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Ciencia
El
magnetismo animal II
Spectrum,
The Institute of Electrical and Electronics
Engineers, Inc, (Marzo, 1996)
-
25.09.2000
-
Campos
de peces
Los
llamados “peces fuertemente eléctricos”
matan a sus presas y avisan a sus predadores
emitiendo shocks eléctricos de varios
cientos de voltios.
Pero, además se descubrieron otros
peces que generan pocos milivoltios de
electricidad llamados “peces débilmente
eléctricos” que utilizan la electricidad
de manera más sutil que los anteriores.
Sus
órganos eléctricos, en este caso, no
funcionan como arma sino como generadores de
señales. Esta facultad les permite detectar
la forma, conductividad y localización de
objetos cercanos; pueden reconocer miembros
de la misma especie; llamar a sus parejas;
determinar su posición en un cardúmen,
etc.
Básicamente,
los peces débilmente eléctricos tienen uno
de dos patrones de descarga eléctrica.
Los mejores estudiados, peces de
onda, producen señales de onda continua de
frecuencias entre 50-1000 Hz.
Los otros, peces de pulsos, emiten
pulsos que duran un milisegundo cada 25 ms.
Para
ambos tipos de peces, las señales eléctricas
son generadas por un órgano especial
tubular que se extiende por la mayor parte
de la longitud del pez.
El órgano esta lleno de células
electrogénicas.
Los electrocitos emiten sincrónicamente
bajo el control de señales nerviosas que
provienen del cerebro.
Conectados en serie, los electrocitos
se suman para crear señales de diez a
cientos de milivoltios, dependiendo de la
especie.
Ojos
eléctricos
Los
primeros indicios acerca de que los peces
utilizan la electricidad para detectar
objetos aparecieron en los años cincuenta.
El zoólogo Hans Lissmann les enseñó
a los peces de onda a distinguir entre dos
objetos que diferían solo en sus
conductividades eléctricas.
Los investigadores luego determinaron
que los peces de agua dulce, que están
activos durante la noche y viven en ríos
con barro donde la visibilidad es baja, usan
su campo eléctrico como los humanos usan su
visión –para detectar las características
de los objetos en su vecindad.
La
piel de los peces de onda contiene órganos
especiales que son sensibles para las
propias descargas eléctricas.
Los órganos son poros en la piel que
contienen docenas de células
electroreceptoras especializadas, que
convierten voltajes externos en señales
neuronales destinadas al cerebro del pez.
Allí, las señales de todo el cuerpo
se combinadas e interpretan para pintar un
cuadro del campo eléctrico circundante.
Los
objetos con conductividades diferentes de
los peces de agua dulce distorsionan el
campo.
Los buenos conductores –como
plantas y otros peces- tienden a recolectar
la corriente, creando centros luminosos de
cierto tamaño, forma e intensidad.
Los malos conductores –como las
rocas- dispersan la corriente produciendo
sombras eléctricas.
De esta manera, ambos pueden ser
detectados y reflejados en la imagen eléctrica
dada por los receptores.
El
trabajo reciente de Brian Rasnow y Chris
Assad se centra en como un pez eléctrico
“deduce” la distancia y tamaño de un
objeto de un patrón de voltajes sobre su
piel.
Analizando el efecto de los objetos
sobre el campo de un pez eléctrico
inmovilizado, ellos han descubierto que el
ancho de la imagen del objeto aumenta
linealmente con la distancia del objeto.
Además,
los investigadores han encontrado que a una
distancia dada, la amplitud o luminosidad,
de la imagen de un objeto es proporcional a
su volumen.
Así que analizando tanto el ancho de
la imagen como su amplitud, Rasnow concluye,
un pez debería poder determinar el tamaño
y distancia del objeto sin ambigüedad.
Filtros
de frecuencia
Para
formar imágenes eléctricas claras, un pez
eléctrico debe ser capaz de interpretar sus
propias señales pero también separarlas de
las señales de otras fuentes, como otros
peces eléctricos.
Ellos hacen esto de una manera obvia.
Cada pez genera señales de una
frecuencia única y sus receptores solo
captan esa misma frecuencia.
En
muchas especies de peces de onda, los machos
emiten frecuencias mucho menores que las
hembras.
En una especie, por ejemplo, las
hembras emiten alrededor de 150 Hz mientras
los machos emiten señales a 60 Hz.
El neurobiólogo Harold Zagon y
Harlan Meyer, que sospechaban que la
diferencia se debía a hormonas sexuales
experimentaron dándole hormonas masculinas
a las hembras.
Las hormonas masculinas produjeron
una disminución en la frecuencia emitida
por los órganos eléctricos de las hembras.
Zagon
ha intentado determinar como las hormonas
ejercen su influencia.
Ha encontrado que producen un
corrimiento de la frecuencia emitida
operando sobre moléculas proteicas en las
membranas celulares que funcionan como
canales para iones, y tiene evidencia
indirecta que las hormonas afectan a los
receptores de la misma manera.
Lenguaje
eléctrico
Aunque
los peces eléctricos son más sensibles a
sus propias frecuencias emitidas, todos los
peces dentro de una misma especie comparten
la misma banda de frecuencias.
De esta manera pueden detectar las señales
eléctricas emitidas por sus pares, y
utilizan esta habilidad para comunicarse.
Generalmente, esta banda no se
superpone con las bandas de otras especies
de peces que viven en las cercanías.
Se
cree que los peces de onda pueden percibir
las señales sociales de sus pares
utilizando los mismos tipos de
electroceptores que utilizan para la
electrolocalización.
La descarga de un pez vecino
distorsiona el campo eléctrico del pez de
una cierta forma; el pez percibe esta
distorsión a través de cambios en fase y
amplitud.
Ya
que los machos y hembras tienen diferentes
pulsos, los receptores sociales pueden
revelar el sexo del pez.
Además, estos receptores pueden
detectar señales sociales específicas
cambiando sus patrones característicos de
descarga.
Por
ejemplo, un pez en la vecindad puede
aumentar o disminuir su pulso o directamente
parar la descarga.
Peter
Moller estudia los mensajes eléctricos
emitidos por los peces de pulso cuando
defienden sus territorios. Ha encontrado que
los machos son fuertemente territoriales.
Cuando un macho percibe otro pez en su
territorio, emite una serie de pulsos eléctricos
rápidos.
Según Moller, esta señal es
agresiva –como un aviso al intruso. El
intruso, como respuesta apaga su descarga eléctrica
para parecer eléctricamente invisible y
luego huye.
Otro
tipo de investigaciones se basan en un fenómeno
que ocurre cuando un pez de onda se acerca a
otro pez que emite una frecuencia similar.
Uno de ellos producirá un corrimiento de su
frecuencia de descarga para que sus imágenes
eléctricas no se interfieran.
Una
especie ultrasensible
Los
peces que producen electricidad no son los
únicos que pueden percibirla. Por ejemplo,
aquellos con un sentido eléctrico más
agudos, no emiten electricidad e incluyen a
las rayas y tiburones.
La
sensibilidad a los campos eléctricos de los
tiburones fue establecida por el biofísico
Ad Kalmijn, quien descubrió que los
tiburones atacaban a los peces chatos aún
cuando estaban cubiertos por agar, una
sustancia que bloquea mensajes químicos y
mecánicos pero es transparente a campos eléctricos.
Los tiburones también atacaban electrodos
enterrados que producían señales similares
a las de los peces chatos.
Cuando
localizan a su presa los tiburones detectan
los campos eléctricos de baja frecuencia
que circundan a todos los animales acuáticos.
Estos campos débiles se deben al pasaje de
iones dentro y fuera del cuerpo del animal.
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