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Sentidos
Lóbulo
temporal medio
The
Washington University School of Medicine
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30.04.2001
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El
sistema olfatorio:
El
sistema olfatorio comienza en realidad en el
techo de la cavidad nasal.
Los receptores olfatorios son
células ciliadas epiteliales con una
variedad de receptores capaces de detectar
miles de olores diferentes.

Sin embargo, como sucede con cualquier otro
sistema sensorial, las neuronas receptoras
no se proyectan hasta los hemisferios
cerebrales.
Sus axones se proyectan hacia el bulbo
olfatorio para hacer sinapsis con las células
mitrales.
Los axones de los receptores
olfatorios conforman el nervio cranial I. Esta frágil vía es susceptible a daños en los traumas
cerebrales.
Aquí
hay un ejemplo de una sección a través del
bulbo olfatorio.

El
bulbo olfatorio es una estructura
sofisticada en sí misma.
La sinapsis entre la neurona
olfatoria y la célula mitral se encuentra
en realidad en un nudo de axones y dendritas
llamado glomérulo. Existe otro tipo de célula que probablemente afecte como la
señal se transmite.
Estas células, llamadas células
granulosas, son pequeñas y se encuentran
muy empaquetadas.
Hay dos poblaciones de células
granulosas: las externas, o células
periglomerulares, y las internas, o células
granulosas internas.
Los
axones de las células mitrales se proyectan
hacia el cerebro vía el tracto olfatorio.
El blanco principal del tracto
olfatorio es la corteza olfatoria
primaria en el lóbulo temporal medio.
Sin embargo, el sentido del olfato
está muy interconectado con todas las
estructuras del sistema límbico.
El
sistema olfatorio desobedece una regla
general de los sistemas sensoriales, no pasa
por el tálamo antes de llegar a ala
corteza.
Sin embargo, existe una muy buena razón
para esto; la corteza olfatoria es una
estructura muy antigua y primitiva, de hecho
sólo tiene cuatro capas celulares,
comparado con la corteza de seis capas a la
que estamos acostumbrados.
La regla de que la información
sensorial debe pasar por el tálamo para
llegar a la corteza cerebral se cumple, pero
sólo para la corteza de seis capas
celulares, la neocorteza.
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La
amígdala:
La
amígdala es el núcleo responsable del
miedo.
Esta junta un estímulo sensorial
aprendido con una respuesta adaptativa.
La
información sensorial que llega a la amígdala
debe ser altamente procesada para reconocer
los elementos de una escena que señalan
peligro.
Esto incluye a la corteza visual,
auditiva y somatosensorial.
Luego,
la amígdala debe poder controlar al sistema
autónomo para provocar una respuesta
instantánea del simpático.
La amígdala manda la información
principalmente al hipotálamo y los centros
autónomos del tronco cerebral, incluyendo
al núcleo vagal y las neuronas simpáticas.
La
amígdala también está involucrada en los
cambios de ánimo y en las respuestas
emocionales concientes hacia un
acontecimiento, positivo o negativo.
La amígdala se encuentra
extremadamente interconectada con la corteza
frontal, tálamo mediodorsal y el
striatum medio.

Estas
dos imágenes de la amígdala demuestran que
hay grupos discretos de células dentro del
gran núcleo.
El grupo profundo, que incluye a los núcleos
lateral, basal y basal
accesorio, es responsable de recolectar
la información desde la corteza sensorial. El grupo más dorsal, que incluye a los núcleos central
y medio, recibe las proyecciones del
grupo profundo y manda las señales a los
centros autónomos.
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El
hipocampo y la memoria:
Si
la amígdala es MIEDO entonces el hipocampo
es MEMORIA.
Hay
tres tipos de memorias.
La memoria a corto plazo es la
memoria de trabajo.
Esta es la memoria que permite
repetir la última oración de una
conversación cuando alguien te acusa de no
estar escuchando.
Es crucial para sumar números, armar
una oración, seguir instrucciones, etc.
El espacio dedicado a esta operación
es reciclado tan pronto como pienses en otra
cosa. No se convierte en memoria permanente. La memoria de trabajo no requiere del hipocampo, es
probablemente un fenómeno cortical.
El
segundo tipo es lo que comúnmente asociamos
con “memoria”.
Esta es la memoria a largo plazo o
memoria declarativa y está compuesta por
todos los datos, figuras y nombres que uno
ha aprendido.
Todas las experiencias junto con la
memoria conciente entran en esta categoría.
Aunque nadie sabe donde se almacena
esta enorme base de datos, está claro que
el hipocampo es necesario para almacenar
nuevas memorias a medida que aparecen.
El
tercer tipo es la memoria de procedimiento y
es probablemente la más duradera. Estas son las acciones, hábitos, o habilidades que son
aprendidas por repetición.
Los ejemplos incluyen jugar al tenis,
tocar un instrumento, etc.
El hipocampo no está involucrado en
este tipo de memoria pero es posible que el
cerebelo juegue un papel en algunas
instancias.
El
hipocampo es crítico para la memoria
declarativa, pero no es necesario para la
memoria de trabajo o la de procedimiento o
el almacenamiento de la memoria. El daño al hipocampo sólo afectará la formación de nuevas
memorias declarativas.
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La
anatomía del hipocampo:
El
hipocampo es una estructura localizada en el
lóbulo temporal medio.
En una sección se ve así:

El
hipocampo puede ser dividido en cinco áreas
diferentes.
El gyrus dentate es la capa densa y
oscura de células.
El subiculum se encuentra en la base
del hipocampo y se continua con la corteza
entorhinal, que es parte del gyrus
parahipocampal. Hay
un flujo de información en un sentido a
través del hipocampo, como se diagrama
abajo.

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Enfermedades
del hipocampo:
El
hipocampo es particularmente vulnerable a
varios procesos, incluyendo isquemia, que es
la obstrucción del flujo sanguíneo o
privación de oxígeno, enfermedad de
Alzheimer y epilepsia.
Estas enfermedades atacan
selectivamente a CA1 que corta a través del
circuito hipocampal.
Debajo se observa un hipocampo normal
y uno privado de oxígeno.

Un
derrame cerebral puede tener este efecto,
pero debe haber daño bilateral del
hipocampo para que afecte la memoria.
La patología de epilepsia severa del
lóbulo temporal es muy similar al daño
isquémico.
La
enfermedad de Alzheimer, aunque afecta a
todo el cerebro, es particularmente fuerte
en la región CA1.
Debajo hay una fotografía del
hipocampo de un paciente con Alzheimer, con
la región CA1 magnificada.
Se observan placas extracelulares que
son las características de la enfermedad.

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