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Realidad
y juego
Winnicott
-
16.10.2000
-
Resumen
a)
Para entender la idea del juego
resulta útil pensar en la preocupación que
caracteriza el jugar de un niño pequeño.
El contenido no importa.
Lo que interesa es el estado de casi
alejamiento, afín de la concentración
de los niños mayores y los adultos.
El niño que juega habita en una región
que no es posible abandonar con facilidad y
en al que no se admiten intrusiones.
b)
Esa zona de juego no es una realidad psíquica
interna.
Se encuentra fuera del individuo,
pero no es el mundo exterior.
c)
En ella el niño reúne objetos o fenómenos
de la realidad exterior y los usa al
servicio de una muestra derivada de la
realidad interna o personal.
Sin necesidad de alucinaciones, emite
una muestra de capacidad potencial para soñar
y vive con ella en un marco elegido de
fragmentos de la realidad exterior.
d)
Al jugar, manipula fenómenos exteriores al
servicio de los sueños, e inviste a algunos
de ellos de significación y
sentimientos oníricos.
e)
Hay un desarrollo que va de los fenómenos
transicionales al juego, de este al juego
compartido, y de él a las experiencias
culturales.
f)
El juego implica confianza, y
pertenece al espacio potencial existente
entre (lo que era al principio) el bebé y
la figura materna, con el primero en un
estado de dependencia casi absoluta y dando
por sentada la función de adaptación de la
figura materna.
g)
El juego compromete al cuerpo:
i)debido
a la manipulación de objetos;
ii)porque
ciertos tipos de interés intenso se
vinculan con algunos aspectos de la excitación
corporal.
h)
La excitación corporal en las zonas erógenas
amenaza a cada rato el juego, y por lo tanto
el sentimiento del niño, de que existe como
persona.
Los instintos son el primer peligro,
tanto para el juego como para el yo; en la
seducción, algún agente exterior ayuda a
aniquilar su sentimiento de que existe como
unidad autónoma, con lo cual el juego
resulta imposible (cf. Khan, 1964).
i)
En esencia el juego es
satisfactorio.
Ello es así cuando conduce a un alto
grado de ansiedad.
Existe determinada medida de ansiedad
que resulta insoportable y que destruye el
juego.
j)
El elemento placentero del juego
contiene la inferencia de que el despertar
de los instintos no es excesivo; el que va más
allá de cierto punto lleva a :
i)
La culminación;
ii)
una culminación frustrada y un sentimiento
de confución mental e incomodidad física
que solo el tiempo puede curar;
iii)
una culminación alternativa (como en la
provocación de la reacción de los padres o
de la sociedad, de su ira, etc.).
Se
puede decir que el juego llega a su
propio punto de saturación, que corresponde
a la capacidad para contener experiencias.
k)
El juego es intrínsicamente excitante y
precario.
Esta característica no deriva
del despertar de los instintos, sino de la
precariedad de la acción recíproca, en la
mente del niño, entre lo que es subjetivo
(casi alucinación) y lo que se percibe de
manera objetiva (realidad verdadera o
compartida).
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