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Adicciones
Los
estudios genéticos prometen un camino mejor
para el tratamiento de las adicciones
The
New York TImes (Noviembre 14, 2000)
-
26.03.2001
-
Se
ha descubierto que la gente hereda no sólo
una susceptibilidad general al abuso de
drogas sino también una vulnerabilidad
particular hacia ellas.
En
un cuarto oscuro y silencioso de la
Universidad de Pennsylvania, Edward Coleman,
de 30 años, mira un video de adictos como
él fumando cocaína mientras un PET scanner
analiza la neuroquímica de su cerebro.
Normalmente,
estas imágenes producirían un deseo
irresistible por la droga.
Pero hoy es diferente.
Antes de comenzar el video, la Dra.
Anna Rose Childress le dio al señor Coleman
un medicamento que algún día podrá ayudar
a combatir el deseo a las drogas de los
adictos.
Luego
del video, el señor Coleman admite que
sintió un deseo de consumir cocaína, pero
no tan fuerte.
El análisis coincide: su amígdala
solo parece activada débilmente.
“Para
un paciente que quiere dejar de consumir
cocaína, esto puede resultar una
herramienta muy buena”, dice la Dra.
Childress.
Los
investigadores han desarrollado un paradigma
que puede ayudar a explicar por qué algunas
personas se convierten en adictos luego de sólo
probar una droga ilegal mientras otros
pueden consumirla por años y parar cuando
quieran.
Los adictos son considerados víctimas
de los genes que los hacen susceptibles a
las sustancias alterantes de la mente.
Los
científicos en los centros de investigación
de todo el país están estudiando cómo la
droga afecta al cerebro. Algunos
investigadores buscan formas de aumentar el
circuito “stop” del cerebro –la parte
que considera las consecuencias- mientras
otros buscan la forma de disminuir el
circuito “go” del sistema límbico
–una parte del cerebro involucrada en el
procesamiento de las emociones.
Mientras
los investigadores enfatizan que los
factores ambientales son cruciales, muchos
estudios poblacionales han demostrado la
importancia de la genética.
Por ejemplo, el estudio de los
gemelos ha demostrado que es más probable
que éstos compartan una tendencia a ser
adictos que los mellizos.
El Dr. Ming Tsuang, profesor de
psiquiatría en Harvard Medical School, ha
descubierto que la gente hereda no sólo una
susceptibilidad general al abuso de drogas
sino también una vulnerabilidad particular
hacia ellas.
“Nuestro
grupo está interesado en encontrar el gen
específico para la adicción a la heroína”,
dice el Dr. Tsuang.
“Si encontramos el gen y sus
productos, podremos prevenir el abuso de la
heroína.”
Cuando
se trata de la susceptibilidad general genética,
el primer sospechoso es un defecto en el
sistema de la dopamina.
En la última década, los
investigadores han descubierto que aunque
las drogas afectan a una variedad de
neurotransmisores, casi todos aumentan los
niveles de dopamina en la región mesolímbica
del cerebro, que está involucrada en el
placer y la motivación.
Las
investigaciones también han demostrado que
comparado con aquellos que no consumen
drogas, los adictos son deficientes en un
tipo de receptor de dopamina, DR”.
Este receptor lleva a sentimientos de
placer cuando se estimula con dopamina.
Algunos científicos han asumido que
ésta deficiencia era simplemente el
resultado de la reacción del cerebro a una
sobrecarga de dopamina inducida por las
drogas.
Quizá
tan importante como el tema de la
susceptibilidad genética es el efecto de la
droga sobre el cerebro.
Las drogas actúan sobre un sistema
muy primario en el cerebro humano.
Una vez que la gente tiene una
experiencia placentera o un momento
terrible,
la amígdala ayuda al cerebro a
recordar cómo obtuvo ese sentimiento y cómo
obtenerlo o evitarlo en el futuro.
La
droga con la que experimentó la Dra.
Childress se llama baclofen.
Usada para tratar espasmos
musculares, el baclofen se une a los
receptores para el GABA, que actúa como un
freno para el sistema de dopamina.
Parecería apaciguar el deseo de
consumir drogas.
El
señor Coleman, un parapléjico, había
estado consumiendo baclofen para los
espasmos en sus piernas por años.
Por su cuenta, descubrió que el
baclofen bloqueaba la sensación de la cocaína
si los tomaba uno cerca del otro.
También descubrió que el
medicamento reducía su deseo mientras la
cocaína no estaba disponible.
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