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Drogas
Éxtasis,
la droga que acecha en las discos
La
Nación (Junio 24, 2001)
-
25.06.2001
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·
Creció tanto su demanda que
modificó varios de los hábitos
nocturnos
·
Cuesta unos quince pesos cada
pastilla
· Se consigue con relativa facilidad |
En
honor a la hipocresía de los
adultos
Lo
siento mucho papá,
por que creo que esta es la última
vez que me podré
dirigir a ti. En serio, lo siento
mucho. Es tiempo que sepas la
verdad. Voy a ser breve y claro: la
droga me mató
papá.
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Quince
pesos cuesta el pasaporte al zarandeo frenético.
Una pastilla, música preferentemente electrónica
y mucha agua formarán inmediatamente el cóctel
explosivo. No sucedía con frecuencia hace
dos años. Sí ocurre casi con
"normalidad" ahora. Es el éxtasis,
la droga de moda que pasó de ser una
sustancia selecta a ponerse al alcance de
cualquiera.
No
existen relevamientos oficiales ni sobre su
producción ni sobre su ingesta. Dicho de
otra manera: no hay números actualizados
sobre cuánta gente consume éxtasis ni
sobre cuántas pastillas circulan por el
mercado. Sí se sabe que no creció la
cantidad confiscada por la policía.
Sin
embargo, casi nadie que frecuente la noche
desconoce el desproporcionado crecimiento
del popularmente llamado "bicho".
"No
puedo negar que es algo que nos
preocupa", admitió Alberto Calabrese,
comisionado general de Prevención y
Asistencia de la Secretaría de Prevención
de la Drogadicción y Lucha contra el
Narcotráfico (Sedronar). "Está claro
que dejó de ser una droga que se consumía
en el verano, en las playas, para pasar a
usarse sistemáticamente en las discotecas
de la ciudad", señaló Calabrese.
El
"bicho" pegó fuerte allí donde
se le rinde culto a la música trance, acid
house, tecno... allí donde casi se salta en
lugar de bailar, donde el ritmo enloquece.
Cuesta
15 pesos y se consigue con relativa
facilidad en las mismas discotecas, a pesar
de que la policía asegura que vigila todas
las noches.
"Nosotros
hacemos operativos antidrogas todos los
fines de semana. Pero no es fácil detectar
el éxtasis. Además, cuando se enteran de
que estamos nosotros, esconden las
pastillas", señaló el superintendente
de Drogas Peligrosas de la Policía Federal,
comisario mayor Enrique Vicente Serén.
Efectivamente,
ante la presencia policial la droga pasa a
ser un objeto bastante más codiciado. No se
le vende a cualquiera y, en todo caso, el
precio aumenta de manera directamente
proporcional al grado de dificultad para
conseguirla.
Serén
no se mostró de acuerdo con Calabrese en
cuanto a la cantidad de éxtasis que se
consume: "No creo que haya más. No me
parece que sea así."
El
cambio, en todo caso, se ve con nitidez en
las noches. Hasta hace unos años, en
general no se vendía agua mineral en las
discotecas. Todos tomaban alcohol o
gaseosas. Y en cuanto a las drogas, en
cualquier caso se trataba de una ingesta
realizada bajo ciertos códigos tácitos: se
mantenía en secreto. Las drogas quedaban
para los baños, para algún rincón oscuro.
Hoy,
la moda dicta otras normas. "Está
claro que las cosas cambiaron", aceptó
Calabrese.
Más
caro, échele agua
En
las pistas los jóvenes toman más agua
mineral que cerveza y en la barra las
botellitas plásticas se cotizan mejor que
los porrones. En la mayoría de las discos
de moda 5 pesos cuesta el agua y 3 pesos la
cerveza. Esto sucede porque el éxtasis
provoca deshidratación y sequedad de
mucosas (se resecan la boca y los labios) y
genera muchísima sed.
Quienes
frecuentan la noche porteña aseguran que
jamás antes se había alcanzado el límite
que se percibe hoy. "Droga siempre
hubo, pero nunca fue tan masiva", señaló
Mariano, muchacho de veintitantos que se
declaró un "habitué" de la
movida nocturna y que pidió que se
reservara su apellido.
Las
costumbres relativas a las drogas llamadas
"de consumo social" se modificaron
tanto en los últimos dos años que
cambiaron los escenarios. Hoy, el éxtasis,
la cocaína, la marihuana o el LSD (ácido
lisérgico) se ven sin vergüenza.
Va
un caso presenciado por el cronista una
noche de jueves en un boliche de Palermo:
cinco chicos de no más de 25 toman una
moneda de un peso, vierten sobre ella un
poco de cocaína e inmediatamente la inhalan
mediante un sorbete. Al lado, siete jóvenes
de entre 25 y 35 años arman un
"porro" (cigarrillo de marihuana)
y se prenden en una ronda. Fuma uno, le pasa
el "papel" al de al lado, y así
sucesivamente hasta que se consume todo el
cigarrillo.
No
hay control. Nadie se inmuta. Nadie
protesta. Se toma como algo
"normal". Al mismo tiempo, en la
pista, más de la mitad de los
"bailarines" lleva una botellita
de agua mineral en la mano. Lo mismo se verá
el viernes en otra disco. O el sábado. O la
semana siguiente.
No
quiere decir que todos tomen éxtasis,
aunque los nuevos códigos indican que aquel
que ni siquiera simula está fuera de
contexto.
"Antes,
el que se creía más vivo tomaba
alcohol y se emborrachaba. Hoy toma agua
porque la necesita para no deshidratarse. Es
por el éxtasis", reveló Julieta K.
El
éxtasis es un derivado de las anfetaminas
que provoca excitación y efectos alucinógenos.
"No es un estupefaciente, sino un
estimulante", aclaró Calabrese.
Llevado a la práctica, la excitación
provoca excesiva sudoración y eso desemboca
en la deshidratación. De allí la imperiosa
necesidad de agua.
De
allí, también, la preocupación por esta
pastilla que dejó de ser una droga selecta
para ofrecerse con descaro en los más
concurridos centros nocturnos.
El
éxtasis está de moda. Es un dato de la
realidad.
José
Ignacio Lladós
La
sustancias prohibidas/ Precios y efectos
·
Las drogas de la noche. Las
sustancias prohibidas nocturnas son, básicamente,
cuatro, sin contar al nuevo y aún no del
todo conocido pooper.
Esta
última droga es un líquido que se inhala y
que se vende en un frasquito de vidrio. En
la Argentina aún resulta bastante difícil
conseguirlo. Las otras sustancias resultan más
fáciles de ubicar.
El
éxtasis, la cocaína, la marihuana y el ácido
lisérgico (LSD) son las cuatro
"reinas" de la noche. Veamos de qué
se tratan:
·
Extasis. Cada pastilla cuesta
15 pesos, siempre y cuando no haya en el
medio algún operativo policial que vuelva
muy difícil conseguirla. En ese caso, el
precio podrá aumentar hasta 25 o 30 pesos.
Su efecto dura entre cuatro y seis horas y
su forma puede ser redonda o triangular.
Retiene los minerales del cuerpo, con lo que
provoca muchísima sed. Se la conoce como
"el bicho". Por lo general, sobre
la pastilla hay un dibujo que, para el
imaginario popular, tiene directa relación
con la potencia del efecto que produce. Sin
embargo, esto es un mito no comprobado científicamente.
·
Cocaína. Hasta hace un par de
años era la droga más consumida en la
noche. Sin embargo, ahora perdió terreno
ante la irrupción del éxtasis. Cuesta
alrededor de 10 pesos el gramo si se
consigue en los boliches nocturnos (muchas
veces hay vendedores dando vueltas por el
lugar, aun sin que los dueños de los
locales lo sepan). Fuera de los locales
puede comprarse por un precio más barato.
·
Marihuana. A diferencia de no
mucho tiempo atrás, ahora ya no se la
esconde. La fuman en el medio de la pista,
entre la gente. En general, puede
conseguirse por $ 1 cada cigarrillo. En la
noche no lo venden armado, sino comprimido.
Hay que deshacer la hoja
("picarla", en la jerga) y armar
el cigarrillo con papel comprado en otro
lado. Este trámite algo engorroso le quitó
un poco de espacio en el hipotético
"ranking" de las drogas nocturnas.
· LSD. Acido lisérgico. También conocido como
"pepa". Es, de las drogas de la
noche, la que menos se vende. Se trata de un
cartoncito al que se le rocía ácido. Cada
uno de esos cartoncitos cuesta alrededor de
15 pesos. En general, se pone debajo de la
lengua, aunque tiene efecto en cualquier
parte de la boca en donde pueda disolverse.
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