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Grandes
autores
El
hombre enfermo
Víctor
Von Weizsacker
-
18.09.2000
-
"La
insuficiencia de la ciencia natural no
estriba en lo que afirma sino en lo que
silencia."
"No
me hago ilusiones de que la introducción
del sujeto, ya en el estudio de la psicología
profunda, o de la psicosomática o en el
sentido antropológico, sea bien acogida por
los círculos científicos y médicos.
Antes al contrario, puede decirse que
promueve dura lucha.
Cuando
alguien considera seriamente su participación
activa en el origen de su enfermedad, no se
modifica solamente una teoría de la
enfermedad, sino también la relación de
este hombre con el mundo."
Lo
Pático
"Cuanto
más nos adentramos en la espesura de un
bosque, tanto más oscuro se vuelve; cuanto
más limitado es el campo visual, tanto más
intensa es la resistencia que se le
opone.
Esta
confrontación a lo oculto se demuestra
precisamente como característica del hombre
y podría considerarse como tema principal
de una antropología".
Es
innegable que con esto, se extiende un
estado de ánimo sombrío sobre la empresa
del conocimiento.
En
la edificación de una nueva
patología aparecen limitaciones, que
pueden excluirse a través de: primero, de
la crítica de las concepciones científico-natural
y psicológica; segundo, mediante la
superación de la individualización y
colectivización ( generalización );
tercero, por el conocimiento penetrante del
trasfondo económico de la labor médica.
Pero a pesar de ello otras fuerzas de
acción opuesta deben
estar en juego.
Estas fuerzas se encuentran no solo
en los médicos sino también en los
enfermos.
Tras toda limitación existe una resistencia
que aunque es diferente por su
naturaleza puede reforzar la limitación.
¿Cuáles
son las raíces de las resistencias ?
Ejemplo:
Si alguien está convencido por experimentos
y argumentos de la teoría infecciosa del cáncer,
mientras anteriormente creía en la teoría
del resto embrionario, puede decirse que tal
sujeto ha superado limitaciones.
Pero si alguien no se convence pese a
experimentos y argumentos, notamos en él
una resistencia.
"Hay
aquí fuerzas
que pueden ser más fuertes que el
pensamiento.
Pero también ciertos sentimientos
pueden animar sentimientos homólogos,
semejantes y también pueden desencadenar
sentimientos hostiles."
Ejemplo:
Puede ocurrir que médico y enfermo
mantengan una confianza recíproca porque
ambos coinciden en el problema.
Pero también puede suceder lo
contrario: el hombre sencillo detesta en
el médico al profesor, o el paciente
que es artista detesta en el médico su alma
de cántaro.
Entonces los sentimientos divergen,
son hostiles. En
ambos casos hay un poder más fuerte que
determina quien de los dos prevalece.
Un
tercer caso no es el "pensar" ni
el "sentir", sino el
"querer", lo que configura la
relación entre
médico y enfermo, como una lucha.
Ejemplo:
Un paciente espera una receta y el médico
se la da; este proceso deriva, por
consiguiente, de una voluntad común.
En otro caso, médico y paciente no
tiran ambos de la misma cuerda, mientras el
paciente quisiera
verse sano y solo sano, el médico trata
de aprender algo de este caso.
Uno y otro quieren algo diferente.
“Existen
otras fuerzas a menudo inconscientes, que
conducen ora a una unificación de la
voluntad, ora a una escisión.
Y cada vez en el pensar, en el sentir
o en el querer existen poderes ocultos que
han conducido a la conciliación o la
querella.
Así comprendemos ahora que la
resistencia manifiesta solo es una de dos
posibilidades, pero ambas proceden de una
región a la sazón todavía desconocida.
...
Tales resistencias son las verdaderas causas
también de aquellas limitaciones, activas
en el pensar, sentir y querer son a menudo
inconscientes, recónditas y por tanto no
pueden todavía dominarse".
Situación
Pática de la Existencia:
Caben
dudas de si el hombre o un individuo dado
están verdaderamente regidos por la. lógica
o por la pasión.
No olvidemos que la misma lógica
podría ser una pasión, con lo que el caso
se decidiría a favor de las pasiones.
Pero si no fuese posible decidirnos
con toda certeza por las pasiones, el
problema no radicaría en el hecho de la.
lucha en sí, sino del que resultase
vencedor.
Estas
reflexiones ya muestran que la pasión no se
libera de la lógica, pero tampoco la lógica
de la pasión.
Sí
nos preguntamos qué ES algo, denominados ónticas
a la pregunta y respuesta; si se pregunta qué
DESEARIA alguien, la llamamos páticas.
'I'an
pronto llegamos a la región pátíca, en la
que dominan estados de ánimo, pasiones y
afectos, desaparece un verbo : el verbo SER.
El NO ES, lo que desearía ser.
Esta es la situación pátíca de
nuestra existencia.
Una
situación pátíca se repite siempre en
nuestra vida: si quiero
algo, es que quiero
algo que no es, puesto que en otro caso no
lo desearía (no podría desearlo); si puedo
algo, es algo que por cierto es posible,
pero que no es verdadero; asimismo, si
tengo derecho
a hacer algo, es que está permitido; si
debo
hacerlo, es lícito; si tengo
la obligación
de hacerlo, es que es inevitable.
Esta
posición común respecto al ser, es decir
que el mismo ser se haya ausente y que se le
imagina sin estar presente, la denominamos pátíca.
Se
opone al deseo de la salud, la tendencia a
la enfermedad, luchando ambas entre sí.
Los
estados antitéticos, polares o duales, así
como polimorfos y muy matizados, nos
inducirían por todas las sendas a la región
pática.
El
lector siempre encontrará que los seres
vivientes se hayan luchando
entre sí
o en conflicto
con ellos mismos.
No nos lo dice solamente la
psicología profunda con el descubrimiento
de los sentimientos ambivalentes y el
antagonismo de los instintos, sino que también
lo revela la observación de los cuerpos de
los organismos y sus partes.
Lo
que, sin embargo, siempre permanece igual en
este cambio de imágenes es la
alteración
de la armonía; es por decirlo así el
tipo polemizante de los procesos: el
antagonismo de los sentimientos y
tendencias, el antagonismo de las
inervaciones y la lucha de las funciones.
Conflicto
es
la firma común de estos procesos, tanto si
consideramos los psíquicos como los somáticos.
Conflicto es por consiguiente, lo que
pasa de uno a otro, lo que se transmite
y es, por tanto desplazable.
La
ambigüedad de los síntomas, la posición
antitético de las tendencias y el
desplazamiento del acontecimiento son los
rasgos característicos de la región pática,
en la que hemos penetrado.
Podemos
sentirnos confusos por su aspecto y echar de
menos los elementos de una ordenación.
De
hecho, esto es para muchos el estado en que
se sitúan las pasiones desde su
desencadenamiento; y es nuevamente el relámpago
de la pasión lo que ilumina súbitamente la
oscura campiña y nos orienta en el camino.
Siempre es el camino a la naturaleza
el que buscamos y al que preguntamos: Dónde
está, Qué es, Cómo
debe comprenderse ?
Estar
en estado pático, significa la incertidumbre
sobre su último destino e inclusive
sobre el más próximo que se relaciona, sin
embargo, con el último.
Relación
Pátíca:
La
situación pátíca es propiamente solo una relación
con algo, que precisamente NO ES.
El
viaje a la región de las pasiones hacen
cualquier caso perceptible el clima de lo pátíco.
Con esto no se profetiza ni tampoco
se decide el resultado de la lucha.
Esto está contenido en la relación
pática, en la que deseos y temores están
unidos tan absurdamente que incluso tememos
lo que deseamos.
Este
comportamiento antilógico no es averiguable
con el conocimiento puro u objetivo, sino en
relación con nuestros semejantes.
Pero
para hacer conocer, la región en que se
efectúa la relación
pática, mediante algunas lecturas de
viaje preparatorias, discutiremos un par de
peculiaridades que atañen al tráfico de
viajeros.
En
primer lugar:
La relación con el objeto debe tener lugar
en forma determinada.
Por ejemplo, no se tratará en el tráfico
pasional de que el viajero goce solamente su
apasionamiento, en forma de amor, miedo o
ira, o de que reaccione simplemente de este
modo. Sino
que pertenecen siempre por lo menos a la
pasión dos hechos existentes y tratándose
de una relación
entre ellos, debe contarse con una
incitación y una fuerza contraria en el
encuentro, teniendo este contenido pático
la forma de la reciprocidad.
La
reciprocidad
puede significar concordancia, polaridad
o antagonismo; siempre se oculta algo detrás
del simple afecto, y esto que se oculta detrás
impregna la relación con una forma.
En
segundo lugar:
Esta es otra de las formas, se trata de una
relación pátíca de compañerismo.
Un Yo encuentra un
Tu o un Yo se refiere a un Ello, o
varios se comportan como una colectividad,
formando un Nosotros.
Con el compañerismo se proporciona
también una relación entre sujeto y
objeto.
En
tercer lugar:
Persiste el carácter indeleble en la relación
pátíca.
No se proporciona nada, no existe
ningún hecho, de modo que solo importa en
la relación lo que ocurre, nunca lo que es.
Sin
embargo, ya que en esto es posible engaño,
mentira,
ilusión y error (pues precisamente
detrás de lo que es
se halla antes lo que podría
ser), toda relación puede ser falsa.
Lo
que se manifiesta exteriormente puede
ser corrompido y ser vacuo, falso o erróneo
interiormente.
Siempre debe intentarse diferenciar
lo externo e interno en
la relación y en el trato, y
encontramos siempre como tercera categoría
de la relación pátíca, la autenticidad.
Encuentro
Pático :
Es
también más importante que se tome en
serio el encuentro
pático, que detenemos en comprobar el
grado de una generalización abstracta.
Este tomar en “ serio" es
precisamente cuando se considera que la
enfermedad no es un simple aumento o
debilitación de una función que siempre
existe, sino cuando se reconoce el poder
de un acompañante hostil.
La esencia de lo pático apunta
al acompañante demoníaco del hombre que
también lo afecta, donde se imaginan
escondido y se cree liberado de él por la lógica,
las matemáticas, la física y la fisiología.
Postura
Pátíca :
Sí
es la postura pática lo que induce a la
especulación filosófica natural, a la
realidad demoníaco-mágica, y al
comportamiento primitivo, entonces no
hallamos solamente a las tres como acompañantes
de la postura pática, sino
que se interpenetran ellas mismas como
representantes del modo de actuar
apasionado.
Por esta razón son casi idénticos
lo pático y lo antilógico.
Expuestos sin tecnicismos esto
significa: si somos apasionados, entonces
nos relacionamos con lo inmaterial,
los espíritus y el origen.
Queda por decidir si con esto nos
acercamos más que de otro modo a la verdad,
a la realidad o a la realidad verdadera.
Viaje
por el país de las pasiones :
Los
síntomas de la enfermedad se hicieron
ambiguos, antitéticos de tipo reflexivo y a
pesar de la incertidumbre sobre la finalidad
del viaje nos quedó a mano, por lo menos,
algo accesible: la relación con el hombre
que quiere algo, y que él y nosotros
debemos medir en poder, querer, deber, tener
que y estar obligado a.
El
entrelazamiento pático a pesar de su
cuestionabilidad en indeterminismo, posee el
encanto de la práctica ante la que
retrocede la árida teoría; y aparecen, por
último altas cimas de la especulación a
las que no tememos porque nos atraen
fantasmas y demonios, que consideramos más
seriamente si los odiamos, y paraísos
infantiles que nos
acogen si estamos dispuestos para lo
primitivo.
No
nos trastorna el problema de su realidad en
tanto no repercuta en nuestro estado de ánimo,
pues al fin y al cabo, también tememos el
frío glacial de la reflexión objetiva, y
este temor mantiene despierta la inquietud,
sin la que no llegaríamos a comprender las
pasiones.
Fronteras
del país pático :
En
él todo tiene un doble sentido, todo es
ambiguo y equívoco y detrás de cada fenómeno
se oculta algo diferente.
Ante
todo debemos aprender que los hechos pueden
ocultar lo contrario, que la estructura de
los sentimientos es ambivalente y que el
acontecimiento vital progresa antitéticamente.
Como
si se ocultase algo debajo
de la superficie, un instinto maligno,
un diablo de la mentira, un demonio de la
destrucción.
Como
sí algo estuviese suspendido encima,
una unidad superior, una armonía futura
o todavía encubierta, un camino hacia la
redención, una pacificación celestial en
la eternidad.
Una sabiduría filosófica o vida
eterna, una aclaración divina.
También
podría ocultarse algo detrás,
una posición que debemos abandonar, una
vis a tergo, sin la que no avanzaríamos.
En
cuanto se trató de lo pático no se destacó
que todo depende, a fin de cuentas, en el
caso concreto de un hombre o una cosa que me
sean simpáticos o antipáticos.
Simpatía
o antipatía crean, pues, el sentido de mis
sentimientos, pensamientos y emociones.
Cómo
se ha llegado a este punto ?
Materialmente
considerado, principalmente por el psicoanálisis
de Freud, pero observado históricamente, por
una crisis espiritual, cultural y biológica
de la tradición
europea, y con ello también de toda la
humanidad.
Al parecer, nos encontramos ante
un proceso histórico-espiritual y como tal,
suficientemente descripto.
Pero con los valores se modifican las
acciones, y con las palabras, los hechos.
Con el desarrollo de un Yo, también
se forma un Ello.
Si
atendemos a la relación con nuestros
semejantes, sí reconocemos las pasiones en
esta relación y si introducimos el sujeto y
percibimos la discrepancia ambivalente en
todo lo que significa carácter y lo
afirmamos a pesar de su ocultación, debemos
también reconocer, percibir y afirmar que
en cada una de estas decisiones se ha
formado cada vez un objeto, se ha originado
algo existente.
El
hecho de la decisión es inseparable de la
factibilidad de lo decidido.
Verdaderamente, la decisión debe
referirse a algo real.
Esto es lo que se oculta en el
postulado de la ciencia.
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