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Cerebro
El
dolor, por sí mismo, produce calma de ese
dolor a través del circuito de la
recompensa
Biopsychiatry
(Agosto, 1999)
-
30.04.2001
-
Los
investigadores han sabido por mucho tiempo
que el cuerpo puede activar su propia forma
de calmante para el dolor como
respuesta ante un estímulo doloroso.
Ahora, los investigadores de la
Universidad de San Francisco han determinado
que, en las ratas, esta calma de larga
duración está producida por el circuito de
la recompensa del cerebro- el mismo circuito
neuronal activado por las drogas de consumo.
En
su estudio, publicado en el Journal of
Neuroscience, los investigadores
determinaron que, en su máximo nivel, la
calma de dolor era tan potente como una alta
dosis de morfina.
Mientras
que se sabía que varias estructuras
individuales en el cerebro producían
analgesia, o calma del dolor, cuando
eran estimuladas eléctricamente o expuestas
a calmantes narcóticos, el descubrimiento
provee la primera evidencia fisiológica de
que el dolor en sí mismo produce
analgesia.
El
líder del grupo, Robert W. Gear, dijo,
“Estamos demostrando que la exposición a
un estímulo doloroso como también la
exposición a drogas de abuso, estimulan el
mismo circuito de recompensa.”
“Nuestros
resultados ofrecen una nueva forma de ver a
la estructura principal del circuito de
recompensa, el núcleo accumbens y el
rol que juega en la afirmación de ciertas
conductas así motivando a que los
individuos actúen de ciertas formas”.
El
circuito de la recompensa es una estructura
neuronal ubicada en el centro del cerebro y
produce sensaciones de placer
en respuesta a ciertas conductas,
como apaciguar el hambre, la sed o tener
relaciones sexuales, así reforzando estas
pulsiones importantes desde el punto de
vista evolutivo.
Sin embargo, el circuito también
responde a las drogas de abuso, como la heroína,
cocaína, anfetamina y nicotina, que parecen
alterar la conducta de las neuronas del
circuito.
El
núcleo accumbens es el motor de la
respuesta de recompensa.
En el estudio, los investigadores
determinaron que el circuito de la
recompensa activa la calma del dolor
a través de la liberación de ambos opióides,
una sustancia similar a la morfina producida
por el organismo, y dopamina un mensajero químico
cuyos efectos pueden ser simulados por la
anfetamina y cocaína, en esta estructura.
El descubrimiento desmiente la falsa
noción de que el núcleo accumbens
estaba asociado sólo con las experiencias
positivas.
El
valor evolutivo de la analgesia es claro, ya
que podría permitir, por ejemplo, que un
individuo lastimado huya de su atacante.
También podría explicar porque
algunos individuos pueden lastimarse sin un dolor
persistente.
Pero
el fenómeno también podría explicar
porque los adictos a la heroína, en la
abstinencia, pueden experimentar dolor
o aumento de la sensibilidad a los estímulos
dolorosos.
“Podría ser que una de las razones
por las que la gente continúa adicta es
evitar atravesar este período doloroso de
abstinencia,”dice Gear.
Bajo
estas condiciones, es posible que un estímulo
doloroso, a través de la activación del núcleo
accumbens, por sí mismo pueda
percibirse como una recompensa, como parecería
ocurrir en los casos del daño conciente a
uno mismo.
Interesantemente, el tratamiento para
este tipo de desórdenes, caracterizadas por
la búsqueda de experiencias dolorosas,
incluye la administración de naloxona, una
droga que bloquea el efecto de los opióides
en este circuito de la recompensa.
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