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Olfato
El
sentido del olfato 2
Tim
Jacob (2000)
-
03.09.2001
-
Proteínas
que unen odorantes
Recientemente
se ha descubierto que las proteínas que se
encuentran en el moco olfatorio, unen moléculas
odorosas.
Se las ha llamado Olfactory Binding
Proteins (OBG).
Los odorantes se disuelven en el
ambiente acuoso / mucoso del moco y luego se
unen a las OBP.
Se cree que estas proteínas
facilitan la trasnferencia de los ligandos
lipofílicos (los odorantes) a través de la
capa mucosa hacia los receptores y que
aumentan la concentración de los odorantes
en la capa.
Otras funciones propuestas son: 1) un
transportador, donde se unirían a un
receptor junto con el ligando y lo acompañarían
a través de la membrana y 2) un terminador,
causando que los odorantes “usados” se
degraden permitiendo que otras moléculas
interacciones con el receptor.
La proteína también podría estar
actuando como protectora para el receptor,
previniendo que una cantidad excesiva del
odorante alcance al receptor.
Receptores
odorantes
Parecería
que existen cientos de receptores
olfatorios, cada uno presente en baja
cantidad.
Recientemente se ha clonado una gran
familia de receptores odorantes y el ARNm
que codifica para estas proteínas se ha
encontrado en el tejido olfatorio.
Estas familias pueden estar
codificadas por mil genes.
Todas contienen 7 dominos
transmembrana y estas regiones hidrofóbicas
contienen un máximo de homología
secuencial con los otros miembros de la
familia de receptores acoplados a la proteína-G. La divergencia de sus secuencias en los dominios 3, 4 y 5,
sugiere un mecanismo a través del cual un
gran número de moléculas pueden ser
discriminadas.
Activación
de proteína-G
Se
han encontrado un gran número de proteínas-G
en el epitelio olfatorio.
La proteína-G estimula la Adenil
ciclasa que sintetiza AMPc.
Activación
de canales
Cuando
un odorante se une al receptor acoplado a la
proteína-G, hay un aumento en la
concentración de AMPc.
El AMPc se une y rápidamente abre
canales de cationes como K, Na y Ca.
La apertura de estos canales rápidamente
despolarizan la membrana de la célula.
La
percepción de los olores
Walter
Freeman y sus colegas han demostrado que
cada neurona en el bulbo olfatorio participa
en la generación de la percepción
olfatoria.
La información saliente del estímulo
es llevada por un patrón de actividad y no
en una cantidad de neuronas específicas.
En ausencia de un estímulo, el patrón
de actividad del bulbo olfatorio tiene
características caóticas.
Sin embargo, al recibir un estímulo,
el comportamiento caótico rápidamente
cambia su patrón.
Este patrón no necesariamente es
igual para un mismo olor, sino que puede
cambiar sus características dependiendo de
los estímulos previos.
Este sistema explica porque podemos
ser sensibles a olores que nunca
experimentamos con anterioridad.
Anosmia
La
anosmia es una condición donde el sentido
del olfato está reducido o perdido para
siempre.
Puede ser causada por daño cerebral
o por un virus.
Algunas personas nacen sin un sentido
del olfato, la anosmia congénita, y algunos
la desarrollan como consecuencia de otra
alteración como Alzheimer. Generalmente, el traumatismo cerebral produce una anosmia
irreversible, mientras que los virus
producen anosmia temporaria.
El
olfato y la memoria
El
olfato y la memoria están muy vinculados.
El daño a la región temporal
cortical del cerebro, el área de la
memoria, no altera la capacidad para
detectar olores sino que impide su
identificación.
Debemos primero recordar un olor para
luego identificarlo.
Los
trabajos de Walter Freeman han demostrado
que la memoria olfatoria es dependiente del
contexto y puede ser modificada en la luz de
nuevas experiencias, implicando que nuestro
sentido olfatorio es continuamente dinámico,
actualizándose a medida que vivimos y
experimentamos cosas nuevas.
Las
terapias que utilizan al olfato
Si
olemos (o degustamos) algo antes de una
experiencia negativa, ese olor (o sabor) se
vincula a esa experiencia.
La memoria es muy robusta.
Esto puede ser un problema para los
tratamientos médicos desagradables, o cirugía
cuando la última comida se asocia al dolor
o trauma.
Pero este efecto podría usarse para
beneficios terapéuticos. Si el olfato se asociara con un tratamiento positivo, luego
el aroma puede sustituir ese tratamiento una
ves que el vínculo se ha reforzado lo
suficiente.
Esto funciona en ratas.
En
un experimento donde se le inyectaba
insulina a voluntarios sanos una vez al día
y se les medía la glucosa en sangre, se los
exponía a un mismo olor durante el
procedimiento.
Al quinto día, solo se los exponía
al olor y su glucosa caía sola.
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