de las neuronas
dopaminérgicas en el circuito de
recompensa.
Los factores de crecimiento nerviosos
parecerían revertir el daño.

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