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Grandes
Autores
Psico-biología
general de los instintos
Juan
Cuatrecasas (1939)
-
14.05.2001
-
Concepto
general de los instintos
“Al
buscar el preciso significado de lo que
entendemos por instinto en el campo
psicobiológico, eliminaremos muy graves
errores de conceptos que se extienden muy
lejos, hacia los campos de la sociología y
de la ética.
Así oímos hablar todos los días de
los malos instintos, o bien simplemente de
los instintos desbordados o liberados, como
causante de numerosos males de la humanidad.
Nos hallamos frente a un falso
problema, uno de tantos falsos problemas
creados por el uso inadecuado de los
vocablos que entraña una confusión basal
de conceptos y nos llevan a conclusiones
absurdas o erróneas.”
“Como
dice Dugas, ‘Es hoy justo oponer la pasión
a la razón como existiendo distintamente,
cuando solamente se ejercen conjuntamente,
se penetran una a otra, unen sus acciones y
nunca podemos corregir aislados sus
efectos?’
Pero este problema se desvanece
cuando se aborda el desarrollo y la madurez
de los instintos, donde veremos el
insensible paso del instinto a la vida
afectiva subconsciente y consciente y de
ello a la ideación superior nunca
desconectada de sus mecanismos psicogenéticos.
Para
Papillault la tendencia instintiva es
siempre una cualidad hereditaria, pues
responde a las funciones orgánicas
profundas indispensables a la prosperidad
del individuo y de la especie.
Pero no toda tendencia orgánica
merece ser llamada instinto.
La instintiva es consciente bajo
forma de necesidad.
Y así define el instinto como ‘un
modo complicado de adaptación orgánica al
medio, y la necesidad instintiva es el grito
de nuestra conciencia ante el antagonismo
irreductible, la llamada de rectitud
vital ante una crisis más o menos periódica
que sufre nuestra personalidad en su lucha
por la persistencia de su propio ser o de su
línea o de su grupo social’.
Esta concepción psicobiológica señala
más que ninguna la fuerza de continuidad
que resiste las fluctuaciones variables del
psiquismo y del medio humoral.”
“Podemos
preguntarnos si hay en el hombre instintos
nuevos más es probable que podamos hablar
solo de más claras diferenciaciones, con
una raíz y un tronco común de origen en el
protoplasma hereditario germinativo.”
“La
mayoría de los sabios que han estudiado el
instinto lo han hecho como fenómeno animal,
ciego y de una fatalidad casi estúpida,
oponiendo los actos instintivos de los
animales a los actos conscientes del hombre.
No es que de ahí surgiera la oposición
del instinto y la inteligencia, sino más
bien se puede afirmar que es este dogma
heredado del antromorfismo teológico y
animista lo que ha determinado una idea casi
axiomática de oponer la razón al instinto.
Lo resalto porque es uno de los
puntos básicos del enfoque del grave
problema de la conducta en el terreno didáctico.”
“Bergson
ha dicho en su Evolución creatrice:
‘la inteligencia, está caracterizada por
una incomprensión natural de la vida.
El instinto por el contrario está
moldeado sobre la forma de la vida misma.’
Rehabilitación de la dignidad y de
la jerarquía biológica del instinto,
propia del psicólogo de la intuición.”
“Hering
considera que: ‘El instinto es la memoria
hereditaria de la especie.’”
“Dumas
expresa muy concretamente la evidente
derivación instintiva hacia las formas
superiores del psiquismo.
‘Las pequeñas tendencias
instintivas que hallamos en el animal y el
niño, evolucionan en el hombre, se
socializan, se espiritualizan, acaban por
producir inclinaciones tan complejas como el
amor de la ciencia y de la verdad, el amor
al arte y a la belleza; el sentimiento del
deber y el amor al bien; el sentimiento
religioso o sentimiento del infinito.
La vida material del individuo es
prodigiosamente transformada por el aporte
de los demás hombres, pasados y presentes.
Es también de la humanidad pretérita
y presente que el hombre recibe su lenguaje,
la cultura científica, filosófica, artística,
moral, religiosa. El hombre es un animal civilizado por la humanidad.”
“Hoy
se tiende a considerar la intuición como la
forma más primitiva del pensamiento y que
la concepción bergsoniana de la actividad
mental vaya adquiriendo una jerarquía más
profunda de lo que creyera el propio filósofo
de la intuición; una realidad cognoscitiva
que depara la genial sistematización de su
doctrina. El bergsonismo es hoy el punto de partida de una nueva visión
del mundo biopsíquico, polidimensional
comparable a la iluminación einsteniana de
los matemáticos y físicos.”
“El
hombre llega a sustituir valores
representativos convencionales.
La apetencia por el alimento se
transforma en apetencia por la moneda, y
entonces puede el propio instinto llegar a
actos paradójicos.
Caso del avaro que se muere de hambre
por exceso de instinto de conservación.
El
mismo instinto de conservación, llevado a
fuerte tensión en fases heterogéneas de
desarrollo crea conflictos gravísimos.
La heterogeneidad de este caso
establece una barrera mental absoluta entre
ambos seres.
He ahí otro de los aspectos
interesantes del proceso de la evolución
instintiva.”
La
clasificación y la diferenciación de los
instintos
“Entre
los psicólogos más modernos, hallamos a
Papillault que admite seis instintos:
nutritivo, de confort, de conservación,
sexual, gregario e hipergregario. Pero no escapa a la penetración biológica más sencilla el
hecho de que el instinto de conservación y
de confort es el mismo instinto
nutritivo.”
La
clasificación Monakowiana
“Monakow
llama al carácter trágico de la
civilización lo que viene a ser la
expresión del mismo estado de ánimo que,
sin un criterio bio-analítico, torturaba al
meditabundo espíritu unamunesco cuando
escribía sobre el sentimiento trágico de
la vida.
Aquí entraríamos en uno de los
terrenos más fecundos del conocimiento del
mundo instintivo. Al instinto elemental lo llama Monakow Hormé (del
griego, poner en movimiento).
Es una propiedad inherente del
protoplasma, que involucra las fuerzas
impulsoras de la herencia y el fenómeno de
la continuidad evolutiva con la capacidad de
adaptación a cada nueva fase, cada momento
del tiempo.”
“Hay
fenómenos elementales de atracción y de
repulsión de los seres: klisis y ekklisis,
base de lo que en el hombre es la simpatía
y antipatía. Realmente no se halla nunca explicación lógica a este
proceso entre personas. La
explicación es la analogía o la
incompatibilidad afectiva, de origen
instintivo.
La humanización del fenómeno de la klisis
o de la ekklisis.
Por otra parte, en el desarrollo del
niño se manifiesta esbozada esta lenta
discriminación, base de muchos otros fenómenos
psico-instintivos: es la protodiaklisis.”
“Sineidesis
es la conciencia biológica, primitiva
manifestación de la autosensibilidad
instintiva cenestésica-cerebral.
Las manifestaciones de los instintos
dan lugar al mundo de los sentimientos, y más
tarde al origen de los fenómenos de la
emoción, o de las emociones.”
“Es
necesario diferenciar, sin embargo, la
esfera de los instintos de la esfera llamada
‘de orientación y causalidad’ que
contiene los fenómenos de integración
cerebral progresiva, correspondiendo morfológicamente
éstos al sistema nervioso de la vida de
relación.
Pero en la esfera instintiva residen
las raíces primarias de las actividades
intelectivas, aun las diferenciadas.
Monakow no habla tan claramente de la
diferenciación, sino de expresiones
de la actividad de los instintos. Expresiones que tienen siempre una característica de defensa
o de preservación de los intereses
elementales del ser vivo.”
“Podemos
separar en dos grupos los instintos
individuales del hombre: los que siguen la
trayectoria individual en la dirección de
su vida, y los colaterales que se destacan
mediante la diferenciación y la
hipertrofia.
En
realidad se reducen a tres direcciones
instintivas distintas: la metabólica o
nutritiva, la reproductora y la social.
En
la línea metabólica o mejor la línea-eje
del crecimiento y senilidad, el desarrollo y
la continuidad del instinto significa un
misterioso hilo de historia personal que
enlaza el pasado y el futuro, pero hasta más
allá de los límites de la existencia
individual.
El Hormé hereditario establece la
memoria filogenética, la intuición de la
especie y de la familia, ayudándonos a
comprender biológicamente lo que Yung ha
estudiado psicológicamente como la
subconciencia colectiva.
Proyección psíquica de aquella
lejana vibración hilante que sostiene la
continuidad impulsiva y misteriosa de la
vida. Por
el otro extremo, la interrupción ante la
muerte se hace brusca; pero hasta que llega
el propio momento del fin individual, la
sineidesis sigue la continuidad
ininterrumpida y creadora, manifestándose
en forma distinta.
Es el que llama Monakow instinto
religioso o cósmico.
Es el enigma trágico del destino del
hombre, imagen real o espejismo, intuición
o ficción.
A
medida que el organismo envejece se
intensifica la atracción hacia del ser
hacia le Cosmos y se modifica el propio
instinto de conservación, elaborando el
instinto cósmico o religioso.
Es el único instinto que no tiene
representación funcional en un sistema de
órganos.
Pero la hipótesis de Monakow de
admitir un instinto cósmico desarrollado
principalmente al final de la vida es muy
sugestiva y original.
La
vida tiende hacia el infinito, y el
organismo tiende a conservar su trayectoria,
su integración psíquica; el instinto
religioso es así un instrumento al servicio
del instinto de conservación.
He ahí un punto de interés de
imbricación instintiva o de deformación
religiosa en la vida social.”
“El
desarrollo del sentimiento religioso es un
factor de equilibrio y ético cuando sigue
una línea normal pero puede crear
asincronismos instintivos e interferencias
en el caso de una hipertrofia exógena,
absorbiendo la elaboración total de su
contenido sineidésico anticipadamente
místico.”
“El
místico, a través de Dios ama a toda la
humanidad y también ama a Dios a través de
todos los hombres hermanos.
De ahí que el sentimiento religioso
normal y espontáneamente desarrollado a
consecuencia del instinto cósmico es
propulsor de la más fina espiritualización
de la vida.
Entonces, es análogo al sentimiento
de amor a la humanidad que crea el tipo del
apóstol social. Este conduce al máximo del altruismo más amplio y
espiritualizado, porque es la simpatía
transformada en amor hacia toda la sociedad.
El
origen biológico del sentido religioso
parece estar de acuerdo con la universalidad
de las creencias en la especie humana.
No sabemos nada del instinto místico
de los animales, aunque algunos naturalistas
creen que los antropomorfos profesan un
culto al Sol exteriorizado por griteríos
inarticulados.
Más es un hecho digno de ser
resaltado, que los primitivos sistemas
religiosos son mitos de carácter cósmico.
Las fuerzas biológicas del hombre
son proyectadas hacia el cosmos y así surge
la deificación de los instintos en formas
astrales como la más natural manifestación
de la primitiva conciencia religiosa.”
“Lo
más interesante del esquema de Monakow es
que destaca las cinco formas de desarrollo
instintivo individualizadas, rechazando la
exclusiva participación del instinto sexual
o libido que era la base de la psicología
freudiana. El instinto sexual es
evidentemente importante, pero representa
una dirección lateral, especializada; una
rama salida del tronco común del instinto
formativo.”
“El
instinto social esta esbozado en muchas
especies animales pero en forma rígida. Su desarrollo y diferenciación perfecta es propio de la
especie humana.
El primer fenómeno elemental del
desarrollo social es la discriminación de
la simpatía y la antipatía, o sea atracción
y repulsión innata entre los seres.
En el niño se inicia esta
discriminación con el proceso de
protodiakisis.”
“El
instinto social se desarrolla en su
perfilamiento progresivo hacia tres
estadios: el primitivo localizado a la
familia, el más amplio extendido a los
hombres del mismo país determinando el
sentido e patriotismo.
De la familia se pasa a la tribu y se
extiende el sentimiento a la noción de
patria.
El último grado de diferenciación
lo constituye la tendencia social hacia
todos los seres de la especie, hacia la
humanidad.
El
primitivo sentido del instinto social
detenido e hipertrofiado al nivel del
sentimiento familiar, engendra tipos de egoísmo
distintos de que se fragua alrededor del
instinto de conservación.”
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