|
Autismo
Comprendiendo
a la conducta a través de lo social y
emocional
Stephen
M. Edelson, Ph.D
-
30.04.2001
-
Específicamente,
uno debe preguntarse: ¿Cómo actúan los
individuos autistas en situaciones sociales
y emocionales?
¿A qué edad son estos
comportamientos consistentes?
La edad a la que uno actúa
socialmente es típicamente la misma edad a
la que uno actúa emocionalmente.
Una vez que se determinó la edad
social-emocional, puede ser más fácil
entender porque la persona actúa de una
forma determinada para luego decidir la
mejor forma de interactuar con ese
individuo.
Al
principio, puede ser difícil decidir la
edad social-emocional de una persona.
Básicamente, uno debe considerar
como la persona responde ante situaciones
sociales (por ejemplo si juega con otros y
como lo hace) y como la persona responde
ante situaciones emocionales (por ejemplo
como actúa cuando se le dice que no).
Por ejemplo, a una edad
social-emocional de 2 años, uno debería
esperar una resistencia a realizar tareas
simples, obstinación y
egocentrismo.
Una persona que es socialmente y
emocionalmente como un chico de 5 años sería
muy concreto en su forma de pensar, tendría
un juego paralelo con sus pares pero todavía
sería bastante egocéntrico.
Una persona que es socialmente y
emocionalmente como un chico de 8 años se
caracteriza por imitar a pares mayores y
adultos y por seguir las reglas al pie de la
letra (y puede tener dificultades para
entender las excepciones a las reglas).
A
veces las personas que cuidan a los
individuos con autismo tienen expectativas
irreales para el comportamiento del
individuo y esto puede llevar a la frustración
de ambos.
Esto ocurre cuando las expectativas
se basan en el nivel intelectual funcionante
del individuo con autismo en vez de en su
nivel social-emocional.
O sea, que a veces se asume que el
nivel intelectual es el mismo que el nivel
social-emocional.
Este no es necesariamente el caso.
Margaret
Bauman ha encontrado evidencia neurológica
que indirectamente fundamenta la relación
entre el funcionamiento cerebral y la edad
social-emocional. La Dra. Bauman ha conducido numerosas autopsias de los
cerebros de niños y adultos autistas.
Consistentemente, ha encontrado una
inmadurez de la amígdala y el hipocampo;
ambos son parte del sistema límbico. La amígdala es responsable de muchos aspectos de la conducta
como las emociones, la agresión y el
procesamiento sensorial.
El hipocampo es responsable del
aprendizaje, la memoria y de la integración
de la información sensorial.
De acuerdo a la Dra. Bauman, la amígdala
y el hipocampo son funcionales en los
individuos autistas; pero están menos
desarrollados.
Por ejemplo, un niño de 10 años
puede tener una amígdala similar a uno de 3
años.
Interesantemente,
aquellos con Síndrome de Asperger y autismo
tienen anormalidades en sus amígdalas, pero
tienen pocas o ninguna anormalidad en el
hipocampo. En otras palabras, el funcionamiento intelectual (asociado
con el hipocampo) no está alterado; sin
embargo, el funcionamiento emocional
(asociado con la amígdala) está alterado y
puede ser responsable de las reacciones
emocionales inmaduras en las situaciones
sociales.
Tomando
en cuenta la edad social-emocional de un
individuo en vez de su edad intelectual
puede resultar más fácil comprender porque
actúa de una determinada manera.
Conociendo esta diferencia se podría
enseñar a los individuos a comportarse
apropiadamente en las diferentes situaciones
sociales y emocionales.
|