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Cerebro
Los
científicos dicen que el envejecimiento
puede ser resultado de las señales
hormonales del cerebro
The
New York Times (Octubre 10, 2000)
-
05.02.2001
-
¿Podría
ser que el envejecimiento, como la pubertad
y la menopausia, sea un ciclo programado que
se activa por señales hormonales desde el
cerebro?
Un
nuevo estudio sugiere que en la lombriz de
laboratorio, y quizá en los humanos, la
juventud se mantiene por señales hormonales
desde el cerebro.
Cuando las neuronas que transmiten la
señal sufren daños como consecuencia del
envejecimiento del metabolismo normal, la señal
de juventud falla, y los tejidos del cuerpo
todos comienzan a envejecer al mismo tiempo.
La
teoría de que el envejecimiento es un
evento hormonal programado ha sido propuesta
anteriormente, pero el nuevo estudio, por el
Dr. Gary Ruvkun y colegas del Harvard
Medical School, parece presentar el apoyo más
detallado hasta ahora.
Ellos
se centraron en un gen que es conocido
porque las lombrices parecen vivir hasta
tres veces más sin él, por lo menos en las
condiciones de protección del laboratorio.
Esto equivale a que una persona viva
hasta la edad de 240 años.
La
función del gen es codificar para un tipo
de proteína conocida como un receptor;
atravesando la membrana de las células, el
receptor espera ser activado por un análogo
de la insulina en la lombriz y luego
transmite el mensaje de la hormona a la
maquinaria metabólica de la célula.
Las
lombrices viven más tiempo cuando el
receptor es disfuncional porque las células
son sordas a la señal de insulina y queman
menos glucosa y producen menos radicales
libres, un producto secundario del
metabolismo de la glucosa que daña las células.
Confirmando
la relación entre los radicales libres y el
tiempo de vida, un grupo de investigación
en la Universidad de Manchester, Inglaterra
dijo el mes pasado que podían hacer que las
lombrices vivieran un 40 por ciento más con
una dosis de una droga que elimina los
radicales libres.
La droga actúa como y aumento la
acción de las enzimas naturales que
eliminan los radicales libres.
Aunque
las lombrices y los humanos son diferentes,
comparten procesos fundamentales, y el vínculo
entre el metabolismo de glucosa, los
radicales libres y el envejecimiento puede
ser uno de ellos.
La restricción calórica –una
dieta sana y normal pero con un 30 por
ciento menos de calorías que lo usual- es
la única intervención que extiende la
esperanza de vida en las ratas de
laboratorio.
Presumiblemente,
al quemar menos calorías se reduce la
cantidad de radicales libres y extiende la
esperanza de vida.
La
lógica de la situación es probablemente
que la evolución haya creado un mecanismo
para aumentar la esperanza de vida si la
posibilidad de reproducción es pobre.
Entre una cantidad enorme de
organismos, la selección natural ha
favorecido los genes que permiten que los
animales sobrevivan los períodos de hambre
y pospongan la reproducción para tiempos
mejores.
La
pregunta del Dr. Ruvkun es si algunos tipos
de células son más importantes que otras
en la mediación del vínculo evidente entre
el gen del receptor de insulina y la
esperanza de vida.
Con
sus colegas, analizó una cepa de lombrices
de vida larga con un gen para el receptor
defectivo y logró normalizar la función
del receptor en distintos tejidos uno por
uno.
Debido
a que las cepas de lombriz con el receptor
defectuoso viven mucho más que lo normal,
el efecto de corregir el gen es volver a la
esperanza de vida normal.
“Si
el envejecimiento fuera un problema solo de
la piel y músculos,¿por qué los perros
envejecen siete veces más rápido que
nosotros?”, dice el Dr. Ruvkun.
“Parece más posible que sea un
evento programado”.
El Dr. Ruvkun cree que debe haber una
activación central del envejecimiento que
explicaría por que todo el cuerpo parece
envejecer al mismo tiempo.
El
cree que su experimento con las lombrices ha
puesto el dedo sobre la activación central.
Las células nerviosas de la lombriz
deben producir algún factor promotor de la
juventud mientras la lombriz es joven, pero
cuando las células nerviosas se dañan
debido a su propio metabolismo y los
radicales libres, la producción de los
factores de juventud disminuye y el cuerpo
comienza a envejecer.
Cuando
se normalizó la función del receptor en
los otros tejidos, como nervios y músculo,
la respuesta metabólica a la insulina de
las células se normalizó pero no hubo un
cambio en su esperanza de vida, confirmando
que el efecto del gen sobre la esperanza de
vida es mediado por las células cerebrales.
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