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Olfato
Sólo
lo sabe el espermatozoide
Johns
Hopkins Magazine (Abril, 1995)
-
19.03.2001
-
Se
encontraron las mismas proteínas que unen a
las moléculas olorosas en la nariz,
ubicados en la cola del espermatozoide.
Se piensa que le permiten encontrar
al óvulo.
En
que se parecen un espermatozoide y una
nariz? En que ambos pueden, de alguna forma,
“oler”, dice Loren Walensky, estudiante
de postgrado de Johns Hopkins.
Él encontró que la cola del
espermatozoide contiene los mismos tipos de
proteínas que se unen a los olores que se
encuentran en la nariz.
La proteína, sugiere, “huele”los
mensajes desde el óvulo, que le permiten al
espermatozoide encontrar al óvulo.
El
descubrimiento podría explicar mucho acerca
de la interacción óvulo-espermatozoide.
Los espermatozoides deben desplazarse
largas distancias para encontrar al óvulo.
Los espermatozoides que esperan al óvulo
pueden permanecer días en las paredes
vaginales, dice Walensky.
“Cuando finalmente ocurre la
ovulación, los espermatozoides
inmediatamente se desplazan para alcanzar el
lugar de fertilización en minutos”, dice.
¿Cómo sabe el espermatozoide adonde
debe ir?
Los
científicos piensan que el espermatozoide
navega hacia alguna señal química emitida
por el óvulo, una reacción llamada
quimotaxis.
En 1992, los investigadores de la
Universidad de Bruselas encontraron proteínas
en los testículos de los perros parecidas a
los receptores odorosos.
Esos resultados llevaron a que los
científicos piensen que los mecanismos de
localización de los espermatozoides podían
ser similares al camino del sentido del
olfato.
En la nariz, las moléculas olorosas
se unen a moléculas receptoras y disparan
una reacción en cadena hacia el cerebro.
Intrigado
por los descubrimientos del grupo de
Bruselas, Walensky decidió buscar
receptores similares en los espermatozoides.
Para eso utilizó anticuerpos contra
las proteínas receptoras.
Los anticuerpos se unieron a las
proteínas en la región superior de la cola
de los espermatozoides de rata –las
regiones que contienen las mitocondrias, que
dan la energía necesaria para las
actividades celulares, así como el
desplazamiento.
Así que los receptores podrían
actuar como en la nariz; podrían
transmitir mensajes desde el óvulo hacia
las regiones del espermatozoide responsables
de llevarlo hasta el óvulo, sugiere
Walensky.
Los
espermatozoides también pueden tener un
mecanismo para disminuir la reacción,
propone Walensky.
Tal “desensibilización” ocurre
en la nariz.
Walensky descubrió que los
espermatozoides parecen contener un segundo
set de proteínas que bajan el nivel de
actividad de los receptores.
Estas proteínas podrían activarse
cuando el espermatozoide finalmente se
encuentra con el óvulo, indicándole que
pare de nadar y comience la fertilización.
“Quizá,”
especula, “la evolución puso a los
receptores en la cola.”
Los estudios futuros podrían llevar
al desarrollo de nuevos métodos
anticonceptivos, dice Walensky.
Por ejemplo, encontrando una forma de
inhibir las proteínas receptoras del
espermatozoide, los científicos podrían
prevenir la fertilización.
Por otro lado, una técnica que
mejorara la sensibilidad de los recetores
podría ayudar a las tecnologías como la
fertilización in vitro.
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