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Salud
Los
antropólogos facilitan al público el
acceso a la salud
La
Nación (Diciembre 9,
2000)
-
08.01.2001
-
Integran
equipos hospitalarios
Mejoran
el diálogo médico-paciente
En
los hospitales públicos no sólo hay médicos,
enfermeros, kinesiólogos, psicólogos y
dentistas. También
los antropólogos cumplen una función.
Desde 1985, en la ciudad de Buenos Aires
existe espacio para la participación de
estos profesionales en equipos
multidisciplinarios.
"Cuando
esta experiencia comenzó, nuestro papel en
la gestión de salud
no estaba claro, porque si bien nuestro
trabajo se construye a partir de modelos teóricos
y metodológicos, depende de la inserción
en cada ámbito particular y del perfil de
cada hospital", relata el licenciado
Gustavo Iribarne, integrante del Centro de Salud
Nº 24, dependiente del hospital Piñero,
situado en el barrio Ramón Carrillo, donde
se reubicó a los antiguos habitantes del
demolido Albergue Warnes.
Una
de las tareas que encaran los antropólogos
es la docencia. Les
aportan a los residentes de los centros de
salud una perspectiva sociocultural para
entender las características particulares
de la comunidad.
Les explican, por ejemplo, la mejor manera
de presentarse en una casa, qué es lo que
conviene hacer y lo que se debe evitar, cómo
formular preguntas y de qué forma
interpretar las respuestas.
También
instruyen a grupos de estudiantes que, en
muchos casos, se acercan por primera vez a
un barrio precario. Les proporcionan
herramientas conceptuales y vivenciales, y
los ayudan a superar los prejuicios que
puedan arrastrar.
Traductores
culturales
La
licenciada Elena Beatriz Calvo integra el
Area Programática del hospital Piñero, ámbito
que elabora las estrategias sanitarias. "La
labor de los antropólogos -dice- es hacer
de traductores entre la comunidad y los
equipos de salud. Su función es encarar la
articulación entre los dos mundos.
En este sentido, es fundamental investigar
acerca de las concepciones y el accionar de
la población frente a la enfermedad."
Una
de las misiones principales de los antropólogos
es indagar por qué motivos las personas no
concurren al hospital o al centro de salud.
Según la licenciada, su tarea no se limita
a las razones que explican la ausencia del público,
sino que se vuelca hacia la institución
misma.
Es
decir, estudian qué pasa en el sistema de salud
e intentan descubrir los procesos de exclusión
que alejan a los virtuales pacientes. Por
ejemplo, las situaciones donde la gente se
ve sometida a maltratos y actitudes
prejuiciosas. Examinan la manera en la que
el médico construye el proceso de atención
y, en este contexto, prestan atención a las
dificultades para la comprensión entre el
facultativo y el paciente.
"El
usuario no maneja el lenguaje médico. Es
importante entender su forma de pensar y
descubrir cómo interpreta lo que recibe del
hospital. Es frecuente ver, por ejemplo,
alguien que termina de ser atendido y
permanece en el hall del hospital con un
papel en la mano: no sabe lo que tiene que
hacer, y vuelve a su casa sin completar el
proceso de atención", relata la
licenciada Calvo.
Participación
comunitaria
Iribarne
destaca que es esencial facilitar el acceso
de la población al sistema sanitario, tanto
en el sentido geográfico como en el económico.
Para alcanzar este objetivo, los centros de salud
promueven la participación comunitaria, que
funciona sobre todo en programas concretos
donde algunos vecinos trabajan en conjunto
con los profesionales.
Estos
equipos organizan talleres sanitarios en las
escuelas y jardines de infantes valiéndose
de una obra de títeres como elemento
motivador. Cada cuatro meses, los
profesionales visitan los comedores del
barrio, donde pesan y miden a todos los
chicos para detectar desnutrición y
trabajar con las familias.
También
desarrollan reuniones semanales con un grupo
de alumnos de sexto y séptimo grado para
abordar distintas temáticas.
Sin
embargo, últimamente, la situación
socioeconómica dificulta la concurrencia de
las familias a los centros de salud
barriales. Y el recrudecimiento de la
violencia también influye en la atención
que se puede brindar: por razones de
seguridad hubo que restringir los horarios
de atención.
"Antes,
el equipo del centro de salud
tenía una especie de salvoconducto tácito
para circular por la zona. Ahora ya no es así.
Para un antropólogo es indispensable estar
en contacto directo con las familias, ir a
sus casas. Hoy salimos a riesgo de nuestra
propia integridad física", relata.
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