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Cerebro
Alterando
al cerebro: La cocaína afecta al gen de la
endorfina en el cerebro
Biopsychiatry
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24.09.2001
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“Nuestro
estudio es el primero que demuestra que
cualquier droga de abuso, en este caso la
cocaína, altera la expresión de un gen que
codifica para un receptor de opióides en el
cerebro,”dice uno de los autores Mary
Jeanne Kreek, profesora de la Universidad de
Rockefeller.
“Esta nueva información puede
eventualmente ser útil en el desarrollo de
un tratamiento para la adicción a la cocaína.”
Basado
en un estudio sobre ratas, Kreek y sus
colegas encontraron que en el cerebro medio
la cocaína disminuye la actividad de un gen
que contiene información para producir el
receptor opióide kappa (KOR), una molécula
involucrada en el control del dolor y la
emoción.
La resultante disminución de los
receptores puede interferir con como las células
nerviosas se comunican en esa región.
“Las
investigaciones fundamentales, como la de
Kreek, nos ayudan a saber más acerca de la
naturaleza adictiva de la cocaína y acerca
de los posibles tratamientos para ayudar a
las miles de personas afectadas por la
adicción a la cocaína,”dice Alan Leshner,
director del Instituto Nacional de Drogas de
Abuso.
El
estudio consistía en aplicarles a las ratas
inyecciones de cocaína siguiendo un patrón
que sea similar a la adicción humana sin
producir la sobredosis de los roedores.
Para la comparación algunas ratas
recibieron inyecciones de solución salina.
Cuando
las ratas recibieron la droga, la expresión
del gen KOR en las células nerviosas del
cerebro medio, en la sustancia nigra,
disminuyó.
Sin embargo, la actividad del gen
permaneció inalterada en las células
nerviosas de otra región cerebral
vinculada, el caudado-putamen.
Estas
dos regiones cerebrales están vinculadas
por los nervios que se comunican con
compuestos químicos, particularmente la
dopamina, que es necesaria para las señales
involucradas en el movimiento, y pequeñas
proteínas como la dinorfina, que se une a
los KOR.
La dinorfina pertenece a la familia
de las endorfinas que calman al dolor, crean
sensaciones de euforia o aumentan la energía,
algo que la cocaína también hace.
Normalmente,
las células nerviosas de la sustancia nigra
producen dopamina y la liberan en sus
terminaciones en el caudado-putamen.
Como parte del reciclaje natural, la
dopamina es transportada de vuelta en estas
terminaciones nerviosas para su
empaquetamiento y reutilización.
La
cocaína interfiere con este feedback.
Cuando la droga disminuye la expresión
de los genes de KOR en la sustancia nigra,
no hay suficiente KOR para responder a las
señales de feedback.
La producción de dopamina entonces
continúa por un corto tiempo y se acumula
en el caudado-putamen, pero la cantidad de
dopamina eventualmente llega a un plateau.
Cuando el efecto de la cocaína llega
a su fin, el adicto puede sentirse mal
debido a que no hay suficiente dopamina
disponible para el funcionamiento normal
celular.
Al
mismo tiempo, la cocaína también aumenta
la expresión del gen que codifica para la
dinorfina en el caudado-putamen.
Kreek y sus colaboradores están
estudiando si este aumento en la actividad
del gen de la dinorfina está relacionado
con la disminución en la expresión de los
KOR.
“Conocer
como la cocaína afecta la química cerebral
puede eventualmente ser útil para el
desarrollo de tratamientos para la adicción
a la cocaína que pueda bloquear algunos de
sus efectos de tipo endorfina sin interferir
con las endorfinas naturales del cuerpo,
como la dinorfina y sus receptores, el
receptor de opióides kappa.
Necesitamos de esas endorfinas porque
nos ayudan a sentirnos normales, lidiar con
el dolor y el estrés y juegan un rol en el
uso de la energía,”dice Kreek
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