|
Olfato
La
olfación
Leffingwell
& Associates
-
09.07.2001
-
Desde
un punto de vista evolutivo, el sentido del
olfato es uno de los más antiguos. La olfacción permite que los vertebrados y otros organismos
con receptores olfatorios identifiquen
comida, parejas, predadores, y provee tanto
placer sensual (el aroma de las flores y
perfumes) como también advierte del peligro
(comida en mal estado, peligros químicos). Para ambos humanos y animales, es una de las formas más
importantes mediante la cual el
medioambiente se comunica con nosotros.
Fisiología
General de la Olfacción
Los
odorantes son compuestos químicos volátiles
que son transportados por el aire inhalado a
la región olfatoria (epitelio olfatorio)
localizada en el techo de las cavidades
nasales en la nariz humana.
El
odorante debe tener ciertas propiedades
moleculares para proveer propiedades
sensoriales.
Debe tener solubilidad en agua, una
presión de vapor lo suficientemente alta,
baja polaridad, lipofilicidad y tensión
superficial.
Hasta la fecha, ningún odorante
posee un peso molecular mayor a 294.
El
sentido del olfato es capaz de reconocer
entre prácticamente un número infinito de
compuestos químicos en concentraciones muy
bajas.
La
región olfatoria de cada narina en los
humanos es un área de aproximadamente 2,5
cm2 que contiene 50 millones de células
receptoras sensoriales primarias.
La
región olfatoria consiste de cilia que se
proyectan fuera del epitelio olfatorio hacia
una capa de moco que es aproximadamente 60
micrones de ancho.
Esta capa de moco es producida por
las glándulas de Bowman que residen en el
epitelio olfatorio.
LOs lípidos del moco asisten en el
transporte de las moléculas odorantes ya
que solo los materiales volátiles que son
solubles en el moco pueden interactuar con
los receptores olfatorios y producir señales
que nuestro cerebro interpreta como olores.
Cada neurona receptora olfatoria
tiene de 8-20 cilia que se extienden 30-200
micrones de largo.
Este es el sitio donde comienza la
recepción molecular con los odorantes y la
transducción de señales.

Por
encima de la capa de moco está la base del
epitelio olfatorio que consiste parcialmente
de células basales localizadas en la capa más
inferior del epitelio olfatorio que son
capaces de dividirse por mitosis para formar
receptores neuronales olfatorios cuando
maduran funcionalmente.
Los receptores neuronales olfatorios
se reemplazan aproximadamente cada 40 días.
El
epitelio también contiene células
pigmentadas que son de un color amarillo
suave en los humanos y de color amarillo
fuerte a marrón en los perros.
El color parece estar correlacionado
con la sensibilidad olfatoria.
Mientras
que los receptores neuronales olfatorios se
extienden a través del epitelio para
contactar odorantes en la atmósfera, en el
lado opuesto del epitelio, las células
neuronales forman axones que se agrupan de a
10-100 para penetrar el hueso etmoides y
llegar al bulbo olfatorio donde convergen
para formar estructuras sinápticas llamados
glomérulos.
Estos se conectan en grupos que
convergen en células mitrales.
Fisiológicamente,
esta convergencia aumenta la sensibilidad de
la señal olfatoria que se manda al cerebro.
Desde las células mitrales, el
mensaje se manda directamente a los niveles
superiores del sistema nerviosos central en
la amígdala donde el proceso de señalización
es decodificado y ocurre la interpretación
olfatoria y la respuesta correspondiente.
El
Sentido del Trigémino en el Epitelio
Olfatorio
Se
debe reconocer que el epitelio olfatorio
contiene otro sistema sensorial en la forma
de receptores del “nervio trigémino”.
El quinto par craneal provee un
segundo set de terminaciones nerviosas que
son responsables de las sensaciones táctiles,
de presión, dolor y temperatura en las áreas
de la boca, ojos y cavidad nasal. Por
ejemplo, “levo-mentol” produce la
sensación de frío a través del nervio
trigémino en concentraciones moderadas y
“calor”en altas concentraciones en la
cavidad nasal.
Otros
estimulantes del trigémino incluyen
compuestos como el alil isocianato (mostaza)
y tioeter dialilico (cebolla).
John
C. Leffingwell, Ph.D.
|