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Biología
La
agricultura se nutre de las ideas de la
arqueología
Ambito
Financiero (Diciembre 15,
2000)
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01.01.2001
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A
la hora de obtener cosechas de suelos con
exceso de humedad, cuando no, saturados de
agua, los agricultores de hoy pueden obtener
útiles lecciones de lo que hacían, 400 años
atrás, ciertos pueblos indígenas del
amazonas.
En
Baures, zona de la amazonia boliviana,
vecina al Brasil, los arqueólogos
descubrieron evidencias de que aborígenes
precolombinos sabían cómo transformar
grandes superficies llanas, inundadas
estacionalmente por el frío, en tierra agrícola
capaz de sostener a una población numerosa.
“Los
conocimientos de hidrología, suelos, ecología
y agricultura de quienes vivieron en la región
antes del Descubrimiento, les permitieron
construir un hábitat altamente
productivo”, explica el Dr. Clark Erickson,
del Museo de Arqueología y Antropología de
la Universidad de Pennsylvania, en los
Estados Unidos.
Bajo
su dirección, un grupo de investigadores
estadounidenses y bolivianos descubrieron
restos de una compleja red de canales
zigzag, caminos en terraplén, estanques y
represas.
Las construcciones, desplegadas en
una extensa área, tuvieron la función de
controlar el movimiento de agua, así como
también cosechar peces.
Erickson
se manifestó asombrado de la escala de las
obras, que cubren 500 kilómetros cuadrados
y que, con tecnologías simples, lograron
transformar el paisaje inundable natural en
una extensa granja acuática.
Añadió que “la gente de Baures,
en lugar de domesticar las especies que
explotaban, domesticó el medio del que las
extraían”.
Los
investigadores, que terminan de publicar su
trabajo en la revista científica Nature,
opinan que las construcciones fueron
abandonadas alrededor de 1700, luego del
arribo de misioneros españoles y, también,
de epidemias de origen europeo, pero su
influencia todavía se advierte en la
vegetación y la biodiversidad de la región.
Las
presas o estanques de peces son similares a
las que construyeron pobladores aborígenes
en Bolivia y otros países sudamericanos,
pero de mayor complejidad y escala y, según
Erickson, es posible que fueran utilizadas
también para el manejo del exceso de agua
estacional.
“Tomaron un ambiente que la agronomía
corriente no consideraría demasiado útil,
y mejoraron su comportamiento natural,
capturando agua de las inundaciones y
conservándola para su empleo en la estación
seca.”
Para
Warwick Bray, colega londinense de Erickson,
el trabajo de Nature prueba que la
arqueología puede hacer contribuciones
importantes para la agricultura actual.
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