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Olfato
Comunicándonos
a través de las feromonas.
American
Psychological Association Monitor, (Enero
1998)
-
28.05.2001
-
Las
feromonas son mejor conocidas por su
habilidad de atraer a miembros del sexo
opuesto –algo comprobado en insectos y
roedores.
Pero los investigadores piensan
que estas señales químicas también
proveen a los animales con información
acerca de identidades y disparan cambios
hormonales que estimulan la ovulación y
maduración sexual y hasta precipitan el
aborto.
Lo
que no está claro es si los humanos tienen
feromonas que pueden desencadenar respuestas
similares.
La mayoría de los mamíferos puede
detectar feromonas a través de su sistema
olfatorio como también otro órgano que se
encuentra dentro de la nariz, el órgano
vomeronasal, o VNO.
Un grupo de investigadores dice
que tiene evidencia de que la nariz humana
posee un VNO activo y puede secretar y
detectar feromonas.
Han ido tan lejos como para
comercializar “feromonas humanas”en
varios perfumes.
Otros
investigadores son más cautelosos.
Los humanos parecerían tener los
restos de un VNO enterrados profundamente en
la cavidad nasal, admiten.
Pero los estudios no han encontrado
receptores activos o vínculos desde esta
estructura al cerebro.
Aunque parece existir alguna forma de
comunicación química entre humanos, no se
sabe si están involucrados el VNO o las
feromonas.
Los
investigadores creen que los mamíferos
tienen dos tipos de feromonas:
-
Las
feromonas Primer causan un
corrimiento en el sistema endocrino del
animal que las recibe.
Por ejemplo, las hembras jóvenes
de ratón expuestas a las señales químicas
de machos maduran más rápido.
-
Las
feromonas Releaser inducen
patrones de conducta específicos.
Una de estas es responsable de la
“atracción sexual”: los hamsters
machos, por ejemplo, son atraídos por
una secreción de las hembras antes de
la ovulación.
Otras
señales, que algunos investigadores llaman
“feromonas de información”, proveen
información acerca de la identidad de un
animal.
No está claro si este tipo de
comunicación química es feromonal por que
solo provee información pero no desencadena
cambios químicos o de conducta en otros
animales.
Feromonas
Humanas?
Parece
claro que las relaciones humanas están
gobernadas por mucho más que señales químicas,
dicen los investigadores.
Pero los científicos se han
intrigado por la posibilidad de que parte de
nuestro comportamiento pueda estar
sutilmente afectado por compuestos
secretados por nuestros pares.
David
Berliner y sus colegas de la Universidad de
Utah tienen evidencia que, ellos dicen,
prueba que los humanos tienen un VNO
funcional.
Han purificado varias feromonas
potenciales en la transpiración y otras
secreciones humanas.
Una secreción –purificada de la
piel del hombre- parecería afectar el
estado de ánimo de la mujer.
En un estudio, se aplicó la secreción
o un placebo directamente al VNO de 40
mujeres.
Las mujeres expuestas a la secreción
demostraron una disminución de afecto
negativo.
Los
efectos sobre la inmunidad
Un
descubrimiento intrigante en los humanos
puede extender aquellos encontrados en los
animales vinculando el sistema de feromonas
y el sistema inmune.
Las investigaciones animales
demuestran que aun entre cepas de ratones
endocriadas, los ratones individuales elegirán
a otros sobre la base de que tengan
diferentes genes del Complejo Mayor de
Histocompatibilidad (CMH), lo que determina
la función inmune.
Cuanto más diverso es el CMH, mejor
preparado está el organismo para combatir
las enfermedades.
Estos resultados implican que los
animales detectan de alguna manera la
información acerca del CMH de los otros.
La
genética Carole Ober y sus colegas de la
Universidad de Chicago, pueden tener
evidencia de que existe un mismo tipo de
selección de parejas en los humanos.
Ella estudia a los Hutterites,
un grupo religioso que ha vivido en
aislamiento en Estados Unidos y Canada desde
1870. Ober
y sus colegas examinaron la composición genética
de 411 parejas casadas.
Encontraron
que un porcentaje menor al esperado
seleccionó una pareja con genes del CMH
similares al propio. Es más, las parejas raramente compartían un grupo de genes
del sistema inmune, algo que los
investigadores esperaban que ocurriera con más
frecuencia en una población endogámica.
Parecería
que en una cultura cerrada donde el riesgo
de endocrianza es alto, la gente es capaz de
discriminar entre individuos basándose en
los genes del sistema inmune.
Será
difícil determinar si los Hutterites
responden a algún tipo de feromona.
Por el momento, los investigadores
con la mayor promesa de descubrir feromonas
humanas son aquellos que examinan la
sincronicidad de los ciclos menstruales que
se dan entre mujeres que viven o trabajan
juntas. La
psicóloga Martha McClintock de la
Universidad de Chicago recibió una mención
como estudiante durante los años 70 por un
experimento que probaba que las mujeres que
conviven desarrollan ciclos menstruales
sincronizados.
Al
trabajar con ratas en busca de una señal química
que podría estar detrás de este fenómeno,
descubrió que la sincronicidad es un
ejemplo especial de un sistema más
complejo.
Sus investigaciones ponen de
manifiesto que, por lo menos en las ratas,
se trata de dos feromonas: una acorta el
ciclo reproductivo femenino, la otra lo
alarga.
La sincronicidad ocurre cuando las
dos feromonas trabajan en forma conjunta
para asegurarse de que todas las hembras de
un grupo ovulan al mismo tiempo.
Pero
la misma feromona puede actuar para inhibir
la ovulación.
En las ratas, por ejemplo, cuando una
rata hembra termina de ovular secreta una
feromona que suprime la ovulación de otras
ratas hembras.
McClintock
está estudiando si los cambios en el ciclo
menstrual humano están controlados por un
set de feromonas similar.
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