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Drogas
Una
paradoja ayuda a explicar como funciona la
aspirina
Johns
Hopkins Medical Institutions (Marzo 5, 2001)
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04.06.2001
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Ahora,
los investigadores de la Universidad de
Johns Hopkins han demostrado que la aspirina
inhibe a la interleuquina-4, una proteína
involucrada en las reacciones alérgicas y
la inflamación.
“El
descubrimiento parece explicar algunos de
los efectos beneficios menos obvios de la aspirina,
como por ejemplo como la droga previene la
enfermedad cardiovascular y los daños de la
artritis reumatoidea,” dice Vicenzo
Casolaro, profesor de Inmunología Clínica
de la Johns Hopkins.
La
aspirina, la droga antiinflamatoria
no esteroidea más importante del mundo,
constituye el principal tratamiento para los
desordenes musculares inflamatorios y se ha
demostrado su efectividad para prevenir una
amplia gama de condiciones no inflamatorias,
incluyendo la enfermedad coronaria, la
isquemia cerebral y posiblemente el cáncer
gastrointestinal.
Desde
los años 70, los investigadores saben que
la aspirina funciona, en parte,
inhibiendo a la prostaglandina, una
sustancia presente en una variedad de
tejidos y fluidos corporales que tiene
muchas funciones, incluyendo la contracción
de músculo liso y la promoción de la
inflamación.
Específicamente, la aspirina
inhibe a una enzima, la ciclooxigenasa (COX)
que
cataliza la síntesis de prostaglandinas. Pero
la supresión de la producción de
prostaglandinas no puede ser el único
mecanismo de acción de la aspirina
porque, luego de 15 minutos, ésta se
metaboliza a ácido salicílico, un
metabolito que carece de actividad como
inhibidor de la COX.
En
1994, se descubrió que la aspirina en
realidad reprime la activación de NF-KB, un
activador molecular de las citoquinas, moléculas
que activan la inflamación. Casolaro, un investigador del tema de la alergia, se preguntó
si la interleuquina-4, una citoquina, se
encontraba en esta categoría.
Sus pruebas demostraron que no era así,
pero que el NF-KB reprimía la expresión de
interleuquina-4 en las células del sistema
inmune.
Casolaro
y su equipo comenzaron un estudio para
comprobar el hecho de que la aspirina podría
aumentar la producción de interleuquina-4
utilizando linfocitos T humanos cultivados
en presencia de aspirina.
Para su sorpresa, la aspirina
reducía significativamente la producción
de interleuquina-4.
“Encontramos que la aspirina
tenía el efecto opuesto de lo esperado y
estaba actuando de una forma completamente
novedosa,”dijo Casolaro.
Los
investigadores piensan que debido a la acción
pro-inflamatoria de la interleuquina-4, un
proceso implicado en la artritis reumatoidea
y enfermedad cardiovascular, la supresión
de ésta por parte de la aspirina
podría ser una posible explicación de la
protección que ejerce esta droga en ambas
condiciones.
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