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Cerebro
Autismo
y sistema límbico
Stephen
M. Edelson, Ph.D.
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02.04.2001
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SISTEMA
LIMBICO
En
los últimos 10 años los métodos de
investigación de alta tecnología han
empezado a revelar daños neurológicos en
el sistema límbico de algunos pacientes con
autismo.
Center
for the Study of Autism, Salem, Oregon
Uno
de los descubrimientos más importantes
indica la presencia de daño específico al
sistema límbico en pacientes con autismo,
particularmente en la amígdala e
hipocampo.
Muchas de estas investigaciones han
sido conducidas por la doctora Margaret
Bauman y el doctor Thomas Kemper.
Ellos señalan la existencia de
neuronas densamente empaquetadas en la amígdala
e hipocampo de las personas con autismo.
Además, estas neuronas son más pequeñas
que en las personas normales.
En este momento, no se sabe que causa
el daño neurológico en estas áreas; sin
embargo, el daño parece ocurrir durante el
estado prenatal del desarrollo.
Puede
el daño a la amígdala e hipocampo explicar
algunos comportamientos exhibidos por los niños
y adultos autistas?
Sólo podemos especular en este
momento, pero es interesante formular teorías
acerca de las conexiones posibles entre el
daño al sistema límbico y las características
de muchas personas autistas.
Mucho de lo que sabemos acerca del
comportamiento asociado con la amígdala e
hipocampo se basa en la investigación con
animales.
En estos estudios, los investigadores
remueven o dañan un área específica en el
cerebro y luego observan los cambios en el
comportamiento del animal.
La
amígdala controla nuestra agresión y
emociones.
Muchos individuos autistas son
agresivos contra ellos mismos u otros, o
contrariamente, extremadamente pasivos.
Además, los niños y adultos
autistas muchas veces parecen no tener
emociones.
Los experimentos han demostrado que cuando
la amígdala es removida o dañada, los
animales exhiben comportamientos similares a
los individuos autistas, como marginación
social, conductas compulsivas, falta de
aprendizaje acerca de situaciones
peligrosas, dificultad para recordar
la información almacenada en la memoria y
dificultad para adaptarse a situaciones
nuevas.
Además, la amígdala responde a una
variedad de estímulos sensoriales, como
sonidos, visiones y olores; como también
estímulos relacionados al miedo y
las emociones.
Sabemos que los individuos autistas
muchas veces tienen problemas con cada uno
de estos sentidos.
El
hipocampo parece ser el principal
responsable del aprendizaje y la memoria.
El daño al hipocampo lleva a una
inhabilidad para almacenar la información
nueva en la memoria.
Aunque
uno puede especular una relación entre el
sistema límbico y la conducta autista,
debemos ser conservadores, porque mucho de
lo que sabemos proviene de modelos animales
donde las partes del sistema límbico son dañadas
artificialmente.
Debemos tener cuidado al extrapolar
estos resultados a los individuos autistas.
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