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Olfato
El
olfato y el sistema olfatorio
Brain
Briefings (1995)
-
23.07.2001
-
En
el bulbo olfatorio, la información desde
estos receptores se organiza en patrones que
luego el cerebro puede interpretar como
diferentes olores.
El
sistema olfatorio, que siente y procesa los
olores, es uno de los más antiguos y
vitales para los organismos vivientes.
Para la mayoría de los animales, es
la forma principal de comunicación e
influencia muchas funciones importantes,
incluyendo la reproducción y el gusto. Los científicos recién están comenzando a comprender como
funciona este sistema.
Estás descubriendo:
·
Los procesos que subyacen el
reconocimiento de los olores.
·
Las formas en que los olores afectan
al comportamiento humano.
·
Las estrategias para ayudar a los
individuos que han perdido o tienen
disminuido el sentido del olfato.
La
nariz contiene células sensoriales
especializadas, o neuronas, con fibras
llamadas cilias de un solo lado.
Cada neurona proyecta un axón hacia
el bulbo olfatorio, una estructura cerebral
justo por encima del cerebro.
La
mayoría de los animales puede distinguir
miles de olores.
Los primeros estudios demostraron que
las diferentes neuronas olfatorias responden
a diferentes olores y que los olores
estimulan patrones específicos de actividad
en el bulbo olfatorio.
Los científicos también
descubrieron que las cilias olfatorias en
los peces también contienen receptores para
moléculas odorosas.
Recientemente,
los investigadores identificaron una familia
sorprendentemente grande de genes en ratas
que parecería codificar para receptores
olfatorios. Esta familia de genes es una de las más grandes jamás
descubierta, codificando para 500 a 1000
diferentes tipos de receptores.
Los científicos piensan que este
grupo grande y diverso de genes es lo que
podría ayudar a los animales a detectar una
gran variedad de olores.
En
las ratas y ratones, el epitelio olfatorio
está dividido en 4 zonas y cada una
contiene neuronas con diferentes receptores
odorosos.
Las neuronas que expresan los mismos
genes de receptores dentro de cada zona
parecen estar localizados al azar.
En el bulbo olfatorio, sin embargo,
las fibras de las neuronas con el mismo tipo
de receptor convergen en uno o pocos glomérulos,
estructuras especializadas donde las
neuronas olfatorias se conectan con otros
tipos de neuronas.
Las investigaciones sugieren que una
molécula odorosa individual estimula varios
tipos diferentes de receptores, cada uno de
los cuales responde a una parte de la
estructura de la molécula.
Las técnicas de mapeo cerebral han
demostrado que el patrón de glomérulos
activados por cada olor forma un mapa o código
que el cerebro puede reconocer como un único
aroma.
Genes
similares a los que codifican para los
receptores olfatorios parecen controlar
otros tipos de comunicaciones sensoriales,
como la habilidad del espermatozoide para
localizar al óvulo.
La
información olfatoria no solo viaja al
sistema límbico, estructuras cerebrales
primitivas que gobiernan las emociones, el
comportamiento y el almacenamiento de la
memoria, sino que también viaja a la
corteza cerebral donde ocurre el pensamiento
conciente.
Además, se combina con la información
del gusto en el cerebro para crear la
sensación de sabor.
Se
cree que las moléculas odorosas que
penetran la nariz son reconocidas por
receptores localizados en las cilias de las
neuronas olfatorias.
Las neuronas con receptores específicos
se localizan al azar en el epitelio
olfatorio de la cavidad nasal.
Las señales de las neuronas con los
mismos tipos de receptores convergen en el
bulbo olfatorio. Los patrones de actividad en los glomérulos del bulbo
olfatorio crean un código que el cerebro
interpreta como diferentes olores.
La información es transmitida por
fibras nerviosas a diferentes áreas
cerebrales, donde afecta al comportamiento,
emociones y pensamientos.
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