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Psiquiatría
animal
Henri
Ey
-
07.08.2000
-
La
Hipnosis animal
León
Chertok
Los
fenómenos de hipnosis animal han sido
objeto ya de numerosos experimentos, los mas
antiguos de los cuales se remontan a tres
siglos. [...] Porque es el caso que los
problemas planteados por la hipnosis animal
pertenecen tanto a la fisiología como a la
psicología. Se enlazan así con la cuestión
fundamental de las relaciones entre
lo físico y lo moral, y presentan, por
consiguiente,
un interés directo para los estudios
psicosomáticos modernos. [...]
“Experimentum
Mirabile Kircheri”
...la
sumisión
y la imaginación
de la gallina para dar cuenta del fenómeno,
Kircher inaugura en cierto modo la explicación
psicológica de la hipnosis animal.
Por
lo demás, Kircher
consideraba que en este experimentum
mirabile el
animal se encontraba “cautivado” por
influencias magnéticas. En sus últimos
trabajos llegaba inclusive a invocar la noción
de un “magnetismo universal”. Es
sabido el favor que habían de conquistar
las ideas relativas al magnetismo a fines
del siglo XVIII, con Mesmer, y durante la
primera mitad del siglo XIX. En esta época
se utilizaban naturalmente pases para
producir la hipnosis animal, que obtenía así
una explicación fluida.
Un
siglo de experimentos
Czermak
publicó sus trabajos en 1872/73. Emite
en ellos la hipótesis de que, mediante
estas diversas manipulaciones, se conduce a
los animales, al estado de hipnosis, vecino
del sueño. Se trata según el de un estado
de inhibición que implica modificaciones
del sistema nervioso. Relacionó con
estos fenómenos el experimento que había
efectuado dieciséis años antes.
Preyer,(1873)
[...]prosiguió los trabajos de Czermak.
Logró hipnotizar gorriones, conejos,
cobayos, ratones y ardillas, agarrándolos
bruscamente y soltándolos progresivamente.
Su interpretación difiere de la Czermak.
[...]No
ve en esta inmovilidad una especie de
hipnosis o de sueño: los animales llegan a
ella súbitamente, y no por grados, y
manifiestan en ocasiones, inmediatamente
antes,
escalofríos, palpitaciones y una respiración
irregular. Se
trata, en su opinión de un estado
de
parálisis producido por el miedo.
[...]
Danilevski
(1878) hizo experimentos con animales
diversos[...]. Practicaba en ocasiones en
los animales la ablación de los hemisferios
cerebrales. Pensaba en 1881, que
la hipnosis animal era el resultado del
MIEDO, que se producía un “shock
emocional hipnótico” al mismo tiempo que
la inhibición de los reflejos de defensa”.
[...] El hipnotismo consiste aquí, según
él en una especie de parálisis de la
voluntad, en la que el animal, a
consecuencia de un constreñimiento
continuo, acaba renunciando a la lucha ante
una fuerza superior. Es
más completo en los animales superiores, en
los que el sentimiento de impotencia es más
fuerte. [...]
Danilevski
cree que la hipnosis animal es del mismo carácter
que la hipnosis humana y que se basa, como
ésta en la sugestión
. No se trata, por supuesto, de sugestión
verbal, sino de un proceso equivalente.
Max
Verworn
(1898) [...]considera que la hipnosis animal
se explica por un mecanismo de reflejo tónico;
éste consiste, por una parte, en una
excitación de la zona de los reflejos de
postura, que provoca una contractura tónica,
y por otra parte en una inhibición
de la zona motora cortical. [...]
Citemos
además a Beard
de Estados Unidos, quien publica en 1881 un
trabajo sobre el trance
y los estados
“transoides” en los animales
inferiores. Se pueden obtener por medio del
miedo, de pases magnéticos, de la fijación
ocular, de una luz viva, de la música.
Beard otorga una importancia particular a la
mirada como medio de comunicación entre
seres vivos. [...]Se basa este método en la
sumisión
completa del animal a su dueño. El
domador la logra por medio de manipulaciones
físicas, de su mirada y de su voz. No
ha de mostrar el menor signo de miedo. Beard
concluye que es el miedo, y no el amor, lo
que somete. [...] [1]
Los
trabajos de
Mangold (1914), [...] representan una
contribución considerable al problema de la
hipnosis animal. [...]
Los
estudios de Mangold tenían por objeto
responder a las dos preguntas siguientes:
1.
¿Puede acaso considerarse la
modificación del comportamiento en el
animal como un estado original, distinto de
otros estados fisiológicos al que deba
aplicarse, por consiguiente una denominación
particular?
[...]
Mangold
responde asimismo afirmativamente a la
segunda pregunta. La definición dada de la
hipnosis animal es igualmente valida, en
efecto, en el caso de la hipnosis del
hombre, con la sola diferencia de que la
“suma de los estímulos
aferentes” está constituida en el
animal por excitantes mecánicos y en el
hombre, en cambio,
por influencias psíquicas.
[...]
Pavlov
ve asimismo una analogía entre la hipnosis
animal y la humana. Ha descrito la hipnosis
como un estado intermedio entre la
vigilancia y el sueño. [...]La hipnosis
comprende tres fases llamadas hipnoides,
esto es: la fase de igualación, la fase
paradójica y la fase ultraparadójica. En
la primera, todos los excitantes
condicionados, fuertes y débiles, actúan
de modo igual. En la fase paradójica, en
cambio, el excitante fuerte provoca una
reacción débil, y el excitante débil
provoca una reacción fuerte. Y en la fase
ultraparadójica, en fin, es posible obtener
una reacción por un estímulo
“negativo”, esto es, por un estímulo al
que las células cerebrales no reaccionan en
estado de vigilia. [...]
Svorad
ve en la IP un antiguo
mecanismo filogenético, el cual
representa en los animales superiores una
reacción atávica de conducta regresiva, cuando
la relación del organismo con su medio no
se realiza por el cortex, sino por centros
reflejos subcorticales. La IP debe
considerarse como una reacción patológica
en los animales superiores y en el hombre.
Es así, pues, un “modelo patológico”
que puede facilitar el estudio de la
histeria, de la catatonía e inclusive de
las psicosis intermitentes.
[...]En
el curso
de los experimentos efectuados por
nosotros mismos con tres cobayos, observamos
que uno de ellos se mostraba más
“hipnotizable” que los otros dos. A
juzgar por los temblores de su cuerpo,
sensibles al tacto, teníamos la impresión
de que era el más miedoso. Sin embargo, con
este sujeto, Michel Fontaine, obtenía la
inmovilización más rápida y más fácilmente
que nosotros. Sin duda tiene más costumbre
que nosotros de manejar los animales. O tal
vez está mejor dotado, o tiene mayor
aptitud.
Pero,
¿en qué consiste exactamente esta
aptitud?. [...]Precisa, pues, hacer
intervenir un factor de simpatía,
conocido, por lo demás desde siempre, entre
los hombres y los animales. Por supuesto,
esta simpatía se encuentra también en las
relaciones entre humanos. Tiene componentes
somáticos y psicológicos. [...]En cuanto a
los componentes somáticos, su estudio no ha
progresado mucho desde las famosas
especulaciones de Mesmer acerca del
“magnetismo animal” (que han conducido
por lo demás, de un modo bastante
imprevisto, a través de Faria, Bertrand, Liébault,
Bernheim y Freud, al advenimiento de la
psicología relacional, con sus conceptos de
sugestión primero y de
transferencia luego) [...]Así, por
ejemplo,
Kalogerakis ha estudiado recientemente,
desde el punto de vista analítico, la
olfación. Las cosas son
distintas en el plano animal. Es posible que
la hipnosis animal sea útil algún día en
la objetivación de las bases somáticas de
la “simpatía” entre los hombres y los
animales y, en una perspectiva más lejana,
entre los seres humanos mismos. [...]
Vasiliev,
fisiólogo muy conocido en la URSS.
[...]cree que existe un mediador físico
mensurable en la comunicación extraverbal
entre el hombre y su semejante (una especie
de onda electromagnética). Este
“radioenlace biológico”(se trata del título
de uno de los libros publicados al respecto)
existiría igualmente entre el hombre y el
animal.
[...]
TEORÍAS
EXPLICATIVAS
Las
explicaciones proporcionadas conceden el
privilegio a tal o cual aspecto de los fenómenos:
unas insisten en el aspecto
emocional (miedo, sumisión), y otras en
el aspecto
neurofisiológico (reflejo tónico,
inhibición cortical, inhibición
paroxismal, etc.) [...] Por otra parte,
algunos se han preguntado cuál era el
significado biológico de la hipnosis
animal. Pavlov consideró que se trataba de
una reacción adaptativa. Sería al parecer
un reflejo de autoconservación de carácter
inhibidor. [...]Preyer atribuye el mismo
significado a la “simulación de muerte”
de los insectos. [...]
Svorad
declara que las “pruebas experimentales
del significado ecológico de la hipnosis
son raras”. [...]
Se
ha planteado, desde hace tiempo ya, la
cuestión de las relaciones entre la
hipnosis animal y la hipnosis humana. Es muy
debatida. Para
Pavlov, la primera se basa en el mismo
mecanismo de inhibición cortical que la
segunda.
Freud, para quien el “estado hipnótico
consiste en una especie de parálisis de la
voluntad y de los movimientos”, añade que
“esta particularidad nos aproxima a la
hipnosis que se provoca en los animales por
medio del terror”.
Svorad admite la identidad fisiológica del
IP y de la hipnosis humana, pero se niega a
utilizar el término de hipnosis para los
animales. Los dos estados son de carácter
inhibidor, pero,
en el animal, la inhibición empieza y
termina en la zona subcortical, y no en la
zona cortical, como en el hombre. Para
Svorad, la hipnosis es un fenómeno humano,
por el hecho de que se obtiene, las más de
las veces, por medios verbales.
Magnold
se pronuncia en favor de la anatomía fisiológica
de las dos hipnosis, pero mantiene una
frontera demasiado rígida entre factores psíquicos
y factores físicos.
[...]
[...]Recogiendo
un punto de vista expuesto ya en 1944 por
Kubie y Margolin [2],
Gill y Brenman opinan que la hipnosis
comprende dos factores, esto es la
transferencia y los procesos sensoriomotores.
Independientemente del contexto motivacional
y relacional; la hipnosis comprende una
parte importante de manipulación física,
de restricción de la actividad
sensoriomotriz e ideacional. El operador
provoca la regresión por dos mecanismos
simultáneos, de los que uno actúa sobre
las pulsiones infantiles, en tanto que el
otro reduce el campo sensoriomotriz e
ideacional. [...]
Cuando
nos elevamos en la escala animal, a
consecuencia de un desarrollo del psiquismo,
los factores emocionales (que intervienen ya
sin duda en forma elemental en los animales
inferiores) desempeñan un papel cada vez
mayor en la inducción
de la hipnosis. Dicho esto, inclusive en
el hombre, la restricción sensorial, en
cuanto tal, sigue siendo importante. Así,
pues, en todos los casos,
un ser vivo necesita una corriente de
intercambios con el mundo exterior, y si
esta corriente es interrumpida o alterada,
el ser en cuestión reacciona adoptando una
actitud regresiva. Y esto es precisamente lo
que se produce tanto en la hipnosis animal
como en la hipnosis humana, y es en esta
comunidad de situaciones en la que descansa
la similitud fundamental de las dos formas
de hipnosis. [...]
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