|
Genética
Genética
no es destino
-
05.08.2000
-
El
hombre ha logrado descifrar el código genético,
y es innegable la trascendencia de tal
acontecimiento.
Parecería
que el dilema ético se plantea sobre los
derechos de dicho conocimiento y sobre los
usos que se harán de los mismos. Sin
embargo,
hay un planteo filosófico que lo
antecede.
Si
bien la presencia de un determinado gen, por
ejemplo aquél que se vincula con la
enfermedad de Alzheimer, puede estar
presente en el genoma de una persona. Eso,
es razón suficiente para asegurar el
desarrollo de la enfermedad?
Nuevamente
el pensamiento causal, y el determinismo están
presentes en generalizaciones que se están
realizando en el campo de la biotecnología.
No deberíamos olvidarnos de los riesgos de
diagnósticos lapidarios, que además nacen
de la peligrosa omnipotencia con la que se
inviste el pensamiento científico.
Una
vez más el hombre cree que ha logrado
robarle el fuego a los dioses, pero esto no
es más que una vana
ilusión. La vida concede la
posibilidad de conocimientos parciales, pero
su gran secreto está en la multiplicidad de
intrincadas relaciones, que son
inabarcables.
Los
genes conviven en un mundo de relaciones dinámicas,
y probablemente tengan un lenguaje para
comunicarse que está profundamente afectado
por la vida anímica del sujeto en el que
vive.
La
naturaleza tiene estructuras que repite en
todo lo vivo. Así como nuestro cuerpo puede
ser estudiado desde el punto de vista anatómico,
eso nunca va a ser suficiente dado que el
organismo es un ser social, donde cada una
de sus partes mantiene relaciones constantes
y cambiantes con el entorno.
Cuando
comenzaron los estudios sobre la vida de las
células, ocurrió algo semejante. No fue
suficiente el conocimiento de la
individualidad, dado que así como el hombre
es un ser social, también lo son cada una
de las partes que lo constituyen.
Gen
Altruista
HARRY
WIENER: PSIQUIATRÍA BIOLÓGICA ¿ CIENCIA O
PSEUDOCIENCIA?
Para
Wiener
la
creencia de que la esquizofrenia es una
enfermedad orgánica específica o un grupo
de enfermedades orgánicas cerebrales nunca
fue confirmada. Agrega, “Estuvimos a punto
de hacerlo desde el origen de la psiquiatría
moderna y todavía lo estamos. Los recientes
descubrimientos de cambios ventriculares y
electroencefalográficos son irrelevantes en
relación con este tema. No existe indicio
de la dirección de la flecha causa-efecto:
los cambios en el cerebro provocan una
esquizofrenia de causa orgánica o las
disfunciones sociales de la esquizofrenia
llevan a una atrofia cerebral tipo
desuso?”
Para
Wiener hay una falla lógica en el
pensamiento de algunos genetistas. Dice, “
Si como ellos creen, la esquizofrenia
implica formas de vivir inusuales, medios
familiares tóxicos, etiquetar y chivos
expiatorios, ¿no es absurdo sugerir que
estos eventos caleidoscópicos e
impredecibles podrían estar sujetos a las rígidas
reglas de la predestinación genética?”
A
este enfoque lo llama genética absurda.
“Para
ser específico: a diferencia de mis colegas
devotos de la genética conductista, acepto
la prueba de que la esquizofrenia y sus congéneres
no son enfermedades cerebrales definidas,
desenvolviéndose inexorablemente conforme a
un patrón establecido en el sistema
nervioso central; sino que son
problemas personales mal definidos sujetos a
tanto trajín del medio humano como al
interior del cuerpo.”
Wiener
coincidiendo con otros investigadores
considera que, “ la idea de una “genética
-entre” (interpersonal) merece un
acercamiento. Este nuevo marco afecta la
noción de tipología así como la de genética.
La tipología entre, requiere que tipos
opuestos o grupos de trato contrastante sean
vistos como simétricos, con la disfunción
y patología ubicada no en algún tipo de
personalidad sino en interacciones
negativas entre diferentes
organizaciones cognitivas.”
“Se
sugiere que las influencias genéticas en la
disfunción y patología social pueden
actuar no en los individuos solos, sino en
pares de individuos.”
“La
esquizofrenia puede ser considerada con
ecuanimidad tanto como una condición genética
como del medio. De la misma manera, no
existe garantía culpando al cuerpo de la víctima,
porque la genética
no es destino. En lugar de eso, opino
que el destino es la combinación de la genética
y el medio, es decir, el resultado de la
interacción de los genes individuales y su
contraparte en el medio humano.”
|