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Cerebro
Gran
formula psicofísica: el pensamiento es una
función del cerebro
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02.04.2001
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"¿Debería
forzar a todo pensador realmente consecuente
a sacrificar sus esperanzas en un más allá
porque cree que es su deber aceptar todas
las consecuencias de una verdad científica?
La
mayoría de las personas imbuídas de lo que
puede llamarse puritanismo científico se
sentirían obligadas a contestar
afirmativamente a esta pregunta. Si
cualquiera de los jóvenes científicos
educados en la medicina o la psicología
piensa de otra manera probablemente sea por
incoherencia mental cuyo privilegio disfruta
la mayoría de la humanidad. En un momento
son científicos y en otro cristianos u
hombres corrientes, con la voluntad de vivir
intensamente en su pecho; y sujetando así
los dos extremos de la cadena, descuidan la
conexión intermedia.
Cuando
el fisiólogo pronuncia la frase, " el
pensamiento es una función del
cerebro", piensa sobre ese tema lo
mismo que piensa cuando dice, " el
vapor es una función de la tetera",
" la luz es una función del circuito
eléctrico", " la energía es una
función de la cascada". Piensa que el
cerebro engendra conciencia en su interior,
tal como engendra colesterina, creatina y ácido
carbónico; su relación con nuestra vida anímica
también ha de denominarse función
productiva.
Pero
en el mundo físico tal función productiva
no es el único tipo de función con el que
estamos familiarizados. También tenemos la
liberación o función permisiva; y tenemos
la función de transmisión.
Las
teclas de un órgano sólo tienen función
de transmisión. Abren sucesivamente los
diferentes tubos y permiten que el aire de
la caja escape por diferentes caminos. Los
tonos de los diferentes tubos se constituyen
al emerger las columnas de aire vibrando.
Pero el órgano no engendra el aire. El órgano
mismo, como se ve por su caja, es sólo un
aparato que deja que porciones de aire se
liberen al ambiente en estas formas
limitadas peculiares.
Mi
tesis es que, cuando pensamos en la ley de
que el pensamiento es una función del
cerebro, no estamos obligados a pensar sólo
en la función productiva: también
tenemos derecho a considerar las funciones
permisiva y de transmisión.
Supongamos,
por ejemplo, que todo el universo material-
los seres que pueblan la tierra y el cielo-
tornase a ser un mero velo superficial de
los fenómenos que ocultase el mundo de las
realidades genuinas. Tal suposición no
es extraña ni al sentido común ni a la
filosofía. El sentido común cree en
realidades tras el velo incluso demasiado
supersticiosamente; t y la filosofía
idealista declara que todo el mundo de la
experiencia natural, tal como lo percibimos,
es sólo una máscara temporal que atomiza o
refrecta el único Pensamiento infinito, unica
realidad en estos millones de corrientes
finitas de conciencia que conocemos como
nuestros yoes privados.
"Cuánto
más deberíamos insistir, como amantes de
la verdad, cuando se niega una esperanza
vital de la humanidad"
La inmortalidad humana
William James
Traducción
de Angel Cagigas
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