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Genética
La
ciencia de la atracción
Emory
University
-
23.04.2001
-
De
la misma disciplina que llevó a la
comprensión de los misterios de la herencia
genética, la ciencia ha comenzado a
investigar otra pregunta: que causa la
atracción.
Experimentos recientes involucrando
todo desde remeras transpiradas hasta simetría
facial han comenzado a juntar evidencia para
resolver este fenómeno complejo. El tema unificador detrás de toda esta nueva información es
uno común a la biología: la aptitud
evolutiva.
“El
juzgar a la belleza tiene un componente
evolutivo muy fuerte.
Uno mira a otra persona y piensa si
quiere que sus hijos lleven los genes de esa
persona,”dice Devendra Singh, profesora de
psicología de la Universidad de Texas.
Las propiedades científicas de la
atracción pueden ser explicadas por la
necesidad de tener descendencia viable, o
hijos sanos.
Más
allá de este principio de la atracción uno
comienza a preguntarse como, y a que nivel,
uno puede juzgar la aptitud de la otra
persona.
Una
parte de esa información es recibida e
interpretada en un nivel subconsciente. El estudio de la atracción ha identificado dos caminos por
donde la información acerca de la aptitud
puede ser transferida de una persona a otra:
feromonas y forma corporal.
Los
científicos han sabido por mucho tiempo que
las feromonas pueden iniciar respuestas
sexuales en animales, pero hasta hace poco
asumían que los humanos habían perdido la
habilidad de usar este “sexto sentido”.
En
1985, los investigadores de la Universidad
de Colorado encontraron órganos
vomeronasales (VNOs, órganos que reciben
las moléculas de feromonas) en la nariz de
los humanos.
Coincidentemente,
los VNOs conectan directamente a una parte
del cerebro responsable de las pulsiones y
emociones.
Uno
de los primeros experimentos famosos acerca
de la ciencia de la atracción les
preguntaba a las mujeres que califiquen la
intensidad, placer y sex appeal basándose
en remeras transpiradas de hombres.
Claus Wedekind del Instituto Zoológico
en la Universidad de Bern, Suiza, quería
saber si las mujeres podían diferenciar
entre los hombres con sistemas inmunes
similares y disimilares.
El
Dr. Wedekind creía que las mujeres,
utilizando las feromonas como señales,
calificarían con valores más altos las
remeras de los hombres con sistemas inmunes
disimilares a los propios para aumentar la
probabilidad de descendencia genéticamente
diversa y sana.
Encontró que “las mujeres con CMH
(marcadores de identidad del sistema inmune)
disimilar al del hombre percibían su olor
como más agradable que aquellas con CMH
similar al del hombre.”
Mayor
evidencia acerca de que las feromonas podrían
jugar un rol importante en la atracción se
encontró por parte de la Dra. Carole Ober
de la Universidad de Chicago. Su grupo tomó muestras de ADN de un grupo aislado de
religiosos.
Este grupo de South Dakota se casa
entre sí y tiende a tener familias
numerosas. Además, el grupo desciende de 64 inmigrantes europeos
entonces tiene una constitución genética
similar, incluyendo los mismos tipos de
sistemas inmunes.
Luego
de analizar los haplotipos de CMH de las
parejas se encontró que no existían tantas
parejas con sistemas inmunes idénticos.
La explicación de la Dra. Ober es
que las feromonas pudieron haber prevenido
que personas con sistemas inmunes idénticos
se encuentren atractivas entre sí.
Más
allá de las feromonas, muchos científicos
piensan que la forma corporal, especialmente
la simetría, manda un mensaje subconsciente
de aptitud e inicia la atracción.
La teoría dice que las características
fenotípicas de asimetría son señales de
problemas genéticos subyacentes.
Muchos
estudios de simetría en humanos han
demostrado que los hombres se encuentran
atraídos por mujeres con características
simétricas.
(Una hipótesis sugiere que las
mujeres no están tan preocupadas por la
simetría ya que en vez de apareamiento,
buscan una pareja que pueda proveer comida y
protección para su descendencia, o sea
dinero y poder en los humanos).
No
todos están convencidos de que las
feromonas y la forma corporal controlan la
atracción.
Un escéptico de la idea de la
influencia de las feromonas, un biólogo de
la Universidad del estado de Arizona, dice,
“Yo creo que la decisión de pareja es
probablemente mucho más complicada,
particularmente en los humanos.”
Finalmente,
uno siempre debe tomar en consideración el
rol de la voluntad libre en la atracción.
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