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Cerebro
Sistema
límbico: El centro de las emociones
Johns
Hopkins University.
-
02.04.2001
-
A
través de su evolución, el cerebro ha
adquirido tres componentes que aparecieron
progresivamente y se superpusieron.
Estos son: el cerebro primitivo, el
intermedio y el superior o racional.
Júlio
Rocha do Amaral, MD & Jorge Martins de
Oliveira, MD, PhD
Introducción:
Las tres unidades del cerebro humano

A
través de su evolución, el cerebro ha
adquirido tres componentes que aparecieron
progresivamente y se superpusieron, tal como
un sitio arqueológico: el más antiguo,
localizado por debajo y hacia atrás; el próximo,
descansando en una posición intermedia y el
más reciente, situado por encima y hacia
delante.
Estos son, respectivamente:
1
– El cerebro archipallium o
primitivo (reptiliano) comprende las
estructuras del tallo encefálico –medula,
cerebelo, mesencéfalo, el núcleo basal más
antiguo –el globo pálido y los bulbos
olfatorios.
Corresponde al cerebro reptiliano,
también llamado “complejo-R”, por el
famoso neurocientífico Paul MacLean.
2
– El cerebro paleopallium o
intermedio (mamífero antiguo) comprende las
estructuras del sistema límbico.
Corresponde al cerebro de los mamíferos
inferiores.
3-
El cerebro neopallium o superior o
racional (mamífero nuevo) comprende casi la
totalidad de los hemisferios (constituido
por un tipo de corteza más reciente,
llamada neocorteza) y algunos grupos
neuronales subcorticales.
Corresponde al cerebro de los mamíferos
superiores, así incluyendo a los primates y
humanos.
Estas
tres capas cerebrales aparecieron, una después
de la otra, durante el desarrollo del embrión
y el feto (ontogénesis) durante la evolución
de las especies animales (filogénesis),
desde los lagartos hasta el homo sapiens.
De acuerdo a MacLean, son tres
computadoras biológicas que, aunque están
interconectadas, han retenido, cada una,
“sus tipos peculiares de inteligencia,
subjetividad, sentido de tiempo y espacio,
movilidad y otras funciones menos específicas”.
Actualmente,
tenemos tres unidades cerebrales en un único
cerebro.
La primitiva es responsable de la auto
preservación.
Es ahí donde los mecanismos de
agresión y conductas repetitivas se
desarrollan.
Es allí donde ocurren las reacciones
instintivas del arco reflejo y los comandos
que permiten algunas acciones involuntarias
y el control de ciertas funciones viscerales
(cardiaca, pulmonar, intestinal, etc.),
indispensable para la preservación de la
vida. El
desarrollo del bulbo olfatorio y sus
conexiones hicieron posible un análisis de
los estímulos olfatorios y el mejoramiento
de las respuestas ante olores, como el
ataque, la huída y la reproducción.
A través de la evolución, algunas
funciones reptilianas se perdieron o
minimizaron (en los humanos, la amígdala y
la corteza entorhinal son las únicas
estructuras límbicas que se conectan con el
sistema olfatorio).
Es también en el complejo R donde
comenzaron las primeras manifestaciones del
fenómeno de ritualismo, donde el animal
trata de definir su posición jerárquica
dentro del grupo y establecer su propio
espacio y nicho ecológico.
En
1878, al neurólogo francés Paul Broca le
llamó la atención la existencia de un área
sobre la superficie media del cerebro mamífero,
por debajo de la corteza, que contiene
varios núcleos de materia gris (neuronas)
al que denominó lóbulo límbico ya que
forma un borde alrededor del tallo encefálico.
Todas
estas estructuras se desarrollaron con el
surgimiento de los mamíferos inferiores
(primitivos).
Este sistema controla ciertas
conductas que son necesarias para la
supervivencia de todos los mamíferos.
Modula funciones especificas que le
permiten al animal distinguir entre lo
agradable y lo desagradable.
Aquí se desarrollan funciones
afectivas especificas, como la que induce a
las hembras a cuidar y proteger a sus crías.
Las emociones y sentimientos,
como ira, miedo, pasión, amor, odio y
tristeza, son inventos mamíferos originados
en el sistema límbico.
Este sistema también es responsable
de algunos aspectos de la identidad personal
y de importantes funciones relacionadas a la
memoria.
Y, cuando surgieron los mamíferos
superiores, se desarrolló la tercera unidad
cerebral: el neopallium o cerebro racional,
una red de células neuronales altamente
compleja capaz de producir un lenguaje
simbólico.
El neopallium es el gran generador de
ideas o, como lo expresa MacLean, “es la
madre de la invención y el padre del
pensamiento abstracto”.
Teorías
sobre el rol de las estructuras cerebrales
en la formación de las emociones
Comparación
de las teorías de la emoción de James-Lange
y Cannon-Bard

De
acuerdo con la teoría de James-Lange
(flechas rojas), el hombre percibe al animal
peligroso y reacciona con manifestaciones físicas
(neurovegetativas).
Como consecuencia de tal reacción física
desagradable, desarrolla miedo.
En la teoría de Cannon-Bard (flechas
azules), el estímulo peligroso lleva,
primero, al desarrollo del miedo que luego
lleva a cabo la respuesta física.
A
fines del siglo pasado, William James
propuso que una persona, luego de percibir
un estímulo que la afecta de alguna manera,
desarrolla cambios fisiológicos tales como
palpitaciones, falta de aire, ansiedad, etc.
Al tomar conciencia de estos síntomas
(por parte del cerebro) se crean las
emociones.
En otras palabras, las sensaciones físicas
son las emociones.
En
1929, Walter Cannon refutó la teoría de
James y propuso otra, que pronto fue
modificada por Phillip Bardand y se conoció
como la teoría Cannon-Bard.
Esta dice que cuando una persona se
enfrenta a un evento que la afecta de alguna
manera, el impulso nervioso viaja directo al
tálamo donde el mensaje se divide.
Una parte va hacia la corteza para
originar las experiencias subjetivas como
miedo, ira, tristeza, alegría, etc.
La otra va al hipotálamo para
determinar los cambios periféricos
neurovegetativos (síntomas).
De acuerdo con esta teoría, las
reacciones físicas y la experiencia
emocional ocurren simultáneamente.

Papez
creía que la experiencia de la emoción
estaba principalmente determinada por la
corteza cingulata y secundariamente por
otras áreas corticales.
Se pensaba que la expresión
emocional estaba gobernada por el hipotálamo.
El gyrus cingulata se proyecta hacia
el hipocampo, luego este se proyecta al
hipotálamo por un complejo de axones
llamado fornix.
Los impulsos hipotalámicos llegan a
la corteza vía el pasaje por el núcleo talámico.
El error esencial de la teoría de
Cannon-Bard fue considerar la existencia de
un centro inicial para las emociones (el tálamo).
En 1937, el neuroanatomista, James
Papez demostraría que la emoción no es una
función de ningún centro cerebral específico,
sino de un circuito que involucra cuatro
estructuras interconectadas: el hipotálamo
con sus cuerpos mamilares, el núcleo talámico
anterior, el gyrus cingulata y el hipocampo.
Este circuito (circuito de Papez),
actuando en armonía, es responsable de las
funciones centrales de las emociones
(afecto) como también de las expresiones
periféricas (síntomas).
Más
recientemente, Paul MacLean, aceptando las
bases de la propuesta de Papez, creó la
denominación de sistema límbico y agregó
nuevas estructuras al circuito: las cortezas
orbitofrontal y frontal media (área
prefrontal), el gyrus parahipocampal y
grupos subcorticales como la amígdala, el núcleo
talámico medio, el área septal, el núcleo
basal prosencefálico y algunas formaciones
del tallo encefálico.
Las
principales áreas involucradas con las
emociones
Amígdala
Esta
estructura se encuentra en la región
anteroinferior del lóbulo temporal.
Se conecta con el hipotálamo, el núcleo
septal, el área prefrontal y el núcleo
medio dorsal del tálamo.
Estas conexiones hacen que la amígdala
cumpla una importante función en la mediación
y control de las actividades afectivas más
importantes como la amistad, amor y afecto,
en la expresión de los estados de ánimo,
miedo, ira y agresión.
La amígdala, al ser el centro de la
identificación de peligro, es fundamental
para la auto preservación.

Hipocampo
Está
particularmente involucrado con los fenómenos
de la memoria, especialmente con la formación
de la memoria a largo plazo.
Cuando se destruyen ambos hipocampos,
nada puede ser retenido en la memoria.
Fornix
y gyrus parahipocampal

Ambos
son importantes caminos que conectan al
sistema límbico.
Tálamo
La
importancia de los núcleos medio dorsal y
anterior del tálamo sobre la regulación de
la conducta emocional no se debe al tálamo
mismo, sino a las conexiones entre estos núcleos
con otras estructuras del sistema límbico.
El núcleo medio dorsal tiene
conexiones con las zonas corticales del área
prefrontal y con el hipotálamo.
El núcleo anterior se conecta con
los cuerpos mamilares, y a través de ellos,
vía el fornix, con el hipocampo y el gyrus
cingulata, así tomando parte del circuito
de Papez.

Hipotálamo
Esta
estructura tiene amplias conexiones con las
otras áreas proencefálicas y el mesencéfalo.
Las lesiones al hipotálamo
interfieren con las funciones vegetativas y
la regulación térmica, la sexualidad, el
hambre y la sed.
El hipotálamo también juega un
papel en las emociones.
Por ejemplo, sus partes laterales
parecen estar involucradas con el placer y
la ira.
Sin embargo, el hipotálamo tiene más
que ver con la expresión de las emociones
que con la génesis de los estados
afectivos.
Gyrus
cingulata

Esta
localizado en el lado medio del cerebro
entre el sulcus cingulata y el cuerpo
calloso.
Todavía hay mucho por aprender sobre
el gyrus, pero ya se sabe que su parte
frontal coordina los olores y las visiones
con las memorias placenteras de las
emociones previas.
Esta región también participa en la
reacción emocional al dolor y en la
regulación del comportamiento agresivo.
Tallo
encefálico

El
tallo encefálico es la región responsable
de las “reacciones emocionales” (en
realidad son respuestas reflejo) de los
vertebrados inferiores, como reptiles y
anfibios.
Las estructuras involucradas son la
formación reticular y el locus coeruleus.
Es importante saber que, aun en los
humanos, estas estructuras primitivas
permanecen activas, no sólo como mecanismos
de alerta, vitales para la supervivencia,
sino también para el mantenimiento del
ciclo del sueño.
Área
Ventral Tegmental

En
el área ventral tegmental, localizada en la
parte mesencefálica del tallo encefálico,
hay un grupo compacto de neuronas que
secretan dopamina y cuyos axones terminan en
el núcleo accumbens.
La estimulación eléctrica de esas
neuronas produce sensaciones placenteras,
algunas de ellas similares al orgasmo.
Septum

La
región septal se encuentra anterior al tálamo.
Dentro de ella, se encuentran los
centros del orgasmo (cuatro para las mujeres
y uno para los hombres).
Esta área ha sido asociada con
diferentes tipos de sensaciones placenteras,
mayormente aquellas relacionadas con las
experiencias sexuales.
Área
prefrontal

Esta
área comprende toda la región no-motora
del lóbulo frontal.
Es especialmente grande en el hombre
y en algunas especies de delfines.
No pertenece al circuito límbico
tradicional, pero sus conexiones
bidireccionales intensas con el tálamo, amígdala
y otras estructuras subcorticales explican
su importante rol en la génesis y,
especialmente, expresión de los estados
afectivos.
Cuando se produce una lesión en esta
área, la persona pierde su sentido de
responsabilidad social como también la
capacidad de concentración y abstracción.
Estados
afectivos

Los
humanos tenemos la red de conexiones más
grande entre el área prefrontal y las
estructuras límbicas tradicionales.
Quizá es por eso que presentamos la
mayor variedad de sentimientos y emociones.
Aunque algunas señales de afecto
pueden ser percibidas en los pájaros, el
sistema límbico comenzó a evolucionar
luego de los primeros mamíferos, siendo prácticamente
inexistente en los reptiles y anfibios.
Vale
la pena nombrar dos comportamientos, con
connotaciones afectivas, que aparecieron con
los mamíferos por su peculiaridad:
1-
El cuidado intenso y duradero de las
hembras con sus crías.
2-
La conducta de juego.
Cuanto más evolucionado el mamífero,
más se acentúan estas conductas.
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