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El
lenguaje de los gestos
Flora
Davis
-
21.08.2000
-
Nuestra
individualidad queda marcada por los
compuestos químicos que dejamos en nuestras
huellas en forma tan particular e infalible
como los antígenos de membrana detectables
en los injertos de tejido homólogos.
El
problema de la sensación olfatoria comparte
algunas de las incógnitas y confusiones de
la inmunología actual, aparte del trabajo
de diferenciar el yo del no-yo.
Las
teorías para explicar el olfato son tan
numerosas y complejas como las de la
inmunología. Parece probable que la
configuración de la molécula olida sea el
factor más importante.
Podría
haber olores que exciten los receptores de
nuestro epitelio olfatorio sin que nosotros
percibamos el aroma, incluyendo señales que
se intercambien involuntariamente entre los
hombres. Wiener
ha propuesto, sobre bases intuitivas, que
los defectos y malas interpretaciones de
este sistema de comunicaciones pueden ser un
territorio virgen para la psiquiatría.
La
comunicación de diferentes seres por medio
de los receptores olfatorios es crucial para
el establecimiento de relaciones simbióticas.
El
sistema es evidentemente antiguo,
antedatando por mucho la percepción inmunológica
de formas de vida iguales o distintas por
medio de los
anticuerpos, de la cual dependemos
ahora tan fuertemente para mantener nuestra
individualidad. Se ha sabido recientemente
que los genes que marcan el yo por medio de
los antígenos celulares están íntimamente
relacionados con aquellos responsables por
las respuestas inmunológicas a través de
la formación de anticuerpos. Es posible que
la invención de los anticuerpos derive de
mecanismos anteriores necesarios para la
simbiosis y quizá destinados, aunque sea
parcialmente, a mantener esta bajo control.
...Si
los seres humanos tuvieran el olfato tan
sensible como las ratas, estarían
permanentemente sujetos
al conjunto de variaciones
emocionales de las personas que lo rodean.
La identidad de cualquiera que visita una
casa y las connotaciones emocionales de todo
lo que en ella ocurre, serian conocidas públicamente
mientras persistiera el olor. Podríamos
oler el disgusto de las otras personas. Los
psicópatas terminarían por volvernos locos
a todos, y los ansiosos nos harían mas
ansiosos aun. Lo menos que podemos decir, es
que la vida seria mucho mas intensa y
complicada. Tendríamos
menos control consciente, puesto que los
centros olfativos del cerebro son más
antiguos y mas primitivos que los de la
vista.
Recientemente,
algunos científicos han afirmado que los
seres humanos pueden estar, quizás sin
saberlo, en la categoría descripta por el
profesor Hall. El doctor Harry
Wiener, un físico que trabaja en el
laboratorio Pfizer en Nueva York, ha
enunciado una teoría fascinante y
ciertamente asombrosa: los hombres perciben
olores mas allá de aquellos olores que
tienen conciencia de percibir; es decir, que
existiría un sentido
olfativo subconsciente.
“Olores”
es quizás una palabra que se presta a
falsas interpretaciones. Wiener
se refiere a ellos como “mensajeros
químicos externos” (MQE), que
incluyen aminoácidos y hormonas esteroides;
y no como sustancias en las que
habitualmente detectamos un aroma, al menos
en pequeñas cantidades excretadas por el
cuerpo humano. Sin embargo, ellas son
excretadas y pueden transmitirse por el aire
y penetrar en el cuerpo de otras personas a
través de la nariz.
Los
MQE, llamados feromonas, son muy importantes
en los animales. La palabra feromonas
se comenzó a utilizar hace aproximadamente
diez años para describir los olores que
emanan los insectos para atraerse
sexualmente; en nuestros días se sabe que
casi todos los animales los excretan y que
afectan el comportamiento de otros miembros
de la misma especie. Son especialmente
importantes en todo lo relacionado con el
sexo, como lo demostraron experimentos
realizados con ratones. Si se confinan
treinta ratas, durante el ciclo estrógeno
de cada una o el ciclo en que entran en
celo, se produce una situación caótica. Si
se agrega solamente un ratón macho, todos
los ciclos estrógenos vuelven a la
normalidad, excepto que ahora funcionan en
sincronía. Si se expone a una hembra preñada,
tan solo durante un cuarto de hora diario a
la compañía de un macho que no sea el que
la preñó, cesará su embarazo. La preñez
también puede ser detenida si se coloca a
la hembra en una jaula vacía que ha sido
ocupada anteriormente por un macho, lo que
prueba que el aroma que este excreta es
crucial. Otra prueba adicional consiste en
destruir el lóbulo olfativo del cerebro de
una hembra, lo que la inmuniza a este tipo
de bloqueo del embarazo.
...
Por
supuesto, es peligroso generalizar entre
hombres y animales, pero los científicos
han sido sorprendidos por un hecho bastante
llamativo descubierto por la doctora Martha
McClintock de la Universidad de Harvard, al
estudiar los ciclos menstruales de las
estudiantes que residían en el campus.
Descubrió que los ciclos de las que eran
muy amigas estaban sincronizados como entre
las ratas. Y de ninguna manera se trataba
solo de un poder de sugestión o de hábitos
de vida similares, sino que la proximidad física
parecía ser la clave de ello. En otras
palabras, se producía la misma clase de
transmisión química que había sido
observada entre los ratones.
Parece
suficientemente claro que el hombre emite
MQE, pero generalmente se da por sentado que
solamente los perros y otros animales de
olfato agudo pueden reconocerlos . La mayoría
de la gente sabe que los perros son capaces
de detectar el temor, el odio o la amistad
del hombre y que también pueden seguir el
rastro de una persona si se les proporciona
el olor de esta mediante una prenda que le
pertenezca, lo que indica que cada ser
humano posee una especie de firma
olfativa.
...
Un
vistazo a la anatomía del hombre nos
proporciona una evidencia adicional del
sistema de emisión del MQE. Como resume
Wiener: “el
hecho es que nuestra piel contiene una
profusión de glándulas odoríferas que
rivalizan con las de otros animales...
Cubren nuestro cuerpo de la cabeza a los
pies; su estructura es extremadamente
compleja y existen tantos tipos individuales
que ha sido imposible registrar una
clasificación anatómica completa.”...
A
pesar de que los MQE se excretan en la
orina, las heces, la saliva, las lagrimas y
el aliento, Wiener cree que el grueso de
ellos esta contenido en la transpiración,
ya que esta es notoriamente responsable de
la tensión emocional y de esta manera,
proporciona un
excelente sistema de señales.
Wiener
hace hincapié en la hipótesis de que los
seres humanos emiten MQE; demostrar que
nosotros también los recibimos es mas difícil.
Se refiere a experimentos en los cuales
ciertos individuos fueron expuestos a
determinados productos químicos. A pesar de
que el sujeto no percibía el olor, la
reacción galvánica de su piel (GSR)
descendió en cuestión de segundos y se
notaron cambios menores en la presión sanguínea,
la respiración y el ritmo cardiaco.
...
Hasta
ahora nos hemos referido a la capacidad
olfativa dentro de ciertos limites normales.
Sin embargo, durante siglos han existido
personas que tienen una habilidad
excepcional -verdaderos prodigios- hombres y
mujeres que pueden distinguir emociones
mediante el olfato, que pueden decir donde
ha estado un amigo o con quien, por el olor
que lleva en la ropa o en la piel. Wiener
sugiere que estas personas eran consideradas
extraordinarias porque eran capaces de realizar
conscientemente algo que todos hacemos en
forma inconsciente.
La
teoría de los MQE podría explicar por que
en general las emociones, se contagian en
las
multitudes. También sugiere una
explicación para el hecho de que las
mujeres parezcan tener aguzado el sentido
del olfato durante la ovulación: mediante
esta agudeza extra están mas aptas para
captar los mensajes químicos externos (MQE)
del hombre. Wiener cree también que los MQE
pueden explicar algunos tipos de
esquizofrenia. Es muy poco lo que se
sabe acerca de las causas de esta
enfermedad, pero algunos especialistas han
indicado que con frecuencia entraña
irregularidades de la percepción, como ser
experiencias visuales sobrenaturales y
algunas veces, un exagerado sentido del
olfato. Es
bien sabido que los esquizofrénicos, a
no ser que estén completamente alejados de
la realidad, tienen
una forma precisa y alarmante de percibir
las emociones secretas de los que los
rodean. También se ha señalado en
repetidas oportunidades que los esquizofrénicos
poseen un olor especial alrededor de ellos.
La
teoría de la esquizofrenia de Wiener es muy
compleja para explicarla aquí en detalle,;
pero una de sus principales sugerencias es
que algunos (no todos) de los pacientes
esquizofrénicos no solamente emiten MQE
anormales sino que perciben de manera
consciente los MQE de otras personas. Wiener
cree que si realmente existe una comunicación
química entre los seres humanos, los
esquizofrénicos son conscientes de su
efecto.
...Wiener
hace notar que los MQE son simplemente un
canal de comunicación y por lo general un
canal menor comparado con la vista y el oído.
Su teoría, como el mismo dice, es hasta
ahora tan solo una teoría, No obstante el “New
York State Journal of Medicine” la ha
tomado bastante en serio como para publicar
tres largos artículos describiéndola.
Varias revistas científicas también se han
ocupado de ella, comentándola
favorablemente y en la actualidad, otros
científicos comienzan a interesarse en
algunos de los fenómenos similares.
A
pesar de que la evidencia del subconsciente
olfativo es hasta el presente bastante
incompleta, abre una posibilidad fascinante.
No hay duda de que la mayoría de nosotros
le
restamos importancia al significado
del sentido del olfato, tal vez porque en
cierto modo le tememos.
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